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Jóvenes bailan en el pasado Reggaeton Beach Festival. 

JORDI COTRINA

¿Por qué todos bailamos reggaeton?

El género ha rebasado fronteras raciales, generacionales y de clase

Nando Cruz

El año pasado Spotify desvelaba que el reggaeton ya era el estilo musical más escuchado en España desde su plataforma. Siete de las 20 canciones más reproducidas eran reggaetones y en todas las comunidades autónomas el corte más clickado era un reggaeton. Paralelamente, la canción más reproducida en España en el canal Youtube era 'El perdón', de Enrique Iglesias y Nicky Jam.

Ahora que las ventas de discos ya no son útiles para calibrar el éxito de un artista o estilo, el mercado virtual ayuda a constatar lo que ya se percibe al pasear por plazas, discotecas e institutos: el reggaeton es omnipresente en España. Sobre todo, entre los adolescentes, muchos de los cuales ni gateaban cuando Daddy Yankee lanzó el single que nos enseño a perrear: 'Gasolina'.

  

Daddy Yankee es el más escuchado en Spotify y 'Despacito' tiene 3.500 millones de clics en Youtube

En el 2004 se creía que el reggaeton solo sería un fenómeno de temporada, otra canción del verano como el 'Baile del gorila' o aquella de El Koala. Más de una década después, su reinado es mundial. Siguiendo con las cifras virtuales, en el 2016 Nicky Jam ya era el artista con más seguidores del planeta en su canal de Youtube: seis millones. Este verano Daddy Yankee era el primer latino en alcanzar el podio de artista más escuchado en Spotify, 46 millones de oyentes al mes. Y la canción más reproducida del verano en Spotify ha sido, cómo no, el 'Despacito'. Con 3.500 millones de clics en Youtube, ha batido en solo siete meses el tan cacareado récord de Wiz Khalifa y su 'See you again'.

En el móvil, en las redes

Amparo Lasén, doctora en Sociología y experta en las implicaciones sociales de las nuevas tecnologías, recuerda que en España no se ha dejado de bailar y consumir reggaeton. "Chavales que no han escuchado esa música en casa, pueden encontrarla en el móvil de su compañero de clase. Ya no es necesario que suene en una emisora. Solo hay que fijarse en el éxito de esos altavoces conectados al móvil que suenan de noche en los parques", señala.

"A pesar de su éxito, es una de las fronteras de gusto más fuertes", afirma el investigador Roger Martínez

"Cuando hablamos de jóvenes y música hay dos comportamientos: esos chavales a los que les apasiona un género y buscan amigos a los que también les guste y, lo más común, chavales a los que les interesa lo que circula entre los amigos. Por eso, cuando una música es exitosa, tiene más oportunidades de serlo debido a la facilidad y rapidez que hay ahora de compartir y escuchar", analiza. Aun así, puntualiza, "aunque lo digital tiene un rol clave en la música que escuchamos, decir que hoy escuchamos más reggaeton debido a internet es más difícil de demostrar. ¿Acaso las otras músicas no están en Youtube?".

  

El sociólogo Roger Martínez Sanmartí, investigador de cultura popular y culturas juveniles, apunta varias atractivos. Por un lado, "tiene la marca de la dureza de la calle y autenticidad asociada a la inmigración de Latinoamérica". Por otro, la atracción del "baile sensual y muy sexualizado, en contraste con las pistas de baile de música electrónica". "Que sea una música que incomode a los padres siempre es un plus para los adolescentes", añade Lasén.

Otro factor clave para entender este fenómeno es que las músicas negras que aportaban esa marca de autenticidad callejera y sexualidad no calaron en España como en otros países. "Mientras el hip-hop y el r’n’b no lograban penetrar en las pistas de baile catalanas, sí lo hizo a finales de los 90 la música latina que venía de Miami", dice Martínez. "Cuando llega el grueso de la inmigración latina y el perreo irrumpe en los medios, ya hay una conexión cultural que nos hace más proclives a su aceptación", añade. Por ello, "si en el 2000, la makina, el dance y la rumba eran hegemónicas en los institutos de clase trabajadora, en el 2010 el reggaeton tomó el relevo como sonido hegemónico en la periferia".

Más allá de las periferias

"Como cualquier sonido hegemónico en la periferia social, lo interesante es que combina el aura de autenticidad popular con impacto comercial y acaba permeando sectores muy transversales", sigue Martínez. "Que esté en todas partes hace que muchos sectores lo acaben adoptando aunque solo sea para las pistas de baile y las fiestas", añade. Y es que, pese a su éxito, el reggaeton aún es "una de las fronteras de gusto más fuertes de la música popular actual".

Carles Feixa, profesor de Antropología Social y coordinador del estudio Jóvenes latinos en Barcelona, cree que el género "puede estar convirtiéndose en un marcador generacional, pues sobre todo gusta a adolescentes, a post-millenials, a la generación youtuber". Pero advierte: "Aunque se ha globalizado como elemento intercultural, su consumo está lejos de ser homogéneo. Unos saben bailarlo y vivirlo, mientras para otros es solo un ritmo para escuchar".

Contra todo pronóstico, el reggaeton ha dinamitado barreras de clase y edad. Hoy suena tanto en 'realities' televisivos como en sesiones de zumba para jubilados. Y tanto se baila en discotecas de polígonos industriales de Badalona y L’Hospitalet como en los clubs pijos de Pedralbes. Justamente en la playa de Badalona, ciudad natal del productor Juan Magán, se celebró esteverano el Reggaeton Beach Festival, primer festival del género.

La industria ha tenido un rol importante en la expansión del reggaeton, pero, aclara Martínez, "la música nunca triunfa en el vacío". Feixa da una importancia clave a la inmigración latinoamericana. "Con el reggaeton pasa un poco como con el tango hace un siglo: la industria cultural –que entonces era la radio y el gramófono y ahora son Youtube y los dispositivos electrónicos– puso la infraestructura, pero la súper estructura vino de los procesos migratorios; de Europa hacia América, hace un siglo, y en sentido contrario, ahora", compara.

Inmigración y estigma

El musicólogo y profesor de la Esmuc Rubén López Cano recuerda que el mambo y el tango también fueron bailes malditos y que "los géneros sucios pueden limpiarse. Cuando Enrique Iglesias incorpora el break del reggaeton en 'Bailando', el género ya está incorporado en la sociedad y queda liberado de sus estigmas más incómodos". El locutor de 'Los 40' Tony Aguilar ha sintetizado su aceptación en España en solo 20 palabras: "Comenzó viéndose despectivo, de barrio, y ahora no hay fiesta de niños pijos que no quieran una canción así".

Surgió en las clases bajas de Puerto Rico y se fue haciendo explícito para incomodar a las clases acomodadas

Alexandra Baena, etnomusicóloga y autora del estudio 'Del reggaeton al electrolatino. Perspectivas de género', recuerda que "el reggaeton surgió en las clases bajas de Puerto Rico y se fue haciendo más explícito para incomodar a las clases altas y acomodadas. Y lo consiguió, hasta el día de hoy". En los 2000, Lasén ya detectó que el reggaeton se había convertido "en la música que encarnaba todo lo que no nos gusta". Hoy asegura que sigue siendo una música estigmatizada por razones extramusicales. "No podemos ser hipócritas y pensar que su estigmatización no tiene que ver con que es una música de origen latino, de gente inmigrante, no blanca y que no es de clase media".

Para Laura Viñuela, musicóloga y doctora en Estudios de la Mujer, el reggaeton es "tan peligroso como cualquier otro discurso cultural". De entrada, porque no suscribe esa idea según la cual "los adolescentes son tontos, no tienen criterio y se tragan cualquier cosa. Los jóvenes son personas inteligentes y capaces de discernir lo que escuchan". Cuando los alumnos del curso de Sociología de Género de Lasén entrevistan a aficionados al reggaeton, una de las respuestas que reciben es: "Me gusta mucho la música, me lo paso muy bien bailándola, los vídeos me parecen machistas y las letras, lo peor, pero me da igual".

Viñuela critica que se presente al reggaeton como un peligro social "en una sociedad en la que tenemos cada día noticias de mujeres asesinadas, violadas, agredidas por hombres, cuando las formas más burdas y brutales del patriarcado y el machismo son tan visibles y no generan una revuelta ciudadana e institucional". "Que las malas mujeres se anuncien (o las anuncien) por palabras en el periódico, que salgan en la última página del 'As' y que tengamos puticlubs en carreteras y centros de las ciudades, eso ya no importa, porque la sociedad ha establecido que son para eso y se hace la vista gorda", señala.

"Que se tache a América Latina como la portadora de la cultura machista es consecuencia de considerar que aquí carecemos de ese problema", apunta Baena. "Olvidamos que hay toda una educación, escolar y familiar, detrás de cada individuo. Esa educación se obvia en nuestra sociedad igual que se obvia la educación sexual en la escuela. ¿Cómo podemos culpar al reggaeton del machismo cuando no ha habido educación previa sobre respeto e igualdad?".

El vals del siglo XXI

Lasén alerta de un creciente puritanismo. "Hay una tradición histórica de prohibir bailes por su contenido sexual", contextualiza, "pero el baile tiene ese contenido desde el vals y las danzas medievales. Estamos preocupados otra vez porque la gente entre en contacto bailando, cuando hoy lo sexual está en todos lados para venderte productos: en las películas, la publicidad, la moda… Los adultos que consumen esos productos tienen claro que guardan la distancia, pero creemos que los adolescentes no saben gestionar algo que, por otra parte, siempre les interesó: esa conexión entre música y sexualidad".

"El baile tiene contenido sexual desde las danzas medievales", subraya la socióloga Amparo Lasén

"El vals fue un escándalo por la misma razón que hoy lo es el reggaeton y ahora nos parece lo más recatado", compara Viñuela. "Y los meneos pélvicos de Elvis Presley también pusieron del revés a las familias de clase media estadounidenses", añade. Pero aclara: "Lo que preocupó fue que revolucionó a las adolescentes blancas y con el reggaeton es igual: que perreen las latinas, las caribeñas o las negras, a la sociedad de bien le da igual, porque, ya se sabe: ellas lo llevan en la sangre. Pero que perree mi hija, ya me molesta bastante más. Y más aún si anda perreando con los otros, con los latinos".  

Aquel indecoroso vals del siglo XVIII desempeña un rol muy distinto en la sociedad actual: inaugura el baile en las bodas más clasiconas. Quizá en los ambientes más recatados de la España del siglo XXII, ese baile de honor consista en que los recién casados perreen el 'Baila morena' frotando el trasero elegantemente. Y los consuegros suspirarán aliviados: "Son la pareja perfecta".