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Belén Esteban entra en el club de los timados

Núria Navarro

Belén Esteban y Toño Sanchís pasean por Madrid, en el 2015, antes de la batalla judicial.

Belén Esteban y Toño Sanchís pasean por Madrid, en el 2015, antes de la batalla judicial. / GJB (GTRES)

La justicia ha dado la razón a Belén EstebanToño Sanchís, su representante, paño de lágrimas y hasta tutor legal de Andreíta, está obligado a pagarle 388.864 euros, más las costas y los intereses. La victoria judicial de la Esteban, respaldada por un informe de 656 folios que documenta un festín de cláusulas trampa, falsificación de firmas y otras artimañas, ha sido pura levadura para 'Sálvame de luxe', que tuvo anclado en el sofá al 22% de la audiencia.

Ha sido el culmen de un sainete que ha durado varios meses y ha tenido otros momentazos televisivos: que si Sanchís se aprovechó más de ella cuando atravesaba su "enfermedad" –léase, adicciones–; que si a punto ha estado de tener que vender su piso en Paracuellos, que si su hija se podía quedar sin estudios.

La princesa del pueblo también ha rentabilizado el filón en ‘Semana’, que le ha pagado 45.000 euros por una portada. Mientras, Sanchís, que insiste en que llegó a un acuerdo verbal del 30/70 con su representada y avisa de que recurrirá la sentencia, intenta andar por la cuerda floja con el único sostén de Olvido Hormigos.

La autora de "Andreíta, cómete el pollo", "yo por mi hija MA-TO" y "aquí hace falta aguaplás" tiene ahora posibilidades de convertir su "pá-ga-me" en la frase talismán del verano. De momento, hay un tono para el móvil.

los OTROS SABLEADOS

BEN STILLER VS. DANA GIACCHETTO

Leonardo DiCaprio pensó en Dana Giacchetto –agente y amigo íntimo en la época anterior a ‘Titanic’– a la hora de construir su papel de Jordan Belfort en ‘El lobo de Wall Street’. Con eso está (casi) todo dicho. Giacchetto fue el ‘broker’ estrella de la Generación X. A través de su firma, Cassandra, llegó a manejar entre 500 y mil millones de dólares de actores como Ben Stiller, Cameron Diaz, Winona Ryder, Matt Damon, Ben Affleck y el propio DiCaprio, hasta que en el 2000 ordenaron su arresto por robar 10 millones a través del ‘esquema Ponzi’ con los que financiaba su enloquecido tren de vida. Fue detenido en el aeropuerto de Newark cuando intentaba huir a Roma  –él juró que se iba a pedir la mano de su novia– y fue sentenciado a 57 meses de prisión. Cayó en desgracia y fue hallado muerto en su apartamento del Upper West Side de Nueva York tras una orgía de alcohol y drogas. Tenía 53 años.


UMA THURMAN VS. KENNETH I. STARR

Uma Thurman se dio cuenta un día de que Kenneth I. Starr, patrón del bufete Starr and Co. y el crack que manejó sus facturas, impuestos e inversiones entre 1987 y 2010, le había birlado cerca de un millón de dólares. La actriz se plantó a lo ‘Kill Bill’ en sus oficinas y le exigió que se lo devolviera. Y él lo hizo, pero el dinero no salió de su bolsillo, sino de las cuentas de otros clientes. Junto a Sylvester Stallone, Wesley Snipes, Martin Scorsese y Annie Leibovitz, fue de las primeras damnificadas de la estafa piramidal de Starr, bautizado como el ‘Madoff de Hollywood’. La mordida total ascendió a 29 millones de dólares. Pese a que se escondió en un armario de su apartamento de Manhattan, le atraparon y el tribunal lo condenó en el 2010  a pasar siete años y medio de prisión, que acabó en unos meses y 500 horas de servicio comunitario. Starr argumentó que se sentía presionado por costear el tren de vida de su esposa, la exestriper Diane Passage, de la que se divorció en el 2011.


LEONARD COHEN VS. KELLEY LYNCH

Después de cinco años de retiro budista en el monasterio Mount Baldy de Los Ángeles, Leonard Cohen descubrió que mientras él estaba en la postura del loto sus cuentas tenían un agujero de 5 millones de dólares (4,5 millones de euros) –"el dinero para la jubilación", se dolió el artista–. La autoría del desfalcó recayó en Kelley Lynch, su representante durante 17 años y su amante a ratos. El juez la obligó a devolverle 7 millones de euros, cosa que no hizo, forzando al ya fallecido cantante a hipotecar su casa y a regresar a los escenarios a los 74 años. Pero ahí no acabó la cosa. Tras unos meses desaparecida, Lynch inició una campaña de hostigamiento a Cohen, que la volvió a llevar a juicio por acoso (aportó 10 carpetas de correos electrónicos amenazantes, alguno alusivo al tamaño de su pene). La exrepresentante fue condenada a 18 meses de prisión y a ir a clases de autocontrol.


LUIS DEL OLMO VS. ROGELIO RANGEL

El locutor leonés confió en Rogelio Rengel, su administrador, amigo íntimo durante más de 30 años y padrino de uno de sus nietos, y en el 2011 supo que le había traicionado a lo bestia, estafándole unos 14 millones de euros. Se enteró por boca de la esposa y los hijos del empresario, también arruinados por su tejimaneje con bonos, deuda del Estado y otros productos financieros. Rengel, fundador y editor de la revista ‘Don Balón’, solo admitió en la Audiencia haber desviado 3,7 millones de euros de las empresas del periodista para cancelar las brutales pérdidas de la publicación. Del Olmo, que señaló que los había gastado en montar "unas juergas universales en puticlubs de Catalunya", solicitó 25 años de cárcel para el examigo. El tribunal lo condenó a 10 años y 6 meses de cárcel por apropiación indebida y falsificación de cuentas entre el 2005 al 2011.


PAU GASOL VS. ARTURO ORTEGA

Los Gasol, Pau y Marc, interpusieron sendas querellas criminales contra Arturo Ortega, su agente, y Enrique Rodríguez, encargado de gestionar los contratos publicitarios de los hermanos desde sus inicios. En el 2009 les ofrecieron participar en un proyecto inmobiliario en la provincia de Guadalajara, y más tarde ampliaron miras a la explotación de la energía eólica en Rumanía. La madre de los Gasol, Marisa Sáez, los calificó de chupasangres. Se fundieron 14 millones de los ases del baloncesto.


CARMEN MAURA VS. ANTONIO MORENO

En 1995, Carmen Maura vio cómo Antonio Moreno Rubio, el hombre con el que había vivido durante 13 años y al que había dado plenos poderes para gestionar sus cuentas, desaparecía junto a 200 millones de pesetas. El empresario, que había pedido créditos y abierto cuentas a su nombre por todo el país, la dejó con deudas por valor de 170 millones de pesetas (algo más de un millón de euros), sin tarjeta de crédito, sin línea telefónica y sin autoestima.

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