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Juan Echanove, el colorín colorado de 'Cuéntame'

José Carlos Sorribes

La encuesta televisiva de la semana tendría una sola pregunta: ¿Qué piensa de Juan Echanove? «Un gran actor que parece buena gente», responderían con mucha probabilidad quienes dijeran conocerlo. Y serían legión después de 12 años y más de 200 episodios en 'Cuéntame', la serie de TVE-1 más popular de la última década y media. Pero los responsables de Ganga Producciones, su equipo de guionistas en concreto, le han enseñado la puerta de salida. «Su papel está en el final de su recorrido… Sufrirá un giro dramático», puntualizó en un comunicado la productora, al tiempo que elogiaba su «profesionalidad, talento y trabajo».

Las usuales palabras aduladoras para nada aliviaron el cabreo del actor. Fue él mismo quien desveló la noticia en su cuenta de Instagram. Antonio Alcántara (Imanol Arias) se quedará, en definitiva, sin su hermano Miguel. «A veces hay que maltratar a un personaje», apuntó Arias ante la pérdida 'familiar'. Cierto, pero resulta muy fácil decirlo cuando no es el tuyo.

El enojo, seguro, se le pasará pronto a Juan Echanove Labanda (Madrid, 1961). Lleva demasiados años en la escena, en la gran y pequeña pantalla para que le dure el calentón. Porque es un optimista, dice, y eso que es hincha del Atlético, un equipo que si hoy vive sus mejores días arrastra un pasado de desdichas como El Pupas. Con esta filiación futbolera, ¡cómo no va a olvidar esta derrota!

LA LLAMADA DE LAS TABLAS

Hijo de un ingeniero vasco (queda claro con su apellido), su familia veía en él un futuro abogado y se matriculó en Derecho. Aunque cursó hasta tercero, pasaba más tiempo en el bar de la facultad que en las aulas. La llamada de las tablas se impuso a las leyes, y fue a parar a la escuela Resad de Madrid. «A los 16 años ya había decidido que quería estar en un escenario», recuerda. Fue después de ver a Juan Diego en 'Noche de guerra en el Museo del Prado', de Rafael Alberti. Ese ímpetu juvenil le llevó a enrolarse muy pronto en compañías de teatro profesional, por lo que tampoco aparecía por las clases y dejó a medias los estudios de Arte Dramático.

Con la misma

pasión que ha

vivido su oficio,

ha manifestado

un compromiso

de izquierdas

Probablemente esa falta de constancia se explica porque nació 'enseñado'. «Desde que empecé a trabajar, tuve mucha suerte, mi trabajo se reconoció, empecé a ganar muchísimos premios, en cine, en teatro, en tele, maravilloso, todo fantástico», comentó en una entrevista con el 'Dominical' de este diario. Debutó en el cine con 'El caso Almería' (1984), y en el teatro bajo el paraguas de un ilustre como Guillermo Marín. En la tele, sus primeros pasos los dio en 'Turno de oficio' (1986), otra serie muy recordada. Allí coincidió con quien consideraba su «hermano mayor», Juan Luis Galiardo, todo un referente de vida y obra para él. Como Juan Diego o Fernán Gómez. Al parecer, lo que no traía de casa lo aprendió de sus 'mayores'.

FRANCO Y EL CERDO

Enumerar la lista de esos premios de los que hablaba Echanove resulta un ejercicio exhaustivo. Pero es obligado aludir a su caracterización de Francisco Franco en 'Madregilda' (1993) que le dio su primer Goya como actor principal. Seis años antes ya había ganado el de reparto con 'Divinas palabras'. En teatro, con 'El verdugo' ganó el Max para el mejor actor del año 2000. Pero fue otra obra la que propulsó antes un pasión escénica forjada bajo el magisterio de Lluís Pasqual en 'El Público' (1986) o 'Comedia sin título' (1989), sendas piezas de Lorca. En la misma época de 'Madregilda', el monólogo de 'El cerdo' le impulsó a surfear en lo más alto de la ola.Tuvo un impacto brutal. Y es que para interpretar a un puerco no dudó en prepararse en una explotación porcina de Córdoba. Actor de método, sin duda. La obra le dio, siempre ha comentado, por igual éxito y un poso de gran tristeza en uno de los bajones emocionales que le han llevado más de una vez a cuestionar todo lo que rodea su trabajo.

GANCHO POPULAR

Pero Echanove, por suerte, nunca ha dejado ni el cine, ni el teatro ni la tele. Los productores ven en él un gancho popular y los directores, como Calixto Bieito, a un intérprete multiusos que se tira a una piscina sin agua. En su época de director del Romea, Bieito le reclutó para el aclamado montaje de 'Plataforma' (2006), a partir de la novela de Houellebecq. Otra experiencia al límite. Se reunieron de nuevo en 'Desaparecer' (2011).

Con la misma pasión que siempre ha vivido su oficio, ha expresado un compromiso político de izquierdas y una pública vocación gastronómica, hoy bien cocinada en el blog 'echanoverecomienda'. Su segunda y actual mujer, Cuchita Lluch, es la presidenta de la Academia de Gastronomía valenciana. Igual de capaz con los fogones que con sus personajes, decía ya mucho antes de este matrimonio que su especialidad son los arroces. «Los cocino todos». Quizá una buena paella valenciana con la gente de Ganga Producciones hubiera evitado el tumultuoso colorín, colorado de Miguel Alcántara. 

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