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ENTREVISTA

Nacho Canut: «Nunca me he sentido abanderado de ninguna causa»

Olga Pereda

No se define ni como músico, ni como fotógrafo, ni como articulista. Y eso que compone y escribe canciones, algunas de las cuales forman parte de la historia muscial de España. También expone fotografías y escribe artículos. Pero Nacho Canut -la mitad de Fangoria- dice que él no es nada sino que, simplemente, hace cosas. Con Alsaka, precisamente, firma un singular libro: 'MX Ultra' (Editorial Caniche), que incluye una treintena de fotos tomadas en México durante varias giras realizadas entre 2010 y 2015. Las fotos son suyas y los comentarios, de Alaska.

PERFIL

  • Nació en Valencia porque la sanidad en EEUU, donde vivían sus padres entonces, era muy cara. 
  • Su madre era ama de casa y su padre, médico. De joven, el doctor Canut no encontró trabajo en España y se marchó a California. Con el paso de los años, y ya fuera de EEUU, se convirtió en toda una eminencia en Odontología.
  • Luis Berlanga fue un gran amigo de los Canut, para quienes el cineasta era ‘el tío Luis’.  Nacho Canut y Carlos Berlanga –amigos íntimos, como sus padres– formaron el grupo Kaka de Luxe en 1977 junto con Alaska.  Después vinieron  Pegamoides y Dinarama.
  • Suya es la letra de un himno generacional como ‘A quién le importa’.

No se define como fotógrafo. Como todo el mundo, tengo un móvil con cámara. Todos hacemos fotos. ¿Eso te convierte en fotógrafo?

¿No se  ha ganado el título después de haber expuesto y haber publicado 'Mx Ultra'No. Tengo una carrera como músico, aunque tampoco soy músico. Llevo tocando en grupos 40 años, desde Kaka de Luxe. Y no me considero músico, ni mucho menos. También escribo y no me considero escritor.

¿Articulista, entonces? Casi ni eso. Hay articulistas muy buenos. Javier Marías es articulista. Yo no. No me considero nada, pero hago cosas. Si alguien me dice haz tal, pues lo pruebo. He sido muchos años 'disc-jockey'. Nunca en mi vida pensé que podía serlo. Y mire, me he ganado así la vida. Lo he dejado porque ya hay una edad en la que debes dejar de hacer cosas. Una de ellas, ser 'dj'. Sigo teniendo ofertas, pero no puedo ir a pinchar música para gente que podrían ser mis nietos. Me niego. Bastante es que estoy en un grupo de pop.

Volviendo al libro. Usted nunca ha ido a México de vacaciones. Ni a ningún país. No soy turista. Nunca he ido a un sitio de vacaciones. No me interesa el turismo. En todo caso, a Francia, pero porque mi novio es francés y le acompaño. Ir de turismo es algo que no entiendo. Para mí, es como ir al zoo.

¿De gira hay tiempo para fotos? En México hay muchos atascos y tienes más tiempo porque el ritmo de vida es lento. ¿Que hay que esperar una hora y media? Pues me doy una vuelta y hago fotos. En México es todo tan bonito.

Una de esas imágenes muestra un letrero que dice «Evite el exceso». El comentario de Alaska a la foto es «¡¡¡JAMÁS!!!» Estoy a favor de evitar el exceso. Soy partidario del minimalismo y ella, del maximalismo.

Otra imagen muestra que ustedes viajan con trankimazin. Alaska acaba de volver de México para acompañar a su madre y no lo tomó para cuidar de ella. Es la primera vez que no lo hace. Yo ya no tomo. He estado en psicoterapia para volar. Me gustan los aviones, la azafatas, la comida a bordo, pero volar…

No es fotógrafo, ni músico, ni articulista. ¿Le podemos definir, pues, como letrista? Tengo facilidad para hacer letras. Lo hago desde que tenía 16 años. Pero no he estudiado eso. ¿Ser algo es tener facilidad para hacer algo? Nunca he parado de escribir letras. Pero no, tampoco soy letrista porque hay gente que crea letras buenísimas y yo no me puedo comparar. En mi tumba no podría poner letrista.

¿Qué pondrá? Nada, solo mi nombre. Bueno, ni eso porque me voy a incinerar.

Lleva toda su vida trabajando con Alaska. Me llevo mucho mejor con ella que con mi pareja actual (parejas habré tenido tres o cuatro). Pero es porque en las relaciones de pareja está el sexo de por medio y son relaciones de poder. Por lo menos, entre dos hombres. Pero Alaska es muy parecida a mí. Somos agresivos pasivos. Nunca nos inmutamos, pero si queremos algo lo hacemos. Nuestra suerte ha sido que nunca hemos tenido relaciones carnales.

¿Se han peleado alguna vez? Nunca. Si ella dice algo, yo le digo que vale. En todo caso llamo a nuestro mánager, que es Mario Vaquerizo. Cuando veo a Alaska en las tertulias creo que no es muy buena porque nunca se inmuta y nunca falta el respeto a nadie. Para ser tertuliano hay que insultar y gritar.

Fueron ustedes los amos del panorama musical. ¿Cómo se combate la nostalgia? Nunca la he tenido. Soy nostálgico de algo que no he vivido, los años 50, la era de Kennedy, los hippies de San Francisco, la República española, la generación del 27…

¿Los 70 no fueron mágicos? No. Y además en los 70 todo el mundo tenía añoranza por los 60. Estaba el glam, el punk, Bowie… y a mí me encantaba. Pero la gente dijo: los Beatles. Cuando estábamos en los 90 a la gente le dio por los 80. Uf, con lo mal que se vestía en esa época.

El año pasado Frangoria  publicó disco. Y acaban de sacar otro. Sus conciertos están llenos de chavales. Pero eso también es por el 'reality' de Alaska y Mario. Ellos llaman la atención de gente de 17 años. Yo lo entiendo porque cuando tenía su edad a mi me llamaba la atención Picasso, Warhol, Berlanga, Buñuel… Los cantautores progres no me interesaban nada. Para todos esos niños, Alaska y Mario son como dos abuelos marcianos. Nosotros, además, no queremos parecer juveniles. Hay gente de mi edad que viste con vaqueros, camisetas y gorras. Desde que cumplí 25 yo dije: nada de vestirse como James Dean.

"Ya no puedo pinchar música

para gente que

podrían ser mis

nietos. Bastante

es que estoy en

un grupo de pop"

Ese público tan joven ¿es consciente de que Fangoria es un grupo que ha contribuido a que este país sea mejor? No porque no hemos contribuido a nada.

¿No somos más libres y tenemos menos prejuicios gracias a bandas musicales  como la suya? No. Hay gente que sí ha luchado y se ha jugado la vida. Puede ser que hayamos ayudado a que todo progrese. A mí, por ejemplo, nunca se me ha ocurrido decir lo que no soy. Cuando me hacían entrevistas yo decía que no me gustaban las mujeres. Pero no me sentía un abanderado de nada. Nunca me he sentido un luchador de ninguna causa, a pesar de que he compuesto 'A quién le importa'.

¿Nunca ha dado la cara por una causa? No soy el típico famoso solidario.  Soy solidario, pero en mi vida privada. No voy a salir a leer un comunicado como personaje público.

De pequeño quería ser millonario. ¿Lo es? No. Con la peseta estaba más fácil, pero ahora con euros... (risas).

¿Fue un joven disciplinado en el colegio? Sí. Mi padre siempre leía o escribía desde las siete de la mañana. Yo hacía lo que veía en casa. Aunque no quería ser nada. Me gusta ser lo que soy: nada.

Hombre… No soy nada. Después de esta entrevista tengo clase de francés. Luego iré a yoga. Después, a piano y percusión. Ensayaré, programaré, remezclaré artistas… No tengo sueldo ni nómina.

¿Se puede vivir de la música? Sí. Yo no compro discos, pero estoy suscrito a Apple Music y pago 9,99 euros todos los meses. También voy a conciertos.

Pero las plataformas 'online' de música apenas generan beneficio a los artistas. Con lo que gano en los conciertos tengo para vivir. ¿Podría ser millonario? Sí. Pero siempre me ha parecido que lo que ganan los artistas y los deportistas es demasiado. En el año 1989 montamos Fangoria y desaparecimos del mapa porque no le gustábamos a nadie. Alaska se hizo 'dj'. Y yo también porque no teníamos para llegar a fin de mes. Cuando salimos de eso, la industria ya se había derrumbado. Yo ahora gano más que cuando estábamos en Alaska y Dinarama y vendíamos un millón de discos. Hago conciertos, escribo artículos, remezclo, compongo música instrumental...

¿Qué tiene de bueno la edad? Que no estás muerto. Y que tienes excusas para todo. Me invitan a conciertos y digo que no puedo ir.