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Federico Trillo, en la tripa del PP

Pilar Santos

En la primera entrevista que Federico Trillo (Cartagena, 1952) dio esta semana después de conocerse el informe del Consejo de Estado sobre el accidente del Yak-42, en el que murieron 62 militares, el exministro de Defensa quiso dejar clara una cosa en el minuto uno: él va a dejar de ser embajador en Londres porque quiere, porque así lo pidió en octubre del 2015. Mariano Rajoy no le quita esa plaza por ninguna otra razón que pueda tener que ver con las conclusiones del documento que responsabiliza al Ministerio de Defensa de la tragedia. Que nadie se llame a engaño. Una entrada en antena soberbia.

Nadie en el Gobierno osaría infligirle en público algo parecido a un castigo, vino a decir un político que no es que lleve el PP en su ADN, sino que el PP lleva el ADN que él le diseñó. Literalmente. Participó en la redacción de los estatutos que salieron de la transición de Alianza Popular a las nuevas siglas y también estuvo en la redacción de los estatutos del congreso de Valencia, en 2008. Y en todos esos años, desde los 80, ha sido el principal artífice de cualquier estrategia jurídica que haya necesitado su partido.

Muchos de los recursos más controvertidos presentados en las últimas décadas llevan su sello. Veamos solo una selección: el recurso contra el decreto de expropiación de Rumasa, contra la cúpula de Interior de Felipe González por el uso ilegal de los fondos reservados, contra el matrimonio homosexual y sí, también contra el Estatut de Catalunya.

MANGLANO Y GARZÓN

Pero de todas sus actuaciones en los tribunales, José María Aznar y Rajoy le están especialmente agradecidos por las que tuvo en los dos escándalos más graves sobre financiación irregular del PP: el 'caso Naseiro' y el 'caso Gürtel'Trillo consiguió desactivar a los dos jueces encargados de ponerlos en marcha, Luis Manglano y Baltasar Garzón.

Para los 'zappings' quedan aquel ‘¡manda huevos!’ y el ‘¡que traigan la maza, Manolo!’

En el primer caso, a principios de los 90, los populares consiguieron darle la vuelta al escándalo para denunciar un presunto montaje del Gobierno socialista para frenar el avance de los conservadores y en el que acusaron de participar al juez ManglanoGarzón fue condenado e inhabilitado por unas grabaciones a los cabecillas de la trama que estaban avaladas por la fiscalía y que otro juez continuó sin ser denunciado, en cambio, por ese motivo.

Su tarea como abogado del PP la aparcó los ocho años que estuvo Aznar en la Moncloa. Primero le colocó de presidente del Congreso, una etapa que Trillo (con plaza de letrado en el Consejo de Estado, ironías de la vida) recuerda con mucho cariño, según ha dicho siempre. Para los 'zappings' quedan aquel "¡manda huevos!" y también su "¡que traigan la maza, Manolo! ¡Hay que buscar la maza!", cuando una tarde de pleno ni un diputado acataba sus llamadas al orden.

IRAK, PEREJIL Y EL YAK-42

En el 2000, con la mayoría absoluta, Aznar le entregó la cartera de Defensa. Fueron los años de la guerra de Irak, de la invasión de Perejil y del Yak-42. El primer dosier lo asumió en primera persona el expresidente; era la etapa en la que hablaba con acento tejano y ponía los pies en la mesa junto a George Bush. Los otros dos episodios, sin embargo, los encabezó el exministro.

De la operación para desalojar a los marroquís del islote, compañeros de su partido recuerdan estos días que disfrutó gestionándola. En el caso del accidente, Trillo se negó desde el principio a dimitir y defendió siempre que se trató de un "error humano". En su opinión, la responsabilidad política quedó saldada en las urnas, cuando se presentó poco después, en el 2004, a las generales por Alicante y ganó. Y también venció en el 2008 y en el 2011, recordaba esta semana como queriendo demostrar que los españoles le han indultado en varias ocasiones.

Y llegaron los ocho largos años de la oposición con Rajoy y él también siguió en primera línea en el PP, como portavoz en la comisión constitucional, como responsable de Justicia e Interior y como estratega en la defensa del partido en el 'caso Gürtel'.

A LONDRES

Con la mayoría absoluta del 2011, Trillo se vio en el Gobierno. Según comentan varios exministros, quiso ser titular de Justicia. Rajoy se lo negó, pero le dijo que podía escoger otro puesto. ¿Quizás una embajada? Trillo pidió la de Washington. Estaba hecho, pero la prensa publicó su destino, la opción se aguó y le ofrecieron Londres. Nada mal para alguien que redactó una tesis sobre Shakespeare.

El político murciano, del Opus Dei y misa diaria, ha visto cómo la publicación de la información del Consejo de Estado le ha puesto una gran piedra en su camino si pensaba seguir representando a España en algún cargo relevante. Él asegura que su intención era reingresar en el Consejo de Estado o trabajar en su despacho de abogados, que ya verá. Ya veremos. Seguro que en algún sermón habrá escuchado que la primera corrupción que hay es la moral.