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María del Monte: la andaluza que perdió el salero

Julia Camacho

A la «alegre andaluza», a veces, la vida no le da tanta alegría, según se desprende del último programa de 'Masterchef Celebrity'. Esta semana, María del Monte Tejado Algaba (Sevilla, 1962), la «reina de las sevillanas», como se la conoce en el mundo de la farándula, abandonaba el conocido 'talent show' culinario porque, según dijo, estaba cansada de ver caras serias (las de los jueces Samanta Vallejo NájeraPepe Rodríguez y Jordi Cruz), no se veía al cien por cien y porque las pruebas se habían convertido en algo estresante con lo que no estaba disfrutando. 'Take it easy and keep calm' con aires del sur.

Y es que a la cantante, soltera y sin hijos, la vena disfrutona le viene de serie. Nació un 26 de abril, en plena Feria de Sevilla, por lo que raro es el año que no apaga las velas en una caseta y entre amigos. No en vano, presume de que antes que los tradicionales «gugú» (o «ajó») a los bebés, sus carantoñas eran al ritmo de palmas al compás. Un soniquete que la cautivó de por vida, aunque durante un tiempo se planteó seguir los pasos de su abuelo como médico. Pero lo suyo eran los escenarios, lanzarse por Juanita Reina o Marifé de Triana, sus artistas favoritas, aunque fuera con un mechero a modo de micro. Tras foguearse en fiestas familiares y tablaos de Sevilla, se dio a conocer en 1982 al ganar el concurso televisivo 'Gente joven', que le valió editar su primer disco de coplas. El gran éxito le llegaría poco después, en 1988, con 'Cántame sevillanas'.

«A LA SOMBRA DE LOS PINOS»

Las sevillanas habían traspasado Despeñaperros y se habían convertido en la música de moda en cualquier sarao que se preciara. Gracias a ella todo el país se enteró de que, camino del Rocío, ella cantó «a la sombra de los pinos». La canción se convirtió en un 'hit' que le valió 11 discos de platino. Le llegarían seis más con otros trabajos. Su carácter pizpireto y franco sintonizó con el público, que empezó a interesarse por su vida. En 1992 conoció a Isabel Pantoja, y la amistad entre dos compañeras de profesión hizo correr ríos de tinta durante años. Ella contó con el cariño del cerrado 'clan Pantoja' durante un tiempo, en el que incluso se convirtió en madrina de la pequeña Chabelita. Pero de la noche a la mañana la amistad se rompió.

Nunca más se supo, porque María del Monte siempre ha hecho gala de una exquisita discreción y en ningún momento se ha pronunciado sobre la que fuera su amiga, siquiera cuando ésta fue encarcelada por el 'caso Malaya' o ahora que reaparece con nuevo disco tras su paréntesis penitenciario. Eso sí, Tele 5 y otras compañeras de la farándula saben bien cómo se las gasta cuando de defender su vida personal y privada se trata, porque María del Monte ha ganado en los tribunales a todos aquellos que, públicamente, comentaron la intimidad de la relación.

LA TELE Y LA RADIO

Fue en esos mismos años en los que la artista descubrió el mundo de la radio, especialmente en la cadena autonómica andaluza y la televisión, donde tuvo un papel destacado en 'Los Debates de Hermida', allá por el año 2000. Aparcó la música durante unos años y demostró una gran capacidad comunicadora y, sobre todo, una enorme vis cómica, que le valieron para, más adelante, conducir como presentadora diversos magacines en la televisión andaluza -donde reinó durante dos años en la sobremesa con una audiencia superior a la media de la cadena-, y varios especiales en la cadena pública nacional.

Valiente, en no pocas entrevistas ha asegurado atreverse con todo lo que le presenten, de ahí que participara en 'Mira quien baila' (2005); una especie de 'operación triunfo' dedicada a las sevillanas o, en 2012, en 'Tu cara me suena', donde el gran público recuperó a esa cantante divertida, compañera y con buen humor que no dudaba, siquiera, en imitar a artistas tan alejados de su estilo como Georgie Dann.

VENA COMPETITIVA

Una imagen muy alejada de la mostrada estas semanas en 'Masterchef', donde ha sacado a relucir su vena más competitiva y un fuerte carácter que ha dejado descolado a más de un espectador. La presión de haber perdido la prueba por equipos, unida a un dolor de piernas que le impidió estar al máximo nivel, pudo con ella, y finalmente optó por marcharse ante la estupefacción de sus compañeros.

«Me gusta disfrutar de lo que hago y aquí no disfruto», dijo, y franca, antes de irse recriminó al jurado sus modales con los concursantes. «No hace falta tener todo el día esa cara de fiscal de 'Morena Clara' para hablar con la gente», lanzó visiblemente molesta, ante lo que los aludidos la invitaron a despedirse de ellos «aunque tengamos caras de acelgas». Solo tuvo palabras de cariño hacia uno de sus compañeros de equipo estos días, Miguel Ángel Muñoz, «la mejor persona que he conocido en los últimos años». 

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