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PRODIGIO TECNOPOLÍTICO EN GRANADA

Jun: la ciudad en un tuit

Luis Mauri

El milagro de la multiplicación de los panes y los peces queda reducido a poco más que un truco de prestidigitador debutante al lado de lo que está sucediendo en Jun. En este pequeño pueblo contiguo a la ciudad de Granada había cuatro policías municipales. El alcalde decidió prescindir de tres de ellos, de modo que quedó… ¿uno? Negativo. Quedaron 3.728. ¿Cómo? ¿Me lo puede explicar otra vez, por favor? No, no se trata de un chascarrillo, es una de las consecuencias de otro milagro, aunque este no viene relatado en los evangelios, sino que se estudia en el Media Lab de la meca académica de la tecnología, el Massachusetts Institute of Technology (MIT).

Este no es el único prodigio, ni siquiera el principal, que se ha operado en Jun en los últimos cinco años, presume el alcalde, José Antonio Rodríguez Salasdel PSOE. Los vecinos de este municipio, en el centro de la Vega de Granada, al pie de la sierra de la Alfaguara, están exentos de hacer papeleo y farragosos trámites burocráticos en el ayuntamiento.

RESPUESTA INMEDIATA

Cualquier incidencia, problema, propuesta, idea o queja, también las felicitaciones, pueden ser comunicados directamente por los ciudadanos al alcalde, los concejales o los responsables de los servicios municipales. Y viceversa. La recepción del mensaje y la respuesta son inmediatas, sin formularios, impresos, pólizas ni sellos de por medio. ¿Cuál es el secreto de Jun? Que el alcalde gobierna el pueblo por medio de Twitter.

¿Una ventolera ha sembrado de hojas las aceras de la avenida de Granada? El primer vecino que repara en ello envía un tuit al servicio municipal de limpieza, los operarios Antonio Linares y Javier García acuden al lugar, uno manejando la máquina barredora y el otro la escoba, retiran la hojarasca y dejan cuenta de su trabajo en la red social.

¿Se ha roto una farola en la calle de Gómez Moreno? Un tuit al electricista municipal, Miguel Espigares, y este responde de inmediato cuándo podrá repararla y, una vez hecho, deja constancia con otro tuit. Espigares luce un récord en la reposición de un farol fundido: 3 minutos y 58 segundos desde la recepción del aviso hasta que el fanal iluminó de nuevo.

Jun tenía en el 2011 cuatro policías locales. Ahora se basta con uno solo; los vecinos en red hacen el resto

¿Qué comen hoy los niños en la escuela? La respuesta está en un tuit. ¿Hay alguien extraño merodeando en el cruce de las calles de San Ramón y San Francisco? ¿O un coche obstruye la entrada a un garaje en la calle de los Hermanos Fernández García? Un tuit al único policía local, Justo Ontiverosy este se pone en marcha. «Por eso digo que ahora Jun no tiene uno, sino 3.728 agentes, tantos como habitantes», aclara el alcalde. Y Ontiveros remarca la importancia de este sistema para «prevenir conflictos vecinales».

FUNCIONARIOS TUITEROS

El flujo de comunicación también funciona en sentido inverso. Los operarios del ayuntamiento, ya sean limpiadores, electricistas, fontaneros o albañiles, tuitean cada día en qué están trabajando.

Lo mismo hacen los concejales del gobierno municipal (una coalición PSOE-IU, aunque los socialistas gozan de mayoría absoluta) y, por supuesto, el alcalde, impulsor personal de esta experiencia de política digital.

José Antonio Rodríguez Salas es un ferviente devoto de Twitter como herramienta de relación social, administración pública y participación política. Alcalde de un pueblo de poco más de 3.700 habitantes, le siguen 439.000 tuiteros, más que a sus homólogos de Londres (Sadiq Khan329.000) o Roma (Virginia Raggi116.000) y casi tantos como a la de Barcelona (Ada Colau, 458.000).

Los gastos municipales han caído un 15% desde que el pueblo es administrado a través de Twitter

Pero a diferencia del uso que la mayoría de los líderes políticos hacen de la red social, limitado generalmente a enviar mensajes o consignas a sus legiones de seguidores, Rodríguez Salas se vanagloria de haber convertido Jun en la vanguardia de la democracia digital, no solo en España, sino en el mundo.

OBJETO DE ESTUDIO

No es una baladronada: la experiencia de Jun está siendo estudiada en el Media Lab del MIT por el profesor Deb Roy y el investigador William Powers. En un primer informe sobre su investigación, Roy y Powers definen Jun como un "laboratorio ideal" para tratar de dar respuesta a estas preguntas: «¿Crece la participación ciudadana como resultado del experimento y está cambiando la composición demográfica de la conversación? ¿Los ciudadanos votan y acuden a reuniones municipales más que lo hacían en el pasado? ¿Se resuelven los asuntos públicos con más eficiencia? ¿El uso de esta herramienta simplemente ha amplificado las viejas formas de gobernar Jun o ha cambiado la percepción mutua de un modo fundamental, quizá hacia la descentralización?»

El alcalde no tiene ninguna duda respecto a estos interrogantes. «No solo hay más participación ciudadana y más eficiencia y rapidez en la actuación del ayuntamiento, sino que esta es más transparente», sostiene. Los ciudadanos son consultados sobre los proyectos (por ejemplo, la elección del nuevo mobiliario urbano de una plaza), los presupuestos y los impuestos municipales. «Sin engorros, con la rapidez que exige la sociedad del minuto: pregunta rápida, respuesta inmediata», recita.

APAGONES

El invento también sirve para pelear por la ciudad. En los años 2013 y 2014, los recurrentes apagones que sufrían Jun y otros pueblos de la comarca no terminaron hasta que el 'hashtag' #EndesaMeEstresa empezó a atronar en Twitter.

El efecto sobre la participación electoral es harina de otro costal. En las municipales del 2015, la abstención en Jun fue del 40,5%, nueve puntos más alta que en el 2011, cuando el pueblo inició su experiencia tuitera. Pero la falta de una perspectiva más solvente y sobre todo el efecto de la honda crisis económica, política e institucional que atraviesa España no permiten extraer conclusiones fiables en este aspecto.

La oposición no ve empleo ni otros beneficios: "Solo el alcalde saca provecho: su protagonismo"

El ahorro en las arcas municipales sí que es objetivable. En el 2011, el presupuesto de gastos ascendió a 3,14 millones de euros. Este año es de 2,67 millones, el 14,9% menos. En una parte considerable, se debe a la reducción de la plantilla policial.

La oposición municipal no comparte el entusiasmo de Rodríguez Salas. El concejal del PP Rogelio Palomino niega que la experiencia haya aportado beneficios tangibles a Jun. «El alcalde es el único que saca provecho de esto, protagonismo, aparecer aquí y allá, que es lo que más le gusta. Pero el pueblo, nada».

"VENDE HUMO"

Palomino subraya que la experiencia no ha creado empleo en Jun, que es lo que necesita la localidad desde que la crisis inmobiliaria hundió la base de la economía local, la producción de cerámica para la construcción. «Si el alcalde atrajera empresas tecnológicas a Jun u otro tipo de empleo, yo lo pasearía a hombros. Pero qué va, mire, está el pueblo lleno de pájaros azules y ni siquiera Twitter nos aporta un euro. El alcalde vende humo», censura Palomino.

Rodríguez Salas confirma que Jun no recibe contraprestación económica de Twitter por servirle de laboratorio, ni piensa reclamarla: «Salimos ganando los dos, Jun y Twitter». Tampoco ve inconveniente ni riesgo en dejar el funcionamiento de la maquinaria municipal en manos de una compañía privada de Estados Unidos: «Es una herramienta gratuita, insisto, gratuita, rápida y eficiente, ¿qué más se puede pedir?»

Más de la mitad de los vecinos tienen cuenta de Twitter registrada en el ayuntamiento. Y los que no quieren entrar en las redes, ¿se exponen a recibir un trato de inferior calidad en su relación con el consistorio? «En absoluto, son atendidos del modo tradicional, que es más lento y a veces requiere papeleo o pagar alguna tasa», responde el alcalde. «Pero en ningún despacho de este ayuntamiento verá a gente haciendo cola ni funcionarios sellando impresos». 

ELENA Y EL TECNOALCALDE

La experiencia política de Jun con Twitter empezó en el 2011, pero la pasión tecnológica de Rodríguez Salas, autodidacta en este campo y alcalde desde el 2005, viene de mucho antes. En 1999, todavía concejal, pidió a los bancos de la localidad que regalaran sus ordenadores obsoletos. Con aquellos trastos viejos y una red wi-fi casera con latas de Pringles como antenas, se lanzó a la evangelización digital de sus conciudadanos. Organizó cursos de manejo de internet, sobre todo para los jubilados . El mensaje era nítido: si los ancianos lograban desempeñarse, los demás no tendrían excusa. Así fue creando  una comunidad virtual que debatía sobre el pueblo, asístía vía ‘streaming’ a los plenos municipales... Elena Almagro, de 74 años, es una de aquellas alumnas de primera hora. De niña, no tuvo estudios. «A la escuela iban los hijos de los ricos; yo les limpaba los zapatos». Elena posee una inteligencia y una vitalidad portentosas. Participa con brío en la comunidad, atiende a la escuela de adultos, escribe relatos... Y compra en la pescadería de Adela según las ofertas que cada día tuitea la tendera. En cuanto al impulsor de todo esto, Rodríguez Salas es hoy, desde el diminuto Jun, uno de los políticos españoles más influyentes en el universo de Twitter. En el 2013 fracasó en el intento de disputarle a Susana Díaz la jefatura del PSOE andaluz y ahora lidera la recogida de decenas de miles de firmas de militantes para exigir un rumbo nuevo en el partido.