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ADICCIÓN DEL VERANO

¿Por qué las Campos lo han petado?

Ramón de España

No creo exagerar si afirmo que, en el mundo de la prensa rosa, hay un antes y un después de Jorge Javier Vázquez. Antes, se mantenían unos roles establecidos: por un lado estaban los, digamos, periodistas; y por otra, las, digamos, 'celebrities' (entonces conocidas como 'famosos/as'). Pero las cosas cambiaron cuando el exreponedor de un supermercado de Badalona decidió que las 'celebrities' no eran necesarias si podías convertir a los supuestos periodistas en estrellas. Para empezar, la cadena televisiva de turno se ahorraba una pasta. Y además, la autoestima del chismoso medio se incrementaba de manera exponencial al pasar, por así decir, al otro lado de la alcachofa; de hacer preguntas a aparentar que las respondía; de vivir una vida parasitaria a convertirse en su propio e insaciable parásito.

LA ERA POST-ROLLÁN

La cosa no estaba exenta de riesgos. El público podría haberse sublevado, negarse a rendir pleitesía a las nuevas estrellas y clamar por el regreso de las antiguas, aunque a algunas ya les quedaba muy poco que contar: realmente, para que aparezca Bárbara Rey una vez más a explicar su noche de pasión y desenfreno con Chelo García Cortés –que a veces tuvo lugar y a veces no–, casi mejor escuchar a la propia Chelo contando anécdotas de sus años con Parada. El público entró al trapo, se olvidó de la gente que actúa o canta, aunque lo haga fatal, y se entregó a la apasionante vida de los presentadores, los contertulios y los bocazas en general. Sobre todo, si se llevaban mal en público, y bastaba con reunir en plató a tres o cuatro de ellos para que se liara una tangana fenomenal: así han hecho su fortuna Mila Ximénez, Raquel Bollo, Kiko Matamoros o, más recientemente, Luis Rollán y su fotógrafo Jordi Martín, que han usufructuado la programación veraniega de Tele 5 sin que, a día de hoy, haya quedado muy claro qué demonios les pasa ni cuál de los dos es más 'bitchy' o está más necesitado de atención y de dinero.

UNA PSIQUE PERVERSA

El último ejemplo de hasta dónde puede llegar el interés de los españoles por gente aparentemente desprovista de él lo tenemos en 'Las Campos', peculiar respuesta patria al 'Keeping up with the Kardashians' de la televisión norteamericana. Personalmente, considero que el éxito de 'Las Campos' es más meritorio que el de las Kardashian, aunque necesita de una psique colectiva especialmente perversa que solo se da en nuestro país. Que una señora mayor y su oronda hija se hagan con el interés del público es algo que solo puede suceder en determinados lugares, a no ser que protagonicen un numerito lésbico-incestuoso en el Bagdad o algún sitio por el estilo.

Lo de las Kardashian es hasta cierto punto normal, pues son una colección de jamonas que se pasan el día yendo a fiestas y sacándose fotos de su propio culo, que siempre es agradable de contemplar cuando lo cuelgan en las redes sociales. Por no hablar de que cuentan con un secundario de lujo en su propio padrastro, Bruce Jenner, que ahora es madrastra y atiende por Caitlyn Jenner (aunque últimamente se le ha oído decir que esto de ser mujer es muy cansado porque siempre te duelen los pies con los tacones y que igual vuelve a pasar por el quirófano a que lo dejen como estaba antes).

CURRAR DE LO LINDO

Puestos a reforzar el orgullo nacional, hay que decir que, a diferencia de las Kardashian, que no dan un palo al agua, las Campos han currado de lo lindo desde su primera juventud; sobre todo, la madre. María Teresa Campos (Tetuán, 1941) empezó a hacerse notar en Málaga de jovencita, en la radio local, donde conocería a otro locutor con el que se casaría y alumbraría a Terelu (Madrid, 1965), José María Borrego, a quien le podría haber caído un rol similar al de Bruce Jenner en 'Las Campos' si no se hubiese suicidado en 1984. Para entonces, María Teresa ya se había divorciado de él, se había trasladado a Madrid y le faltaban dos cursos para convertirse en 'chica Hermida', que es cuando empezamos a conocerla todos y cuando emprendió el fructífero camino que la llevaría a ser rebautizada como 'La reina de las mañanas'.

"Si funcionan como pareja es porque la una potencia a la otra. Una sirve el té y la otra se atiborra de porras en la calle"

DIVA SIN APARENTARLO

Incluso los que nunca hemos formado parte del target de María Teresa, de su audiencia natural, entendemos cuál es su gracia: ser una diva sin aparentarlo y comportarse como una vecina más de la corrala, aportando historias amenas, cotilleos de postín, cierto gracejo andaluz y una gran habilidad para soltar comentarios ensayados como si se le acabaran de ocurrir. Y si la gente a la que se la suda todo lo que dices tarda 10 minutos en cambiar de canal cuando apareces, es que vas muy bien encaminada, pues tus leales se tragarán el programa completo.

Lo de Terelu ya lo entiendo menos, pues a su, digamos, carrera, le falta la coherencia de la de su señora madre. Y siempre da un poco la impresión de que mamá le echó una manita a la hora de buscarse la vida. Sus intentos de dedicarse al cine no pasaron de su participación en la única película dirigida por el discutible cómico argentino Joe Rigoli, 'Zocta: solo en la Tierra se puede ser extraterrestre' (1988), cuyo título me atrae poderosamente, aunque ni la he visto ni conozco a nadie que la haya visto, entera o en parte.

BRONCAS, DIETAS Y DESNUDO

Su acceso al famoseo fue, eso sí, más lógico y rápido que el de su madre, que venía de ese mundo segregado, anterior a J.J. Vázquez, del que antes les hablaba. En realidad, a Terelu ya la conocíamos más por sus broncas con Pipi Estrada, su afición a las discotecas, sus poco eficaces dietas y su desnudo en 'Interviú' –pico de ventas en noviembre del 2011– que por su vida profesional.

Si las Campos funcionan como pareja es porque cada una de ellas potencia el rol de la otra. El programa podría titularse tranquilamente 'La Gran Dama y su hija la Choni'. Mientras una es más de recibir en su mansión y servir el té a los invitados, la otra prefiere atiborrarse a porras en plena calle o irse a un mercadillo cutre a renovar su provisión de bragas. A medio camino entre Laurel & Hardy, Los Morancos y Bette Davis y Joan Crawford en '¿Qué fue de Baby Jane?', todo parece indicar que las Campos tienen cuerda para rato. 

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