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La campaña se vive en Twitter (con humor)

Juan Fernández

El lunes pasado hubo dos maneras de seguir el debate electoral: una, por la tele; la otra, a través de los comentarios que circulaban por Twitter. Si el objetivo era no perder detalle de lo que pasaba en la tertulia y añadir interés al previsible discurso de los candidatos, el segundo plan superaba con creces al primero. La rapidez con la que se comentan en la red los acontecimientos y la agudeza de ciertos tuiteros para sacarle punta el menor detalle han convertido a Twitter en una suerte de realidad aumentada que no solo te cuenta lo que ocurre, sino que además te lo interpreta, la mayoría de las veces con sagacidad, ironía y sabrosas gotas de mala uva.

Esta cualidad innata de la red del pajarito azul, que funciona con gran eficacia ante todo tipo de eventos, ofrece en la arena política una visión sarcástica y desmitificadora de la actualidad, que estos días concentra su atención en la campaña electoral del 26-J. Los equipos de asesores de los partidos sudan tinta para encontrar la ocurrencia perfecta con la que seducir a sus votantes, pero luego viene Twitter y le da la vuelta con mordacidad al catálogo de Ikea de Podemos, al vídeo del bar de Ciudadanos, al puerta a puerta de Pedro Sánchez pidiendo el voto y a la imagen de Rajoy haciendo campaña en un campo de alcachofas.

Ante una contienda electoral reiterativa como está siendo esta, se ha convertido en habitual seguirla a través de los comentarios de las estrellas anónimas de Twitter que mejor practican la sátira política, titulares en muchos casos de cuentas con miles de seguidores. ¿Y ellos cómo viven el reto? Los autores de algunos de los mensajes más agudos y retuiteados de la red aguardan la cita con las urnas entre el aburrimiento y su innata y brillante habilidad para la broma.

@diostuitero

Ídolos hay muchos en Twitter, pero diostuitero solo hay uno. Hasta 286.000 ciberfeligreses siguen a diario las homilías en 140 caracteres de este abulense de 40 años que se reviste del mismísimo Jesucristo para comentar la actualidad con ironía. Lleva 53.000 tuits publicados desde 2012. Los mejores los reunió en el libro 'Palabra de diostuitero'.

Ha logrado que Pedro Sánchez le invitara a pasar un día a su vera, que Alberto Garzón y Pablo Echenique se entrevistaran con él y que Eduardo Madina le enseñara el Congreso de los Diputados en petit comité. También reconoce que se escribe mensajes directos con otros líderes políticos, "pero eso es secreto de confesión". Ser el todopoderoso de Twitter tiene sus privilegios. Desde ese punto cenital de la red asiste a la contienda electoral con una duda existencial: "Con el ánimo de que segundas partes nunca fueron buenas, pero siempre hay una excepción. En Twitter se sigue con cachondeo".

De lo visto hasta ahora en la campaña, se queda con el catálogo de Ikea de Podemos: "Me dejó loco, estoy estudiando hacer algo similar con la hoja parroquial, a ver si la lee alguien", dice. El lunes, al acabar el cara a cara de los cuatro candidatos, tuiteó: "Mi resumen del debate es que tenéis ganado el cielo". Su visión de Rajoy, Sánchez, Iglesias y Rivera suena igual de bíblica: "Son los cuatro jinetes del Apocalipsis".

@superfalete

Desde Alicante, un abogado da vida al superhéroe más antihéroe de la red. "Es muy duro tener superpoderes y seguir una dieta", suspira en su tarjeta de presentación en Twitter. En realidad, su guerra no es con los kilos, sino con todo lo que ve a su alrededor y no le gusta. Su arma es el sarcasmo de sus tuits, del que dan buena cuenta sus 128.000 seguidores.

"Lo mejor de la campaña están siendo los comentarios de los vídeos electorales y los memes. El otro día leí un tuit de la cuenta de Podemos de Zaragoza que, dejándose llevar por la euforia del partido de la selección, soltó un '¡Arriba España!' que habría firmado el propio Franco", dice a cuento de una contienda electoral que, en su opinión, se está viviendo en Twitter "con cierto cansancio, aunque sigue habiendo tuiteros muy entregados a la causa, sobre todo en los dos partidos de eso que llaman ‘nueva política’ y no lo es".

Convencido de que Twitter es "más de izquierdas", descarta que sus mensajes influyan en el resultado electoral. "La vida no es Twitter, por eso Rajoy va primero en las encuestas", advierte. Se declara "descreído" de la política y subraya que tiene tuits críticos con todas las formaciones. No está entre sus objetivos aleccionar al personal. "Cualquier opinión, expresada en un tuit o de cualquier otro modo, puede abrir un debate, aunque se use un tono sarcástico, pero yo lo hago para divertirme", confiesa. 

@SeñoritaPuri

Se puede ser madre entregada, cajera de supermercado y tuitstar. Empezó con un blog para desahogarse tras superar un divorcio hace casi 20 años y en Twitter encontró la ventana ideal para asomarse a la actualidad y opinar sobre todo lo que ve. Los tres libros que lleva publicados -el último, ‘Madre in Spain’- se cuentan por best-sellers. La siguen 146.000 followers.

Su tuit favorito para describir la campaña electoral dice así: "En este país sólo hay una cosa más débil que la palabra de un político: la memoria de sus votantes". Crítica con todos los partidos y "harta de que nos estemos desangrando y en vez de médicos tengamos ladrones, becarios y fontaneros al frente del país", al menos, dice, le queda el consuelo de Twitter para seguir la contienda política "con humor y resignación".

Quizá por eso la red social esté teniendo tanto éxito en esta cita electoral. "Twitter es inmediato, creativo, ácido, salvaje. Te permite ver la información desde muchos prismas y puntos de vista, y no solo el corporativo que impone el propio medio", opina esta madre tuitera.

A pesar de sus aldabonazos en 140 caracteres, asegura que no suele recibir quejas de sus seguidores, pero revela: "Una vez le pregunté a Íñigo Errejón por mensaje directo si le molestaban mis tuits políticos y me dijo que en absoluto. Tres días después dejó de seguirme".

@CarlosLanga

Respetado entre la aristocracia tuitera por el humor surrealista de sus tuits dialogados, pertenece a los cracks de Twitter que han logrado pasar del anonimato -aunque su nombre coincide con su nick- a ganarse la vida con su ingenio. Hoy escribe para revistas de tendencias, colabora con medios de internet y es guionista del programa 'Likes' del canal #0. Tiene 85.000 seguidores.

"Como en ‘El día de la marmota’ pero sin Bill Murray". Con este ánimo dice encarar una campaña electoral en la que le sorprende que solo se hable de los cuatro grandes partidos políticos y los medios se hayan olvidado del resto. En Twitter no existe el corsé de las líneas editoriales, alega, pero tampoco cree que la red social sea el mejor termómetro para medir la cualidad del rifirrafe político. "Simplemente, la gente lee Twitter y la campaña también está ahí. Pero si sólo la sigues por aquí, tienes un problema", opina.

"En Twitter, cualquier acontecimiento que dé vidilla se vive intensamente. Y unas elecciones generan muchos momentos remarcables", razona. Su 'timeline' es un ejemplo: la noche del debate electoral, tuiteó tirando de ironía: "Rajoy: ‘¿Cómo? ¿Qué Évole era el Follonero?'". Minutos antes había sacado punta a otro detalle de la tertulia y había escrito: "Iglesias susurrando: ‘Yo tenía una granja en África'". Con los políticos prefiere no mantener relación directa. "Solo me escribo con Nelson Mandela. Le va todo bien", revela.

@encampanya

"Queríamos explicar en público lo que se comenta en redacciones y autobuses de campaña". Así explicaba Carles Bellsolà, en la presentación de ‘El llibre d’Autobús de Campanya’, el porqué de una cuenta de Twitter -23.000 seguidores- en la que un grupo de periodistas repasa con acidez y mucha mala uva la actualidad política catalana y española. 

Entre todas las medallas y palmadas en la espalda cosechadas en sus cuatro años de existencia, los responsables de la cuenta de @encampanya se quedan con esta: "Nos acusan de estar alineados con la CUP, con el PP, con Podemos y con todos los demás. Es nuestro mayor orgullo".

Y es que la sátira política genera enemistades cuando se ejerce con independencia y el calendario viene plagado de citas electorales como un campo de minas. "Se nota el cansancio de tantas campañas. Twitter está impregnada de mala leche porque todos estamos indignados de tanto repetir elecciones", explican.

Ellos, de momento, no se aburren. De la media campaña transcurrida, dicen que su hito favorito es la obsesión que le ha entrado a Pablo Iglesias con las corbatas. "Acabará abriendo alguna sesión de la Bolsa", pronostican. Queda a cargo de la Pompeu Fabra estudiar el posible poder balsámico de Twitter para calmar a la población: "Los tuits sarcásticos hacen la política soportable. No se ha incendiado medio país porque mucha gente ha podido cachondearse en la red de tantos ladronzuelos, golfos, mentecatos y botarates".

@ModernetdeMerda

La cuenta nació para hacer coña de la plaga de hipsters que asola Barcelona, pero su titular, que ha conseguido preservar su anonimato a pesar de haber promocionado su primer libro -‘Modernet de merda. El manual’-, también ha hecho caer su látigo sobre otra plaga: la de los políticos. Tanto sarcasmo le granjea a diario las carcajadas de 51.000 seguidores.

Allí donde el común de los mortales ve un hito anodino, el tuitero acostumbrado a extraer perlas del fango detecta un tesoro. Por eso, a más cita electoral reiterativa, más tuit afilado en la red. "Es positivo que haya menos interés en esta campaña, porque hace que los tuiteros nos fijemos más en errores o incoherencias y así se acentúa el humor. Hay más ironía ahora que en el 20-D. Por pura supervivencia", analiza @ModernetdeMerda, quien llama a canonizar a la nueva especie de analistas surgida en la red. "Estos comentaristas irónicos deberían ser patrimonio del país. Han creado un nuevo humor ácido, rápido y breve".

Las campañas son temporada alta para el tuitero sarcástico. Al final, gana el ciudadano. "Twitter es una universidad de la vida política. Mucha gente entiende mejor qué pasa gracias a los análisis humorísticos de los fakes que se dedican a hablar. Es casi un servicio público". Parte del mérito es de los políticos. "Rajoy no es el mejor presidente que la democracia podía dar en España, pero es el mejor regalo que la democracia podía hacer a Twitter", sentencia.

@Petetekin

"Libro gordo en el que se narran los sucesos acaecidos en 1917. Ex lector de Moby Dick". Poco más, aparte de su bio, se sabe de este maestro de la ironía que no deja títere con cabeza con sus tuits apreciados por sus 78.000 seguidores. En su blog alargaba sus ocurrencias más allá de los 140 caracteres. Ahora escribe para Lipoardo, la web de humor en la red de Atresmedia.

-Señor Rajoy, que ya hemos terminado

-¿Me puede repetir la pregunta?

-Apagad la luz y que se vaya cuando quiera.

Este tuit dialogado de Petete Potemkin, escrito justo al acabar el debate electoral, tuvo 4.500 retuits en cuestión de horas. "Ha gustado bastante. La gente sabrá por qué", dice su autor, quien a la hora de analizar la campaña electoral destila la misma ironía que gasta en su cuenta de Twitter. "Soy como una urraca, me interesa todo lo que brilla y es llamativo: las gafas de Rajoy, las mejillas de Sánchez, la coronilla de Rivera, la camisa de Iglesias. En Twitter seguimos la campaña acomodados en el sofá, ese crisol de revoluciones", analiza.

Sobre si la red social puede influir en el resultado del 26-J, lo tiene claro: "Sin duda. No descarto que gane las elecciones Leticia Sabater o un divertido GIF de un gato". Ya en serio: ¿qué formaciones políticas llevan ventaja en Twitter? "Las dos más jóvenes. Las otras dos pierden mucho tiempo redactando los tuits a mano, mecanografiándolos y enviándolos a una imprenta para que los publiquen", responde.

@Moedetriana

Álvaro Ballén, un animador sociocultural gaditano de 32 años, se pone a diario la careta de un tabernero de Triana (Sevilla) para pasar la actualidad por la piedra de su humor implacable. Se define de izquierdas, pero tiene mandobles para todos. Twitter fue al principio para él una prolongación de su blog, pero ya hay 128.000 tuiteros que devoran sus mensajes. Hoy trabaja en el ámbito del márketing como social producer en VICE.

Debate: ¿tanto hablar de la campaña con sarcasmo en Twitter acerca la política a la gente o la trivializa? "Dudo que cause interés por la política, más bien es por las chorradas que se escriben sobre ella. El humor es siempre un puente infalible y este es uno de esos casos. Además, ayuda a combatir el sopor. Hasta yo mismo me he aficionado más a la política por esto mismo", dice uno de los tuiteros que ejercen con mayor éxito la sátira política en la red.

La noche del debate electoral, segundos después de oírse el estallido de un foco en el plató, @Moedetriana tuiteó: "Lo que ha sonado son los palos del sombrajo". ¿Hay lucha en Twitter por ser el primero en hacer la gracia e hilar más fino? "No lo considero competición, aunque si es verdad que todos queremos aportar algo original y diferente. Siempre lo he visto más como un 'brainstorming', pero al barullo", explica. De ahí a condicionar el resultado electoral hay un trecho. "No me gustaría influir en el voto de nadie, simplemente me expreso como me apetece. Con cuatro chascarrillos no vas a convencer a nadie de nada", opina.

@elbaronrojo

Óscar, padre de familia coruñés de 40 años y profesional del sector sanitario, es uno de los más veteranos de Twitter. Lleva desde el 2007 dejando claro por qué le ponen este mote en su vida real. Sus tuits políticos, siempre de mirada progresista e implacables con la derecha, analizan la actualidad con mordacidad. Le siguen 211.000 followers.

Dos campañas electorales en seis meses, más las que hubo el año pasado, se notan en el ánimo de los tuiteros. El Barón Rojo no lo disimula. "Entre la pereza, el estupor y la desidia, no sabría con qué quedarme. Twitter lo sigue con el cachondeo acostumbrado, sumado al cansancio de tantos meses", observa. Aun así, el poder de atracción de la red para seguir el combate electoral tiene su porqué. "Existe la sensación generalizada de que cada medio tiene sus intereses creados e intenta manipularnos, así que ya nos manipulamos nosotros mismos con lo que nos interesa", explica.

Él no esconde sus preferencias políticas, coincidentes con la tendencia a la izquierda que suele asignarse a la comunidad del pajarito azul, pero cree que esta condición tiene más que ver con una cuestión generacional. "Twitter es lo que tu escoges leer. Los jóvenes son los que más utilizan las redes sociales y suelen votar opciones de izquierdas", razona. "Al final, solo se trata de escoger con qué demagogia nos quedamos", tuiteaba días antes del comienzo de la campaña electoral.

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