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PERIODISTA DEL MISTERIO

Iker Jiménez, nuestro Mulder

El divulgador de lo sobrenatural, y sucesor de Fernando Jiménez del Oso, lleva toda su carrera perpetuando leyendas sobre fenómenos extraños

Julián García

INQUIETANTE. Iker Jiménez no llega a certezas, pero inquieta, como el héroe de ’Expediente X’.

INQUIETANTE. Iker Jiménez no llega a certezas, pero inquieta, como el héroe de ’Expediente X’. / JOAN CORTADELLAS

Hará cosa de tres años, el programa de Cuatro 'Cuarto Milenio', dirigido por Iker Jiménez (Vitoria, 1973), dedicó un reportaje a uno de los clásicos del misterio español: la habitación 510 del Hotel Corona de Aragón de Zaragoza, en la que, según parece, quien duerme no vuelve. Un terrible incendio en el hotel, lo recordarán, costó la vida a 76 personas en 1979 y sus habitaciones, en especial la 510, habrían quedado marcadas por cierta aura pavorosa, sobrenatural. «Cuentan algunos huéspedes que los ecos del fuego parecen resonar a través de un fuerte olor a quemado. Y lo más terrible: hay fugaces apariciones que han llegado a provocar auténticas noches de pesadilla», relataba la voz en 'off' con una gravedad que helaba la sangre. El reportaje, profuso en testimonios, llevó a gente en apariencia normal, como quien esto escribe, a querer pasar una noche en el Hotel Corona de Aragón, hoy Meliá Zaragoza, dispuesto a sentir en vivo las emociones de lo paranormal. Valió la pena.

CUARTO DE MARAVILLAS

Será por ese aire a cuarto de maravillas, a biblioteca antigua, que desprende el plató de 'Cuarto Milenio', conocido como La Nave del Misterio. O por los hipnóticos monólogos a media luz de Jiménez sobre fenómenos de difícil explicación. O por las magníficas reconstrucciones de hitos patrios como el incidente ovni de Manises, las caras de Bélmez o el Edificio Maldito de la calle de las Tres Forques de Valencia. 'Cuarto Milenio', su sosias radiofónico (el desaparecido 'Milenio 3' de la Cadena SER) y el actual 'Dos en la noche' en la emisora 'on-line' Radioset son y han sido material altamente adictivo para cientos de miles de seguidores entregados al encanto de lo desconocido (la conspiranoia, el ocultismo, la ufología, la criminología, la parapsicología, la fantasmogénesis). Pero sobre todo entregados a Iker y, por supuesto, a su esposa y colaboradora principal, Carmen Porter, otro icono de lo desconocido. Una fascinación, en fin, a medio camino entre la ironía posmoderna y la sincera admiración que, dada la singularidad del personaje, tiene su reverso oscuro en la masiva legión de 'haters' que le consideran solo un 'freak', un gurú catódico de la patraña y la superchería. ¡Fríker Jiménez!

El año pasado, Iker y Carmen visitaron Barcelona con ocasión de su muestra itinerante sobre arcanos, que recorre, con asombroso éxito, teatros de toda España. Además de la exposición, la pareja regaló a su grey las denominadas Las noches del misterio, dos veladas de diálogo con la audiencia cuyas entradas en el Coliseum se agotaron con meses de antelación. Allí, sin exagerar, se pudo ver al público, mientras escuchaba en vivo a sus ídolos, sintiendo experiencias transformadoras, casi chamánicas, como en una sesión psicomágica de Alejandro Jodorowsky.

DON PARA LA COMUNICACIÓN

Dotado de un don prodigioso para la comunicación, sin necesidad de guion ni 'teleprompter', Iker habla, seduce y atrapa a sus legiones: la voz levemente atildada, las pausas estudiadas, la retórica alambicada, la mirada siempre a cámara. Quizá ese dominio de la comunicación sea la razón principal de su éxito, traducido en sus 11 temporadas al frente de 'Cuarto Milenio', 13 años en 'Milenio 3' y un sin número de libros de divulgación sobre lo que él mismo denomina «el periodismo del misterio».

Hijo de un reputado anticuario vitoriano, fan de Félix Rodríguez de la Fuente y apadrinado en su día por el maestro Fernando Jiménez de Oso, que le hizo subdirector de su revista 'Enigmas' con 25 años, Jiménez parece creer firmemente en lo que explica. No tanto en la existencia de puertas dimensionales o de chicas de la curva, sino en la fascinación del mito. Su convicción y respeto hacia los asuntos que trata parecen indestructibles. Según cuentan, rechazó una oferta millonaria de 'Crónicas marcianas' porque sospechaba con razón que sus temas iban a ser tomados poco en serio. Más preocupado en perpetuar leyendas que en liquidarlas, en sus programas difícilmente se resolverán enigmas, pese a la habitual presencia de auténticas eminencias de lo científico y lo paranormal. No importa.Tampoco Mulder y Scully llegaron nunca a tener certezas.