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Jack Dorsey: el genio de los 140 caracteres

Con solo 37 años, este ingeniero puede presumir de haber inventado uno de los servicios de internet más usados del mundo: Twitter. Hace 10 años que él envió el primer tuit y ahora afronta el reto de reflotar las cuentas y el interés por esta red social.

JOSEP MARIA BERENGUERAS

En la costa oeste de EEUU es difícil saber quién es realmente un visionario, quién ha copiado a quién, quién es un excéntrico o quién se limita vivir la vida sin trabajar en exceso. Jack Dorsey (San Luis, EEUU, 1976) tiene algo de todos ellos: este joven excéntrico cofundó Twitter en el 2006, la llevó al estrellado, dejó la firma para vivir la vida y emprender y, finalmente, ha tenido que volver a la empresa para sacarla del lodazal. Un ajetreado historial para un joven en cuyo hoja de servicios podría estar el crear una de las puntocom de más éxito y, al mismo tiempo, escribir la última página de la historia (o quizá mensaje de 140 caracteres).

Detrás de Twitter hay un relato de ingenio, empeño, celos, incidentes, peleas y poder en la sombra. Los orígenes de la red social se remontan a hace 10 años (el pasado lunes se celebró la década del primer tuit), cuando una compañía de 'podcasting' llamada Odeo (creada por el fundador de Blogger, Evan Williams) buscaba algún producto que pudiese servir para salvarla (en aquella época salió iTunes, lo que dejó a Odeo casi sin mercado). En una 'hackaton' (reunión de programadores), uno de los ingenieros de la empresa, Dorsey, ideó un servicio de comunicación entre empleados para anunciar su estado. Gustó y decidieron llevarla a cabo. El nombre elegido: Twttr (más adelante ganaría las vocales para convertirse en Twitter).

DEL PRIMER TUIT A LA PRIMERA BAJA

Dorsey tenía esa idea en la cabeza desde hacía tiempo, aunque no se sabe cuánto (las versiones oscilan, según las entrevistas, desde que se le ocurrió en 1984, con solo 8 años, hasta que la ideó en la universidad, en el 2000). Él presentó la idea y él fue quien envió el primer tuit. Pero no la desarrolló solo: a su alrededor estaban Williams, Biz Stone y Noah Glass, entre otros. Dorsey, Williams y Stone recompraron más tarde Odeo, la renombraron como Obvious y se produjo la primera baja del equipo fundador: Glass. No fue una salida amistosa, sino fruto de una lucha de poder.

Dorsey se convirtió en consejero delegado en el 2007, tras lograr que la red social estuviera en boca de todos en un festival multitudinario. Cerró la primera ronda de financiación, y su crecimiento empezó a ser exponencial. Pero en vez de liderar ese crecimiento, tuvo otras prioridades. Según el columnista de 'The New York Times' Nick Bilton, la junta se cansó de su poca implicación en un momento de muchas caídas de servicio: «Dejaba la oficina a las 18.00 horas para ir a clases de dibujo, sesiones de yoga y para asistir a un curso en una escuela de moda», escribió Bilton. «Quería aprender a diseñar faldas y pantalones vaqueros», agregó. Williams se hartó y lo echó.

IDEAS Y CONTACTOS

Dorsey podía ser excéntrico, pero tenía ideas y contactos. En el 2009 creó otra empresa, Square, después de que un amigo no pudiese vender unas gafas al no aceptar tarjetas de crédito. Su invento era un pequeño 'gadget' que costaba apenas unos dólares y que se acopla al teléfono para convertirlo en un TPV. El éxito fue inmediato.

Pese a estar fuera de Twitter, las malas lenguas afirman que seguía influyendo en el equipo de la red social. En el 2011, Williams abandonó la firma, y Dorsey se reincorporó a tiempo parcial. Dick Costolo tomó las riendas de Twitter, con Dorsey como presidente. En el 2013, dieron el salto a la bolsa, Dorsey se hizo multimillonario y la empresa se topó con nuevas obligaciones: accionistas e inversores que querían que Twitter ganase dinero y aumentara su tamaño. La red social, sin embargo, ralentizó su ritmo de crecimiento. Costolo renunció al cargo en el 2015 y Dorsey se erigió como consejero delegado para salvar la empresa que había creado. No lo tendrá fácil: la firma sigue perdiendo dinero y ha dejado de ganar usuarios. Pero en la mente de Dorsey continúa estando uno de sus ídolos, Steve Jobs, que fundó Apple, fue despedido, creó Pixar, y volvió a la compañía de la manzana para reflotarla y llevarla al estrellato. ¿Será capaz Dorsey de calcar la historia de Jobs? 

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