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Ricardo Darín III

ABEL GILBERT

El nombre de Ricardo Darín comenzó a sonar en la Argentina en los años ochenta. Formaba parte de una camada de jóvenes actores conocida por su insipidez. Los llamaban «los galancitos». Darín sobresalió porque la diva de la televisión, Susana Giménez, mayor que él, se enamoró de esa figura emergente. Poco se sabía que Darín tenía un padre, también llamado Ricardo, que era actor. Con los años, el joven Darín se volvió un profesional más que respetable. Quizá a estas alturas sea «el» actor del cine argentino y el portavoz de la corrección política.

Y es en estos momentos de indiscutida consagración que otro Ricardo Darín gana las portadas de las revistas del corazón y empieza a disputar un lugar en las pantallas. Es su hijo, pero se lo conoce como Chino. Comenzó a forjar su lugar propio con papeles menores. En el 2012 debutó en cine en 'Fuera de juego', una coproducción argentino-española. Dos años más tarde obtuvo su primer protagonista en 'Muerte en Buenos Aires', donde interpretó a un joven policía homosexual. La popularidad le llegó el año pasado por su participación en el serial 'Historia de un clan', basado en la historia de la familia Puccio, conocida en los años 80 por sus secuestros extorsivos y asesinatos. Le tocó hacer de Alejandro Puccio, el hijo mayor del delincuente. La serie fue exitosa pero también en cierta medida polémica: demasiadas escenas 'hot' para una trama truculenta. Y siempre está Chino.

SERIE Y PELÍCULA

El hijo del padre del mismo nombre intentó probar suerte en España a finales del 2015. Una serie en Antena 3 ('La embajada', pendiente de estreno), una película con Fernando Trueba ('La reina de España', en rodaje) y, además, un romance, con Úrsula Corberó. Chino se resiste a que lo vean solo como un rostro bonito: «Me he formado en distintos lugares con clases de teatro y cursos». Como siempre, cuando no le preguntan sobre sus ex, quieren saber cómo se lleva con su padre: «Más que consejos, tenemos intercambios de ideas y opiniones. Hablamos sobre muchas cosas que tienen que ver con nuestra vida, y eso involucra el trabajo». Pero, sobre todo, Chino parece tener como referencia a su madre, Florencia Bas: «Me conmueve su entereza. Es una persona que no le tiene miedo a nada. Creo que el consejo que más importa en mi casa es el de ella. Todos pedimos su opinión». Seguro que Chino está muy bien en España. Pero la echa de menos. «A ella y a su comida».