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TESTIGO DIRECTO

El 'caso Vinader' nos abrió los ojos

El proceso contra el periodista puso en evidencia los intentos del régimen de perpetuarse ya en democracia

XAVIER MONTANYÀ

Vídeobook del libro Xavier Vinader, periodista. Contra la guerra bruta

Xavier Vinader fue uno de los referentes que teníamos los estudiantes de periodismo de los 80. Seguíamos con avidez las noticias de su proceso, las entrevistas que le hacían en el exilio y sus declaraciones entrando o saliendo de los juzgados y de Carabanchel. El 'caso Vinader' nos abrió los ojos. En España y en Europa hubo una gran solidaridad con él tanto por parte de sus compañeros de profesión, como de los partidos de izquierdas y la sociedad civil.

Eran tiempos tensos. Tras morir Franco, hubo importantes sectores de la derecha franquista y de la extrema derecha violenta que intentaron por todos los medios sabotear la Transición. No se produjo una ruptura con la dictadura, sino una reforma del régimen. Franco murió, pero sus jueces, policías, servicios secretos y militares le sobrevivieron en democracia. La Ley de Amnistía fue una ley de punto final. Daba la libertad a los presos políticos, pero garantizaba la impunidad para los funcionarios de la dictadura.

La prensa jugó un papel determinante en la denuncia de los intentos que hacía el régimen para perpetuarse. Destacaban los periodistas comprometidos, como Xavier Vinader (Sabadell, 1947), forjados en la clandestinidad de la lucha antifranquista, que optaron por combatir con la pluma las intenciones antidemocráticas de la extrema derecha en conexión con los servicios secretos, las fuerzas armadas y las cloacas del estado. La información y la libertad de expresión pugnaban contra una impunidad avalada por las fuerzas de seguridad y la judicatura. No en vano todos los jueces del Tribunal de Orden Público franquista pasaron a integrar la Audiencia Nacional. Hubo infinidad de procesos judiciales contra periodistas, amenazas e incluso atentados como la bomba de 'El Papus', en 1977, que causó un muerto y 17 heridos.

Entre todos los procesos judiciales, el más emblemático fue el 'caso Vinader', el primer periodista de la democracia española que sufrió cárcel y exilio. Su único delito fue, paradójicamente, hacer bien su trabajo. Yo viví su proceso en la universidad y en la calle. Con el tiempo tuve la suerte de tratarlo y el honor de ser su amigo. Pocos colegas he conocido tan comprometidos con el deber social y político del periodismo. Las conversaciones que tuve con él y el trabajo de investigación realizado para el documental 'Xavier Vinader, periodista. Contra la guerra bruta', que codirigí junto a Àngel Leiro para TV-3, me han sido fundamentales para reconstruir el relato de su proceso y aquellos tiempos. Es importante recordarlo, no solo en homenaje a él y al periodismo más combativo, sino para que su historia pueda contribuir a reflexionar sobre las zonas oscuras de la transición, hoy ya tan en entredicho porque ni fue tan modélica, ni fue tan fácil.

EXTREMA DERECHA

Destacó por sus investigaciones sobre las actividades violentas de la extrema derecha española. Cabe citar su estudio del atentado a 'El Papus', y sus trabajos sobre la Internacional Neofascista, pero también sobre ETA o la Revolución de los Claveles, entre muchos otros temas difíciles y arriesgados. Era un especialista a nivel europeo. Publicó en medios españoles como 'Por Favor', 'Primera Plana', 'Arreu' o 'Interviú'. Y formó parte de la revista 'Searchlight', que tejió una red de periodistas europeos antifascistas, entre los que se encontraba al sueco Stieg Larsson, hoy famoso por su trilogía 'Millenium'. 'Searchlight' contribuyó a denunciar y desmontar muchos planes neofascistas y neonazis.

A finales de 1979, Vinader publicó en 'Interviú' tres reportajes: 'Por qué fui policía', 'Cómo actúan los ultras vascos' y 'Quisimos atentar contra Monzón'. Eran el resultado de un complejo trabajo del equipo de investigación, encabezado por él, que  se adentró hasta la médula en las tramas parapoliciales que actuaban violentamente contra ETA y la izquierda abertzale. En Euskadi era vox populi la relación que los grupos denominados «incontrolados», como el Batallón Vasco Español o la Triple A, tenían con las fuerzas de seguridad. «Uniformados de día, incontrolados de noche», decía la picaresca popular. El trabajo de Vinader, con la colaboración del policía nacional Francisco Ros Frutos, que actuó como agente infiltrado, demostró por primera vez con datos, fotos, nombres y apellidos la conexión real entre la violencia de extrema derecha y el Estado. En definitiva, el germen de lo que pronto serían los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL).

GUERRA LATENTE

En euskadi se vivía una guerra latente en aquellos días. Constantemente había atentados de ETA o de los grupos parapoliciales. Semanas después de la publicación de los reportajes, ETA asesinó a dos conocidos ultras de Barakaldo, Jesús García, propietario de un puticlub y exjefe de seguridad de Fuerza Nueva, y Alfredo Ramos, propietario del bar Stadium. Los nombres de García y el bar Stadium figuraban en la extensa relación de nombres y locales revelados en 'Interviú'. Fuerza Nueva inició una campaña de propaganda y acción directa contra Vinader y la revista. Hubo amenazas violentas y quema de quioscos. El juez de extrema derecha, Ricardo Varón Cobos, procesó a Vinader y Ros Frutos por colaboración con banda armada e inducción al asesinato. Inicialmente, la petición fiscal que pesaba sobre ellos era de 225 años de cárcel. La justicia española en vez de investigar los hechos denunciados en los reportajes, optó por silenciar al mensajero. Utilizaron a Vinader como chivo expiatorio para amedrentar al periodismo más combativo.

Mientras duró el proceso, entre 1980 y 1984, Vinader vivió largos períodos de exilio en París y Londres. No paró de investigar y publicar grandes reportajes internacionales: Afganistán, China, Irlanda el Norte, el terrorismo neofascista italiano... En esos años, no solo tuvo que defenderse ante la justicia, también sufrió amenazas e intentos de atentado. Un grupo fantasmagórico que se autodenominó Batallón Catalano-Español se desplazó a Barcelona, y como no pudieron localizarlo porque él estaba trabajando en Afganistán, forzaron la puerta de su piso, destrozaron el mobiliario, robaron parte de sus archivos, y desaparecieron dejando las paredes llenas de pintadas inquietantes como «Arriba España», «Camarados matados presentes» (sic), y «Asta Pronto» (sic) . Por investigaciones periodísticas posteriores de Rafa Cid y Pepe Díaz de Cambio 16, se supo que entre los asaltantes estaba Jean-Pierre Cherid, un mercenario de extrema derecha francés, exmiembro de la Organisation Armée Secrète (OAS), viejo colaborador de los servicios secretos franquistas. Dentro de poco, Cherid sería una pieza clave en la primera etapa de los GAL. Más tarde, en París, Vinader recibió llamadas telefónicas inquietantes, y tuvo que vivir bajo la protección de la policía francesa.

CONDENA POR "IMPRUDENCIA TEMERARIA"

La audiencia Nacional, al no poder probar las acusaciones de inducción al asesinato y colaboración con banda armada porque eran insostenibles, finalmente le condenó a siete años de cárcel por «imprudencia temeraria profesional». Lo más grave es que la sentencia después fue ratificada por el Tribunal Supremo y el Constitucional. Para algunos juristas de prestigio la sentencia era una barbaridad conceptual, además, se había dictado por un delito que no constaba en la acusación y la Audiencia Nacional no tenía competencia sobre el concepto «imprudencia temeraria profesional».

Todas la instancias judiciales de la nueva democracia aceptaban una sentencia contra la libertad de expresión digna del franquismo. Además, los atentados y amenazas contra él y la revista quedaron impunes. Él siguió en el exilio. En 1984, tras negociar en secreto con el gobierno socialista, Vinader  se entregó a la justicia española e ingresó en Carabanchel. Un mes y medio después  fue indultado.

Más allá del gran apoyo profesional, social y político que su caso generó, la historia acabó dando la razón a Xavier Vinader. Quince años después de que fuera condenado por denunciar el embrión de los GAL, altos cargos del Estado como el ministro del Interior José Barrionuevo, el secretario de Estado de Seguridad Rafael Vera, y el director general de Seguridad Julián Sancristóbal fueron a la cárcel, aunque brevemente,  por colaboración con los GAL. Los dos gobiernos socialistas, el español y el francés, actuaron al margen de la ley, fomentaron la guerra sucia y el asesinato en colaboración con la extrema derecha y los bajos fondos de Burdeos y Marsella. Los socialistas habían hecho suya la frase del derechista y corrupto ministro del Interior francés Charles Pasqua: «La democracia se detiene, allí donde empieza la razón de Estado». En el 'caso Vinader' se paró la democracia, la justicia y la libertad de expresión.

Xavier Montanyà es autor de 'El cas Vinader. El periodisme contra la guerra bruta' (Pòrtic)

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