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el personaje de la semana, Binyamin Netanyahu

'Bibi the king'

El primer ministro israelí ha provocado una gran polémica al decir que Hitler no quería exterminar a los judíos, sino expulsarlos, y que fue el Gran Muftí de Jerusalén el que le sugirió el Holocausto

Pese a las críticas y el desgaste de años de gobierno, es el líder indiscutible de su país

ANA ALBA

En Israel, casi nadie llama al primer ministro, Binyamin Netanyahu, por su apellido o su nombre de pila. Para los israelís es Bibi, un diminutivo que suena ridículo para designar a un hombre de apariencia dura, voz grave y declaraciones contundentes que hace unos años se consideraban extremistas y ahora se aceptan como políticamente correctas.

Sin embargo, su última intervención en un foro público en Jerusalén, el martes pasado, ha recibido críticas desde todas las tendencias políticas. El primer ministro israelí quiso emular a su padre, el historiador Benzion Netanyahu, y dar lecciones con una peculiar versión del Holocausto. Según él, «Hitler no quería exterminar a los judíos en aquel tiempo, los quería expulsar». Fue el entonces Gran Muftí de Jerusalén, el palestino Haj Amin Al Huseini, el que implantó en el führer la idea de «quemarlos» para que no emigraran a Palestina.

«Mi intención no era absolver a Hitler sino mostrar que los antepasados de la nación palestina, sin país y sin lo que llaman ocupación, sin tierra y sin asentamientos, ya llevaban a cabo una incitación sistemática para exterminar a los judíos», explicó Netanyahu después del alud de críticas que había provocado.

No es la primera vez que el primer ministro israelí intenta vincular la causa palestina a los nazis. Para él, todos los males de Israel y del pueblo judío son culpa de los palestinos. Por eso consideró, en 1989, en un discurso, que Israel tendría que haberse beneficiado de la represión de las manifestaciones en Tiananmen (China), cuando la atención del mundo estaba centrada allí, para «expulsar masivamente a árabes de los territorios». Entonces era viceministro de Exteriores.

Las ideas de Bibi, nacido en Tel Aviv el 21 de octubre de 1949, tienen una gran influencia de su padre, historiador del Sionismo Revisionista. Esta corriente abogaba porque el pueblo judío se instalara en todo el territorio de Erez Israel (la Palestina bajo mandato británico y Jordania) por derecho natural. Para entender a Bibi es imprescindible conocer a su padre, profesor en Estados Unidos, donde la familia Netan-

yahu vivió unos años. Bibi regresó a Israel a los 18 y pasó cinco en el Ejército. Participó en una redada en el aeropuerto de Beirut y luchó en la guerra de 1973. Después regresó a EEUU, donde se licenció en Arquitectura.

Sentido del humor

En 1976, su hermano mayor, Jonathan, murió en una operación militar en Uganda y Netanyahu fundó un instituto antiterrorista en su memoria. En 1982 lo nombraron subjefe de misión en Washington. Orador elocuente, con un inglés americano y sentido del humor, fue luego representante permanente de Israel en la ONU en Nueva York.

En 1988 regresó a Israel y poco después consiguió un escaño en la Kneset (Parlamento israelí) en las listas del Likud (líder de la derecha israelí). Tras la derrota de esta formación en las elecciones de 1992 pasó a presidir el partido y en 1996 se convirtió en el primer ministro más joven de Israel, pero en 1999 fue derrotado en las elecciones por los laboristas.

En el 2001, cuando Ariel Sharon fue elegido jefe del Gobierno, Netanyahu regresó al Ejecutivo como ministro, pero en el 2005 dimitió en protesta por la retirada israelí de Gaza. Su oportunidad llegó de nuevo cuando Sharon dejó el Likud. Bibi pasó a encabezarlo y volvió a ser primer ministro en el 2009. Ese año, se comprometió a regañadientes con la creación de un Estado palestino.

Durante la campaña electoral del pasado marzo, no tuvo ningún reparo en afirmar que, si vencía, no habría Estado palestino. Las encuestas no le auguraban la victoria y lo apostó todo a la caza del voto más ultraderechista sabiendo que Estados Unidos y Europa se limitarían a fruncir el ceño ante sus declaraciones, de las que luego se retractó.

Hace tiempo que Bibi actúa por libre y no presta atención a las opiniones de su gran aliado, Washington. Desde que Barack Obama está en el poder, las relaciones entre Israel y EEUU son algo menos fluidas, porque entre los dos no hay sintonía, pero igualmente buenas. La última pelea con Obama fue por la firma de un acuerdo entre seis potencias mundiales -EEUU, Gran Bretaña, Francia, Rusia, China y Alemania- e Irán sobre el programa nuclear iraní. Netanyahu asegura que Teherán está cerca de conseguir la bomba nuclear y quiere destruir Israel.

EEUU y Europa han enfurecido a Netanyahu con Irán, pero a cambio le dan carta blanca para seguir ampliando asentamientos en territorio palestino y continuar con la ocupación en general. En seis años seguidos de Gobierno, Netanyahu ha lanzado dos ofensivas en Gaza. La última, en el verano del 2014, fue la más sangrienta, con 2.272 muertos (de ellos, 72 israelíes, de los que 66 eran soldados).

A pesar del desgaste, Netanya-

hu demostró en los comicios que en Israel no hay un líder tan fuerte como él. Por algo se ganó que le llamaran Bibi the King. Casado tres veces y padre de tres hijos, su esposa actual, Sara, es un personaje polémico. Pero su estilo de familia y su discurso complacen a la mayoría de los ciudadanos, que se sienten cómodos con el Gobierno más derechista de su historia. H

Binyamin Netanyahu