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el personaje de la semana

Amaral, el pop que aprieta los puños

El dúo zaragozano amorata a los políticos y les canta la caña en su último videoclip, 'Ratonera'. Mientras la mayoría de los grupos miran para otro lado y eluden pronunciarse en las letras de sus canciones, no es la primera vez que Eva y Juan abordan causa

POR ELOY CARRASCO

Dónde está la rabia?, cabe preguntarse ante la que está cayendo y el silencio de los ukeleles costumbristas de tantos grupos del pop y el rock español que rehúyen la barricada lírica. Canción protesta, uf, qué pereza. Algún celebrado artista incluso dijo no hace mucho que «cantar contra banqueros y políticos sería lo fácil»; lo arriesgado, la vida en el alambre, poner pie en la acera a diario con el cuchillo entre los dientes, arrimar el hombro contra la injusticia, al parecer, es hacer anuncios de entidades financieras. No piensan así el asturiano Nacho Vegas, que entre otros asuntos aborda la represión policial en Resituación, su última entrega, ni los barceloneses Love of Lesbian, que también entran al trapo en Mal español, una de sus nuevas canciones, con mandobles a diestro y siniestro: «Vuelan las gaviotas, en cada pico hay una rosa». En todas partes, advierten, hay inútiles muy poderosos. Pero el gran alboroto de la semana ha venido de la mano de Eva Amaral y Juan Aguirre, el dúo zaragozano que toma su nombre de guerra del apellido de ella. Y guerra han dado estos días, ciertamente. La ocurrencia de ilustrar el videoclip de su Ratonera con dibujos en los que aparecen políticos maltratados, desposeídos, yonquis,

desempleados y, en fin, parias de la tierra ha provocado un estrepitoso terremoto de opiniones. En realidad, las caricaturas, obra de Alberto González -alias Querido Antonio-, son más sutiles que el texto que canta Eva, que sin dar nombres propios alude, tirando por la calle de enmedio, a un «estúpido farsante», al que advierte: «Puedes intentar que te perdone Dios, no lo haré yo» y «tiembla, tiembla, que tu final se acerca». Con las últimas notas, aparece Rajoy bajo un arcoíris.

No es la primera vez que Eva (Zaragoza, 1972) y Juan (San Sebastián, 1970), que fueron novios durante ocho años -la ruptura les pilló cuando empezaban a entrar en el huracán de la fama-, atizan al poder y ponen el pecho a merced de las lanzas de quienes los acusan de populistas y demagogos. Sonada fue la réplica de Juan («no me toques los huevos, las canciones son de todos») a Rubalcaba, que había citado en el Congreso su tema Sin ti no soy nada en una réplica a un diputado del PP.

El hombre que nunca se descubre y toca la guitarra en Amaral había sido un antimilitarista, y, paradojas de la vida, se fue a enamorar de la hija de un militar. Cuando se conocieron, Eva estudiaba artes, quería ser escultora, y tocaba la batería en un grupo enérgico y ruidoso, y él era un aspirante a filósofo que ya descollaba en la escena musical zaragozana. Tras años de conciertos en bares y el salto a la notoriedad, la apoteosis llegó con Estrella de mar (2002), multipremiado y archivendido disco que colocó a Amaral en la cima. Y, desde su elevada posición, jamás rehusaron meterse en los ajos sociales, convencidos de que sus proclamas les acarrean un desgaste pero llegan a personas que de otro modo quizá serían sordas a los ecos de la calle (gente que no lee diarios, que no ve ni escucha informativos... hay mucha, créanlo).

En su momento hablaron con entusiasmo del 15-M y lo compararon con la caída del muro de Berlín, y se han declarado a favor de que el sistema electoral deje de permitir que todo quede en manos de dos grandes partidos. También cedieron los derechos de su mercadotecnia al comercio justo de Intermón y, sin ir más lejos, el domingo pasado cantaron frente a la embajada de Estados Unidos en Madrid para reclamar justicia en el caso Couso, de cuya infamante muerte en Irak se cumplían 11 años. ¿Idealistas sinceros o vivales interesados, como tantos otros que encubren objetivos comerciales en actos supuestamente solidarios, convirtiendo el concepto en chatarra? Solo ellos lo saben, pero quizá merece el beneficio de la duda quien, sin necesidad, se mete de lleno en el barro mientras otros dan un rodeo para evitar la menor salpicadura.

Con Mandela y Dylan

Les gustó conocer a Mandela (fueron uno de los grupos que tocaron en Hyde Park en la fiesta de su 90º cumpleaños) y, cuando ya eran mucho más que famosos, aceptaron ser los teloneros de la gira española de Bob Dylan, en el 2004, por el mero gusto de rozar una mirada con su ídolo, que encima desmintió ante ellos su reputación de arisco.

Amaral canta ahora a los políticos lo que muchos ciudadanos quisieran decirles, y alguna, como Alicia Sánchez Camacho, siempre camino de la perfección, se lo ha afeado porque esas cosas «no se pueden frivolizar». La líder del PP catalán no sale en el vídeo, pero está claro que no se lleva bien con las grabaciones. 

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