29 oct 2020

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editorial

Subiendo como la espuma

Las cervezas artesanales e innovadoras ganan terreno al compás de una mayor demanda

Agustí Sala

Miles de personas disfrutan cada año de la cerveza del Oktoberfest.

Miles de personas disfrutan cada año de la cerveza del Oktoberfest. / 123RF

Como la espuma. Así sube el negocio de la cerveza gracias al tirón de los productos artesanales. Es algo parecido a lo que sucede con el pan: el consumidor ya no prima únicamente el precio sino la calidad. Proliferan las cadenas y despachos de pan tradicionales, con numerosas variedades e innovaciones. Y ese es un rasgo que caracteriza a un producto, la cerveza, que es absolutamente transversal, y con una gran implantación en España. Incluso con una cierta división territorial parecida a la de la distribución eléctrica. En la zona mediterránea dominan unas marcas, mientras que en el sur o en el centro, otras.

Gracias a la innovación y al impulso de la demanda de los consumidores, las cervezas denominadas artesanales, con tiradas limitadas, y las que tienen un elevado componente de innovación y desarrollo (I+D), que van desde aquellas que tienen sabor a jamón a otras muchas novedades, han venido para quedarse. Aunque en la actualidad aún suponen una parte pequeña del pastel, con alrededor del 3% del total, existen precedentes que hacen ser optimistas, como es el caso de EEUU.

En la primera potencia económica del mundo, donde este fenómeno empezó hace más años, este tipo de productos supone ya la quinta parte del mercado cervecero. Eso supone que en España hay mucho camino por recorrer. Y lo practican los pequeños productores, que como en otros sectores, actúan como catalizadores para acelerar la innovación; y las grandes compañías del sector, que no quieren perder ni un milímetro de negocio. Y menos si este es el que tiene tendencia clara al alza.

La popularización de este tipo de cervezas es tan grande que ha entrado en el radar de la financiación alternativa. El ‘equity crowdfunding’,  mediante el que inversores privados a través de aportaciones que luego se convierten en participaciones. A la vez que obtienen financiación, los cerveceros estrechan los vínculos con sus clients y aquellos que tengan intención de convertirse en estos.

El ‘boom’ de las cervezas artesanas e innovadoras no se limita además a los productores sino que está implantando otras vías de comercialización diferentes, como los espacios en los que los cerveceros ofrecen sus propios productos y los establecimientos especializados, al estilo de las bodegas en las que se venden vinos. También han entrado en los restaurantes de más nivel, con productos exclusivos y prémium. Todo ello supone un gran potencial de negocio que nadie quiere desaprovechar y que puede dar alas a un producto que orígenes antiguos es muy popular.