Ir a contenido

Sorbos, la pajita para beber con conciencia

La compañía produce 1,8 millones de unidades al mes en su fábrica de Montornès del Vallès

La empresa vende en más de 40 países y ha cerrado un acuerdo de comercialización con Sanmy

MONTSERRAT BALDOMÀ

Enric Juviña,  Víctor Manuel Sanchez y Javier Hernandez, socios de Sorbos, en las instalaciones de la empresa.

Enric Juviña,  Víctor Manuel Sanchez y Javier Hernandez, socios de Sorbos, en las instalaciones de la empresa. / ANNA MAS

Ya lo dijo Pablo Picasso: "Que la inspiración te encuentre trabajando". Y eso es lo que le pasó a Víctor Manuel Sánchez, uno de los fundadores de Sorbos, una microempresa que ha creado la primera pajita comestible del mundo con el objetivo de sustituir el plástico de un solo uso por un producto totalmente sostenible ¡y de sabores! La tarea es titánica, puesto que, solo en España, se consumen cada año 5.000 millones de pajitas. La cifra a nivel mundial es estratosférica: 1.000 millones de pajitas al día. Y la gran mayoría terminan en los mares y océanos contaminando y dañando gravemente el medio ambiente puesto que el plástico tarda mil años en degradarse.

Sánchez era ‘brand ambassador’ de una gran marca de distribución de licores. Una noche, tras un evento en el que se usaron pajitas de plástico a diestro y siniestro, su conciencia ecológica despertó. Había que declarar la guerra al plástico. Primero, con un amigo pastelero, creó para otro acontecimiento un pajita comestible. "Buscaba una experiencia, no un negocio", explica Sánchez, pero el interés que despertó el producto entre los asistentes le hizo replantear su idea.

Un proyecto con premios

De eso hace ya cinco años. Junto a Enric Juviña y otros tres socios, a los que les gusta llamarse "los cinco jinetes", han hecho de Sorbos una empresa en plena expansión. Entre desarrollar el producto, la línea de producción y otras formalidades se les fueron tres años y aún no habían fabricado una sola pajita cuando recibieron el premio Pascual Startup 2016. Todo un espaldarazo. Ahora acaban de sumar un nuevo reconocimiento: el premio PIMEC a la microempresa más competitiva.

En el último año, Sorbos ha pasado de una nave de 70 metros cuadrados a otra de 1.300 en Montornès del Vallès donde actualmente, en dos turnos, produce 1,8 millones de pajitas al mes. Una nueva línea de producción que se podrá en marcha en breve permitirá multiplicar por cuatro la producción. El objetivo a tres años vista es producir mil millones de unidades al año.

Sánchez, que también es responsable de la calidad, promoción y comercialización del producto, admite que quizá hace 10 años el negocio hubiera fracasado porque no había la concienciación sobre el daño que genera el plástico. Ahora, incluso la UE lucha contra los productos de plástico de un solo uso y estudia prohibir la comercialización de aquellos para los cuales haya alternativas asequibles. "Sorbos -dice su creador- es más un concepto que una pajita comestible".

Ocho sabores

Por ahora, Sorbos dispone de una gama de ocho sabores: fresa, lima, limón, canela, manzana verde, chocolate, jengibre y neutro. Pero para unos emprendedores sin límites como ellos, nada es imposible: "Podemos hacer cualquier sabor del mundo si un gran cliente nos lo pide", dice Sánchez. Sorbos permite personalizar el producto a través del sabor, el color, el aroma y la serigrafÍa. En una empresa donde el I+D "es constante", ya están trabajando en nuevos sabores y también en nuevos productos.

Las pajitas se pueden combinar con cualquier bebida, cóctel o postre, y tienen una durabilidad de 30 minutos, en líquido frío, y 45 minutos, en bebidas con hielo. Durante este tiempo "no migran el sabor ni el color en la copa y tienen la rigidez óptima para lograr una perfecta funcionalidad".

La empresa, que vende sus productos en más de 40 países, ha firmado ya algunos grandes acuerdos de comercialización. Entre ellos, el que ha cerrado con la empresa de refrescos Sanmy para la distribución en exclusiva para España y Andorra.

Temas: +Innovación