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ENTREVISTA

Maria Terrades: "Investigación y 'start-ups' necesitan más apoyo público"

La directora del Parc Científic de Barcelona afirma que la entidad busca financiación para poder afrontar el crecimiento

Olga Grau / Agustí Sala / Josep M. Berengueras

Maria Terrades, directora del Parc Científic de Barcelona.

Maria Terrades, directora del Parc Científic de Barcelona. / Joan Cortadellas

El Parc Científic de Barcelona es un macroespacio de encuentro entre universidad, empresas y sociedad. Con el 100% del espacio ocupado, la entidad busca financiación para poder adecuar la instalación y atender a las compañías y emprendedores que quieren establecerse. Maria terrades es la directora del Parc Científic de Barcelona.

OLGA GRAU: ¿En qué momento se decidió crear el Parc Científic de Barcelona y cuál es su estado actual?

MARIA TERRADES: El Parc Científic es una infraestructura de 100.000 metros cuadrados, es el primer parque de este tipo que se creó en el Estado español y este año cumplimos 20 años. Los parques se crearon en un momento en el que se hacía una apuesta fuerte por la ciencia. En Catalunya había una base sólida sectorial (industria química, farmacéutica…) y de universidades, pero faltaba un proyecto que nos llevase a la industria del futuro, a la investigación, porque si no se apoyaba no podríamos competir. Desde el punto de vista público se decidieron crear centros de investigación para hacer innovación, porque este tipo de industria necesita mucha inversión: una empresa que empieza necesita mínimo un millón de euros solo para empezar a funcionar, con una infraestructura que además no usará todos los días: microscopios, centrífuga... Por eso se decidió crear un centro como el nuestro: en el parque hay 150 millones de euros de inversión, unos 50 de ellos en infraestructuras. Es muy difícil si cada empresa tuviese que comprarlos.

AGUSTÍ SALA: ¿Qué tipo de empresas hay en el parque?

M. T.: Para nosotros es muy importante que la ciencia no solo haga papers. Hay que hacer buena ciencia, pero que se traduzca en valor para el mercado y la sociedad. Hay parques donde solo hay centros de investigación, pero en el nuestro hay ambas cosas: investigación y empresas: biotec, agro, cosmética… Y todo tipo de empresas: desde muy pequeñas a grandes, como Ordesa o Esteve, que tienen su investigación en el parque. Además, como parque, tratamos de hacer actividades de comunicación para que las empresas nuevas se presenten y tengan oportunidades de networking. Ahora tenemos más de 100 entidades instaladas en el parque, con 2.700 personas trabajando, es un ecosistema muy potente. El Parc te da flexibilidad: puedes entrar ocupando un pequeño espacio, y luego puedes crecer. O al revés, decrecer. Actualmente, tenemos el 100% del Parc ocupado.

A.S.: ¿Se puede ampliar?

M. T.:  El parque cuenta con 32.000 metros entre laboratorios y oficinas. Hay 6.000 metros cuadrados de laboratorio pendientes de adecuar y, además, hay espacios que en el proyecto inicial no eran oficinas (por ejemplo,  se iba a hacer un gran auditorio) que finalmente se podría adecuar para oficinas. Preparar estos espacios requiere una inversión de unos 13 millones de euros.

O.G.: ¿Quién puede aportar esos fondos?

M. T.: Tenemos que buscar ese dinero. El Parc no se puede endeudar: es autosuficiente, desde el 2010 estamos en Ebitda positivo, con los ingresos cubriendo gastos. Hasta ahora, no se cubrían todas las amortizaciones, pero este 2017 cerramos con beneficio neto de 300.000 euros por primera vez.  El parque nació con financiación de préstamos del ministerio y con muchos años de carencia. Ahora quedan unos 90 millones de deuda (hemos pagado 20): 41 con el ministerio, 39 con la Generalitat y 12 de crédito sindicado. El Parc puede devolver la deuda, pero no en los plazos establecidos. Reclamamos reestructurar la deuda: la de la Generalitat está en gran parte reestructurada, pero tenemos que solucionar la parte del Ministerio. 

JOSEP M. BERENGUERAS: ¿Cómo van esas conversaciones?

M. T.:  Se iniciaron las conversaciones con el anterior Gobierno, pero Hacienda es quien manda. No dio tiempo a la reestructuración, y con el cambio del Gobierno, se quedó en stand by. Ahora se empiezan los contactos con el nuevo Ministerio de Ciencia. 

O.G.: Además, con el actual calendario no deben poder invertir en crecimiento...

M. T.:  Exacto. Crecemos a un ritmo muy pequeño. Para crecer pensamos que una opción para financiarse puede ser trabajar con family offices, que pueden ayudar a encontrar esa financiación que nos falta y que cumplen con el patrón de empresa catalana sensible con el territorio y el futuro. También nos ha contactado un fondo que trabaja con fondos sociales que podría trabajar en este sentido. Buscamos reestructurar la deuda y generar nuevos recursos para poder ampliar poco a poco. Nos gustaría hacer unos 1.500 metros cuadrados al año (en laboratorio son unos 1.400 euros por metro).

J.M.B.: ¿Qué demanda hay para entrar en el Parc?

M. T.: Hay empresas que ya están instaladas que quieren crecer en metros y entidades que están fuera y que quieren entrar. Nuestro ecosistema ofrece muchas cosas: la investigación es cada vez más transversal, porque se investiga y se aplica. Hoy en día los procesos son tan amplios que tienes que saber de bio, de genómica, de informática, de inteligencia artificial..., necesitas hacer muchas alianzas. Estar en un lugar como el Parc te da la oportunidad de  estar al día y tener contactos.

A.S.: ¿Qué pasará cuando esté el Parc completo?

M. T.: En principio el espacio es limitado. Pero el día que el parque esté acabado, ya veremos qué opciones tenemos. Es difícil saber cuándo podríamos estar al completo, pero pensamos que sobre el 2021, dependerá de la demanda.

A.S.: Y este año, ¿qué resultado esperan?

M. T.: Esperamos cerrar con más de un millón de euros de beneficio,  con alrededor de 18,7 millones de euros en ingresos. En el Parc tenemos los ingresos del alquiler, pero también de los servicios que prestamos tanto a empresas de dentro como de fuera. 

A.S.: ¿Tienen un plan estratégico?

M. T.: Tenemos un plan de viabilidad financiera que marcamos los objetivos de inversión anual, de crecimiento en espacios, de retorno de deuda… Evidentemente, va acompañado de una estrategia, que no está plasmada como tal. También analizamos cómo evoluciona el sector; por ejemplo, desde hace unos años los dispositivos médicos están creciendo mucho y estamos tratando de agregarlos a nuestra oferta.

O.G.: Son un gran termómetro del sector. ¿Se ha notado en la época de crisis menos apoyo público?

M. T.: La crisis se notó mucho tanto en España como en Catalunya, en recorte de recursos en todos los sentidos. Nosotros no recibimos subvenciones, pero tanto los centros de investigación como las start-ups necesitan del apoyo público porque el sector bio tiene periodos de maduración muy largos: desde que inicias una investigación a que llega al mercado puede pasar una década. Se ha notado mucho la crisis, estamos por debajo de la media europea en inversión. Se necesitan más ayudas, que se pueda reestructurar la deuda si es viable, medidas de apoyo a las start-ups y que los presupuestos se ejecuten: el año pasado solo se ejecutó el 29,7% del presupuesto de I+D+i a nivel estatal, según la Confederación de Sociedades Científicas de España (Cosce). Y además, hay muchas trabas burocráticas, tanto al pedir las ayudas como al justificarlas.

O.G.: Que no haya interlocución fluida entre gobiernos, ¿ puede ralentizar el crecimiento?

M. T.: Sí, y también lo que hace mucho daño son los periodos cortos de gobierno. Desde que llegan a que empiezan a ver cómo estás, hablar contigo, que se ejecuta… Requiere mucho tiempo. Por suerte, parece que a nivel estatal ha habido herencia, que habrá cierta continuidad. Desde el sector pedimos sobre todo estabilidad para que las intenciones se puedan ejecutar; y colaboración entre las administraciones.

O.G.: ¿La situación política les ha afectado?

M. T.: Nosotros no lo hemos notado. La marca Barcelona es muy potente y la investigación en Catalunya es muy reconocida. Nuestro sector no se construye y deconstruye en un día; es menos sensible a los vaivenes económicos. El interés de los inversores extranjeros en Catalunya está creciendo, el sector está muy bien posicionado y no hemos notado un impacto en este tema. No hay ninguna empresa que se haya ido del Parc.

A.S.: ¿Cómo ha cambiado el perfil de las empresas presentes?

M. T.: El farma sigue siendo muy potente, pero poco a poco va tirando hacia el sector bio. La parte de los dispositivos médicos y medtec está creciendo cada vez más, y también todo lo ligado a la computación y la inteligencia artificial.

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