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El reconocimiento facial, la llave que lo abre todo

La firma Pasiona desarrolla desde el 22@ de Barcelona aplicaciones enfocadas a la seguridad diaria

CARME ESCALES

El director general de Pasiona, David Teixidó, en la sede de su empresa, en el 22@, mostrando la app de Arquia.

El director general de Pasiona, David Teixidó, en la sede de su empresa, en el 22@, mostrando la app de Arquia. / FERRAN NADEU

E n la carrera del avance tecnológico, sacarle el máximo jugo a los dispositivos móviles, exprimir todo el potencial de ese smartphone inseparable de cualquier profesional, pasa por dotarlo también de soluciones en favor de  la propia seguridad. Por ejemplo, sustituyendo contraseñas con números y letras por el simple reconocimiento facial. La empresa Pasiona de Barcelona puso en el mercado hace medio año la primera app de home banking con reconocimiento facial en España. La identificación lograda no funciona comparando una imagen guardada que el dispositivo contrasta con otra que se le muestra, sino por reconocimiento directo de parámetros biométricos, los volúmenes reales del rostro que se le presenta frente a la cámara.

El primer cliente de esta aplicación tecnológica ha sido Arquia (Caja de Arquitectos, Sociedad Cooperativa de Crédito). Sus usuarios de banca on line pueden, así, acceder a sus cuentas con la identificación facial de su rostro. «Y es posible personalizar, si lo desean, esa imagen propia con una contraseña que ellos decidan. Por ejemplo, un guiño», explica David Teixidó, director general de Pasiona, donde se creó la app.

La herramienta tecnológica, además de suponer una válida solución para la entidad bancaria, que compensa así las posibles limitaciones de su red de oficinas físicas, facilita el acceso a los clientes, haciéndolo más cómodo y seguro, promoviendo de este modo su adaptación al  entorno digital de su sede financiera.

El algoritmo que hace posible ese reconocimiento en base a la biometría del rostro abre caminos hacia nuevas soluciones. Con la ventaja de poderse aplicar en cualquier tipo de dispositivos móviles, su interficie es universal. Pongamos por caso, entrar en casa sin necesidad de usar una llave, con el reconocimiento visual por parte del videoportero automático. Esa sería una de las posibilidades.  Pero, una vez dentro, los mismos parámetros podrían permitir activar automáticamente luces, temperatura o música al gusto de ese rostro que haya sido identificado. «Las aplicaciones en domótica son enormes», señala Teixidó. Un equipo de su empresa desarrolla en estos momentos un nuevo proyecto, de la mano de un destacado fabricante de útiles de electricidad.

También en la industria automovilística las prestaciones del reconocimiento facial apuntan seguridad y comodidad. Además de la apertura de puertas solo en caso de identificar al rostro que pretende acceder al vehículo, el acceso puede desencadenar automáticamente la regulación del asiento adaptada al conductor, o la activación de la emisora de radio previamente seleccionada y vinculada al reconocimiento del rostro de cada usuario.

Pasiona, que tiene oficinas en Barcelona, Madrid, Bilbao y Londres, dispone de una plantilla con unos 140 empleados. En su primera década de vida, que este año festeja, ha consolidado la cifra de 96 clientes y ha realizado 788 proyectos. Factura 6,3 millones de euros, de los cuales algo más del 32% de proceden de su actividad internacional, en Estados Unidos y el Reino Unido.

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