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DRACO SYSTEMS

Meritxell Gimeno: Ingeniera y mentora

La directora general de Draco Systems cree que es vital crear modelos de mujeres tecnológicas

CRISTINA MARTÍN VALBUENA / BARCELONA

«A mí siempre me ha gustado la tecnología. Desde bien pequeña. Por eso, empecé estudiando Ingeniería Electrónica. Luego, vinieron el máster y el doctorado, también de temática tecnológica, para, finalmente, empezar a trabajar como ingeniera en diversas empresas. En todos estos estadios, la proporción entre chicas y chicos fue siempre la misma. Muy baja, no creo que llegará a superar el tercio», explica Meritxell Gimeno, socia fundadora y directora general de la empresa tecnológica Draco Systems, donde también se repite esta proporción.

«Me llegan pocos contratos de mujeres que quieran trabajar con nosotros», enfatiza la directora general de la empresa. Gimeno considera que las causas de este fenómeno son, claramente, sociales. «A las chicas nos inculcan desde siempre la tecnología como algo muy lejano, que no nos pertoca. Además, tampoco existen muchos modelos femeninos que realicen este tipo de trabajo, que nos puedan inspirar a optar por ellos», razona.

Es por ello que Gimeno participa en diversos programas de mentoría dirigidos a estudiantes universitarias de grados técnicos, pero, también a las más jóvenes, que se encuentran en institutos y aún tienen que decidir qué quieren estudiar. Su tarea consiste en escuchar y dar consejos sobre cómo encarar su futuro profesional. «Hay que ayudarles a darse valor a sí mismas para que se empoderen para que sean conscientes de que todos es posible y que pueden superar cualquier reto que se planteen», comenta Gimeno.

La directora general de Draco Systems cree que, poco a poco, las cosas están cambiando. «Aunque todavía haya muchas menos mujeres que hombres en este sector, hemos ido abriendo puertas y cada vez hay más. En mi promoción, en clase éramos solo cinco chicas», recuerda Gimeno, que aprovecha para añadir otro de los retos que tienen las mujeres en este sector: mantenerse en él. «De las cinco que éramos, la única que está trabajando en asuntos puramente tecnológicos soy yo. Las otras se han dedicado a temas de consultoría», cuenta. C. M.V.