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Una tarjeta para el metro de cualquier país

Mastercard defiende que el futuro es que los ciudadanos se olviden de los tíquets para usar el transporte público y utilicen las tarjetas 'contactless'

J. M. BERENGUERAS

Las ciudades inteligentes tienen el reto de llegar realmente a los ciudadanos, que sus beneficios se noten en los que allí residen. Pero, ¿y los visitantes? Según Mastercard, compañía que tiene un equipo de más de 300 personas trabajando en proyectos de smart cities, la clave de las ciudades inteligentes es el transporte, y en este caso su propuesta es clara: que los residentes y los turistas dejen de preocuparse de las tarjetas de transporte y que puedan acceder a cualquier transporte con su tarjeta de crédito, sabiendo que se les aplicará la mejor tarifa.

«Vemos que hoy el 50% de la población está viviendo en ciudades, y que aumentará hasta el 70% en el futuro: las economías del mundo se están concentrando dentro de las ciudades. La vida económica de una persona se limita al lugar por donde puede moverse, por lo que los problemas de tráfico y de transporte público de hoy en día ponen barreras a esas personas. Es por ello que en Mastercard quisimos centrarnos en cómo ampliar ese radio de acción haciendo más eficientes los sistemas de transporte», señaló Carlos Menéndez, responsable de acuerdos con empresas de Mastercard y del área de smart cities de la firma, a este diario en la feria Smart City Expo World Congress de Barcelona.

La premisa de la firma es simple:  hay mucho terreno por mejorar en los sistemas de transporte público de las grandes ciudades, y una de las mejoras que se pueden hacer es en los sistemas de pago. «En casi todas las ciudades del mundo necesitas un tipo de billete diferente cuando vas a coger un autobús, el metro, el tranvía o el tren. No es fácil muchas veces para el ciudadano local, pero ni mucho menos lo es para el visitante. El tipo de tíquet, el bono, el saldo... no tiene lógica ninguna», afirma.

ESTÁNDAR / Es por ello que la firma promueve lo que sería un sistema estándar global que permite, a la práctica, que cualquier ciudadano del mundo pueda acceder a un transporte sin necesidad de saber las tarifas o comprar un billete: solo necesita una tarjeta contacless (sin contacto, NFC) o teléfono móvil con esta tecnología para acceder al transporte, sea de la ciudad que sea, siempre que use este sistema. Solo necesita pasar su tarjeta al entrar y al salir por un lector (es más rápido), y el sistema «automáticamente calcula cuál es la tarifa que más se ajusta al viaje, siendo siempre la más económica».

Este es el sistema que han aplicado a la red de transporte de Londres, y los resultados son «muy buenos». «Las ciudades destinan entre el 6% y el 15% de los ingresos de la red de transporte al sistema de tíquets, atención a las personas, máquinas... Según los datos de Londres, con el nuevo sistema están ahorrando 100 millones de libras al año gracias a la facilidad del nuevo sistema», explica. De hecho, el sistema funciona como la mítica Oyster card, pero sin necesidad de adquirirla por separado o dejar un depósito: no hay que preocuparse de anda, solo acercar la tarjeta sin contacto al entrar.

«Un sistema global como este es mucho más barato que uno propio y puede ser usado por cualquier ciudadano», relata, y agrega: «Barcelona es una ciudad internacional, tendría todo el sentido del mundo». De hecho, la compañía mantiene conversaciones con la Autoritat del Transport Metropolità (ATM), que está pendiente de cambiar el sistema a la futura T-Mobilitat (2018).