Ir a contenido

'networking

Auge y caída del First Tuesday londinense

El evento llegó a celebrarse en 100 ciudades, pero la crisis de las empresas 'puntocom' supuso un duro golpe

Guillem Tapia

Auge y caída del First Tuesday londinense

Todo comenzó en el Soho de Londres. En octubre de 1998 cuatro amigos -John Browning, Nick Denton, Adam Gold y Julie Meyer- vinculados al ecosistema emprendedor de la capital de Inglaterra quedaron en un bar del barrio londinense para tomar unas pintas y hacer networking al estilo de Silicon Valley. Ese primer encuentro casual maduró y se convirtió en una organización con una estructura que se internacionalizó a una velocidad fulgurante. En junio de 1999 Carlos Blanco, Àlex Wagenbert, Francisco Gómez, Juan Martínez y Sergio Romero decidieron, sin ningún tipo de consenso previo, contactar por correo electrónico con Julie Meyer para replicar el First Tuesday en Barcelona. De la misma forma que sucedió en Barcelona, muchos otros grupos de emprendedores e inversores de todo el mundo impulsaron sus propios First Tuesday locales hasta llegar a un punto álgido en el que el evento se celebraba en unas 100 ciudades.

El éxito de lo que había empezado siendo unas sesión de networking sin muchas pretensiones y se había convertido en un acontecimiento global despertó el interés de potenciales compradores. Finalmente, en julio del año 2000 la israelí Yazam –especializada en acelerar negocios digitales- adquirió la First Tuesday por 33,5 millones de libras . Por aquel entonces First Tuesday ya contaba con una potente red de patrocinadores que le generaba ingresos, cobraba una comisión del 2% a los fondos de inversión que llegaban a acuerdos con emprendedores durante la celebración del encuentro y disponía de una vasta base de datos con la información de personas vinculadas a los ecosistemas emprendedores de ciudades de todo el mundo.

No obstante, la operación se llevó a cabo en el peor momento posible para los intereses de Yazam. Con el pinchazo de la burbuja de las ‘puntocom’ First Tuesday perdió mucho empuje y la aceleradora decidió desprenderse del evento –perdiendo mucho dinero- pocos meses después de haberlo adquirido. Actualmente solo se celebra en una decena de ciudades.

Temas: Start-ups