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Nueva economía

Cambiar la sede para levantar capital

Algunas compañías apuestan por abrir filiales en américa para agilizar las rondas de financiación

"Un inversor estadounidense entiende mejor que un español que la empresa tarde años en facturar", afirma el fundador de Badi

Guillem Tapia

Oficinas de Kantox en Londres.

Oficinas de Kantox en Londres.

El ecosistema start-up de Barcelona Catalunya está madurando. Cada año se constituyen más empresas de base tecnológica, el importe de las rondas de financiación es más elevado y las compañías de la nueva economía digital ocupan grandes oficinas que antes solo estaban al alcance de las grandes corporaciones. Otro indicador que confirma este desarrollo –y que está directamente relacionado con el hecho de que las start-ups catalanas cada año capten más capital– es el incremento de la inversión por parte de fondos internacionales. Sin embargo, y aunque no son mayoría, algunas de estas start-ups tienen que trasladar la sede social a otros países para acelerar la captación de fondos.

Si echamos un vistazo a las mayores rondas de financiación que se han producido en el último año en Barcelona, todas las que han superado los 10 millones han contado con la participación de inversores internacionales: Letgo (431 millones de euros), Glovo (150 y 115 millones), TravelPerk (38 millones), Red Points (34 millones), Badi (26,2 millones), 21 Buttons (14,6 millones) y Jobtoday (13,7 millones). En todas estas ampliaciones de capital han tomado parte, en mayor o menor medida, fondos extranjeros. 

De todos los inversores internacionales especializados en start-ups, los estadounidenses fueron los que tuvieron un mayor impacto en las empresas barcelonesas en el 2018. Una de las rondas más destacadas de lo que llevamos de 2019 ha sido la protagonizada por Badi, la plataforma de alquiler de habitaciones, por un importe de 26,2 millones de euros y liderada por el fondo estadounidense Goodwater Capital. 

Debido al convencimiento de que el proyecto necesitaría del apoyo del capital internacional desde el inicio, Badi estableció su sede social en Delaware (EEUU). Es el paso que han seguido otras empresas españolas, sea desde el inicio o a posteriori, abrieron una sociedad fuera para facilitar la captación de fondos y para gestionar las acciones: Cabify, Carto, TravelPerk, Fever…

Motivos

"Aquí todavía no se entiende demasiado que una compañía tarde años en facturar, por eso desde el principio hemos salido fuera a buscar financiación. Las decisiones estratégicas en Badi las tomamos en base a nuestro plan de producto, no para poder monetizar rápidamente», explica Carlos Pierre, director general y fundador de Badi. Pierre destaca que la prioridad de su empresa por ahora es desarrollar la mejor plataforma posible y conseguir una base de usuarios muy amplia y, a partir de aquí, «ingresar dinero por los servicios de valor añadido».

«En la fase de desarrollo que se encuentra Badi lo realmente importante son las métricas de la plataforma y no tanto los ingresos. Si la start-up consigue una posición de liderazgo en el mercado, después la rentabilidad caerá por su propio peso», señala Alex Finkelstein, socio de Spark Capital, otro fondo estadounidense que es accionista de Badi desde febrero del 2018. Spark también participa en TravelPerk, que es otra start-up con sede en Barcelona, y fue inversor de Twitter sus fases más iniciales.

«Durante muchos años ha sido bastante habitual que las start-ups españolas abrieran una empresa holding en EEUU para facilitar la captación de fondos en ese país, y este proceso solía hacerse en el estado Delaware porque los trámites para constituir una empresa ahí son muy rápidos», explica Josep Navajo, socio y fundador de Delvy, un despacho de abogados especializado en asesorar a empresas emergentes. Navajo señala que el hecho de disponer de una holding en EEUU a veces «favorece que el fondo, si es estadounidense, se sienta más cómodo porque conoce perfectamente la legislación».

Además, por cuestiones prácticas, a veces también es útil disponer de una filial estadounidense para recibir financiación americana, ya que cualquier persona extranjera que desee invertir en España debe disponer del NIE y, en caso de las empresas, de un CIF, «y estos trámites llevan tiempo», comenta Navajo. El abogado también recalca que los mayores problemas pueden aparecer en los procesos de redomestication, que implican mover la sede social a EEUU cuando la empresa ya lleva tiempo operando en España. «Los trámites legales para cambiar el domicilio social son mucho más complejos que los de crear la filial en EEUU desde el principio», apunta.

«Cada vez hay menos casos de fondos de capital riesgo que exijan la redomestication para realizar sus inversiones. Los casos de éxito demuestran que en Barcelona hay seguridad jurídica, y eso es lo que le interesa al capital riesgo», valora Oriol Sans, director de financiación de Acció. Sans pone en valor el papel de los inversores internacionales y destaca su «papel determinante» en la consolidación del ecosistema de start-ups barcelonés. Y es que los inversores extranjeros ejercen un rol principal a la hora de financiar las empresas emergentes, especialmente en las rondas B y C, que son las que precisan de un mayor desembolso de dinero. De hecho, tal y como refleja el informe Barcelona & Catalonia Startup Hub, de las 15 entidades de capital riesgo involucradas en rondas de financiación de más de 5 millones de euros en el 2018, ocho fueron extranjeras. «Además del dinero, un fondo extranjero también puede ser de gran ayuda a la hora de abrir nuevos mercados internacionales y de captar talento, ya que la mayoría dispone de una amplia red de profesionales de alto nivel», destaca Sans.

Más cerca del mercado y con regulación más clara

Los cambios de sede social no siempre están motivados por la captación de capital internacional. Kantox es otra start-up, en este caso especializada en la gestión de divisas para empresas, que se fundó en Barcelona –la mayoría de sus trabajadores siguen en la capital catalana– y mudó su domicilio social a Londres. Sin embargo, en el caso de Kantox, este cambio no tuvo nada que ver con el plan de financiación de la compañía.

«El mercado de divisas se controla desde Londres –el 40% de las operaciones se concentran ahí– y la regulación es mucho más clara», comenta Philippe Gelis, cofundador y director general de Kantox. Gelis también destaca que en Londres resulta más fácil encontrar socios entre la banca tradicional, ya que «te consideran un posible partner, no un potencial enemigo». De hecho, el directivo espera poder anunciar en los próximos meses diversos acuerdos con entidades bancarias a través de las cuales Kantox comenzará a ofrecer sus servicios. 

Desde su fundación en el 2011, Kantox ha levantado 20 millones de euros y la participación accionarial de los socios, como es lógico, se ha ido diluyendo progresivamente hasta no ser mayoritaria. Sin embargo, Toni Rami y Gelis –los dos socios fundadores– se mantienen al frente de la empresa. «Los proyectos de fintech son complejos y a largo plazo. Los inversores confían en que, al menos por el momento, somos las personas más indicadas para liderar la compañía», afirma Gelis.