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PRYOECTO

Reby: la 'start-up' que quiere revolucionar la movilidad urbana con sus patinetes

Pep Gómez, fundador de Fever, se ha rodeado de inversores internacionales para lanzar la empresa de patinetes eléctricos compartidos

Josep M. Berengueras

Un usuario y un patinete eléctrico Reby.

Un usuario y un patinete eléctrico Reby.

Pep Gómez (Castellón, 1992) es un joven ambicioso que lleva el emprender en la sangre. De hecho, con 20 años fundó Fever, una 'start-up' que ha levantado más de 34 millones de euros de financiación. Ahora, alejado de esa firma, se ha propuesto un nuevo y más ambicioso objetivo: revolucionar la movilidad urbana.

Gómez es cauto, pero sus objetivos son grandes. "Siempre me ha interesado mucho la movilidad, el tema regulatorio, el sector público, la vinculación con el privado... A raíz de ahí, analicé qué había y qué podía hacer, y decidí volver a emprender", destaca a este diario. Pero lo hizo sin el ruido de su anterior start-up.

Tras casi tres años en la Mobile World Capital Barcelona (como presidente de Numa y asesor de la fundación), fundó Reby el pasado verano. "La nueva movilidad está para quedarse, porque es útil para los ciudadanos. El compartir estará sí o sí en la movilidad urbana sostenible, porque la gente y las ciudades está cambiando". Su negocio: vehículos de uso compartido. De todo tipo. Y fabricados por ellos mismos.

Han comenzado en Barcelona con patinetes eléctricos compartidos. Los usuarios tienen una app en la que pueden localizar los patinetes disponibles; desbloquearlos cuesta un euro, y pagan después 15 céntimos por minuto de uso. 

Pero su estreno ha sido diferente al de la competencia: "Nosotros hemos decidido empezar todo desde cero: pensando qué necesita la gente, cómo deben ser los vehículos, cuál es la regulación local para cumplirla...". Sus vehículos se diseñan en Barcelona y los fabrican en China. "Otras empresas usaban patinetes pensados para uso personal, que pueden ser incluso peligrosos. Nosotros hemos diseñado y fabricado patinetes para uso intensivo, con la batería en la base para que no se caigan con el viento, son antibandálicos". Cuentan con mecánicos y furgonetas, y ellos mismos recogen y recargan los aparatos. Y estos no se pueden dejar en cualquier sitio, sino que hay que atarlos a los aparcabicis.

Pep Gómez.

Reby ha distribuido "decenas" de patinetes en Barcelona en lo que califica de "prueba piloto". Su mercado, como el de todas las 'start-ups', no es Barcelona, sino el mundo. "Empezamos en Barcelona porque tenemos la sede aquí y es un buen lugar para testear el producto", afirma. Dice que cumplen con la regulación local, aunque el Ayuntamiento de Barcelona afirma que les ha puesto más de 50 multas de 100 euros. "Nosotros no hemos recibido nada. Cumplimos con la regulación local", se limita a comentar, y completa que no tendrían problema en pagar una tasa de ocupación de espacio público. "El debate real es cómo deben ser las ciudades", señala.

Preparados para crecer

La experiencia es un grado, y Gómez cuenta con apoyo de renombre para esta aventura empresarial: la empresa no da cifras del capital levantado, pero ha recibido el apoyo de inversores de la talla de los fundadores del gigante chino Mobike, los primeros inversores de Tesla o Sébastien Lefebvre (Mesagraph, Twitter). Son actualmente "entre 20 y 25 trabajadores", y en su equipo cuenta con Kiran Thomas, exresponsable de producto de Privalia. "Nosotros somos una plataforma que diseña y además fabrica. Yo me imagino el futuro siendo un fabricante, un facilitador del transporte urbano", destaca.

"Los patinetes son el primer producto, pero haremos motosbicis, coches...", avanza. También llegarán más ciudades, la próxima de ellas, la próxima semana. "Creemos que el coche privado va a casi desaparecer de las ciudades. Nosotros queremos ser la alternativa", se propone.