Ir a contenido

EL PERFIL

Carlota Pi: La ingeniera que cambia el mundo con la energía

La presidenta de Holaluz es de las pocas emprendedoras que ha pasado por un programa de aceleración para mujeres fundadoras de compañías impulsado por Google

Agustí Sala

Carlota Pi: La ingeniera que cambia el mundo con la energía

En cuanto habla de energía, los ojos de Carlota Pi (Barcelona, 1976) se encienden como dos leds. Es una de las pasiones de esta ingeniera industrial. Incluso se diría que una vocación, cuando afirma, convencida, que la misión de Holaluz, la compañía que fundó hace ocho años con Oriol Vila y Ferran Nogué, es "cambiar el mundo a través de la energía", limpia, claro está. Hoy son ya un referente, con casi 200.000 clientes, entre particulares y pequeños negocios y la perspectiva de cerrar el ejercicio con ventas de 200 millones de euros.

Madre de tres niñas, de 11, 9 y 7 años, amante de la lectura, del baile y de nadar en el mar, Pi es de las pocas emprendedoras que ha participado en Blackbox Connect, un programa de aceleración para mujeres fundadoras impulsado por Google. Tiene claro que su compañía, de la que es presidenta, ha de ser un lugar en el que las personas se puedan desarrollar profesionalmente y en la que "no se trata de vender electricidad sino de establecer una relación con los clientes basada en la confianza". Por ello todo el personal, incluyendo a la presidenta, debe pasar al menos dos horas al mes atendiendo a clientes por teléfono.

Y es que una de sus obsesiones, tras comenzar a trabajar en la eléctrica alemana RWE del 2001 al 2003, siempre ha sido poner luz en un sector "que ha enviado un mensaje de complicación". Fruto de esa estrategia ha sido la "verdadera y única" tarifa plana existente en el mercado, nacida de la explotación de los datos que poseen de los clientes, al que se le ofrece un precio personalizado con energías de origen renovable. Si al año siguiente ha consumido menos se le baja la cuota mensual y si se ha pasado, se le sube. "Es una mezcla de tecnología y generación de confianza del cliente", explica. "El usuario, que quiere vivir tranquilo, puede despreocuparse de la factura y a la vez preocuparse por el planeta".

Gracias a todo ello, a la campaña de TV protagonizada por Ataúlfo Casado, un pintor que perdió la visión hace casi 30 años bajo el lema "hay otra manera de ver las cosas" y una inyección de capital de 4 millones por parte de Axon Partners en el 2016, mantienen una velocidad de crucero de unos 500 clientes nuevos por día.

A sus socios de aventura empresarial los conoció en un máster en el IESE. Las ideas las acabaron de plasmar "tomando cervezas pensando en un mundo mejor", recuerda. "Conectamos a las personas a la energía verde", resume Pi. Y lo hacen de distintas formas, como el autoconsumo compartido, del que fueron pioneros pese a la anterior legislación restrictiva, a las baterías Tesla.

Holaluz está acostumbrada a saltar vallas para desarrollarse. Irrumpió en el mercado eléctrico tras ganar la primera subasta de electricidad de la OCU en el 2014. Desde entonces, no han parado de crecer. Y Pi, que no ha perdido ni un ápice de la energía ni de la facilidad de palabra que tanto la caracterizan, recibió en julio pasado el premio de la AED a la Directivo del Año en la categoría de pymes.