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EL FUTURO DE LA MOVILIDAD

Barcelona, banco de pruebas del transporte sostenible en Europa

La ciudad ha sido seleccionada por el Instituto Europeo de la Innovación y la Tecnología (EIT) para formar parte de su red de comunidades de innovación

Guillem Tapia

Carril bici muy transitado en Barcelona.

Carril bici muy transitado en Barcelona. / Ricard Cugat.

Con el EMA salió cruz, pero con el EIT ha salido cara. Barcelona encajó un duro revés a finales del 2017 cuando la Agencia Europea del Medicamento (EMA) desestimó su candidatura para convertirse en la nueva sede de la institución. Casi en fechas idénticas pero un año después, la capital catalana ha sido seleccionada por el Instituto Europeo de la Innovación y la Tecnología (EIT) para formar parte de su red de comunidades de innovación. La ciudad condal lidera un consorcio que agrupa a otras 12 urbes, 17 empresas y 18 universidades y centros de investigación que tiene por objetivo desarrollar soluciones de movilidad urbana sostenible. El proyecto supondrá un desembolso de hasta 1.600 millones de euros: 400 millones aportados por la Unión Europea a través del EIT y otros 1.200 millones desembolsados por los socios del consorcio. 

“A nivel europeo, Barcelona es uno de los lugares en los que se están haciendo cosas interesantes en materia de movilidad sostenible. Además, hay que tener en cuenta el posicionamiento de la ciudad como hub tecnológico en el sur de Europa, el peso de la industria automovilística y el excelente nivel de las universidades”, apunta Pau Avellaneda, profesor especializado en geografía urbana de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), como algunas de las claves que a su parecer han influido en la designación de la capital catalana por parte del EIT. Avellaneda también destaca que, a pesar de la polémica generada a nivel local, proyectos como el de las superilles y el despliegue intensivo del carril bici están bien considerados fuera de las fronteras y han sido importantes para la decisión. 

El EIT Urban Mobility, nombre con el que se ha bautizado al proyecto, tiene una vigencia de siete años –con posibilidad de prórroga por otros siete ejercicios a partir de 2025–, y provisionalmente utilizará las instalaciones de Ca l’Alier, en el distrito de Sant Martí, como centro de operaciones. Si se cumplen los hitos establecidos, en 2026 la comunidad de innovación liderada por Barcelona habrá asistido a 180 empresas emergentes, formado a 1.450 graduados, liberado espacio viario en el 90% de las ciudades socias y desarrollado 125 nuevos productos relacionados con la movilidad en las ciudades.