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Sostenibilidad

El sistema agroalimentario, en crisis

Barcelona, que este año es Capital Mundial de la Alimentación Sostenible, acoge del 19 al 21 de octubre el 7º Foro Global del Pacto de Milán

Campo de coles en el parque agrario del Baix Llobregat. 

Campo de coles en el parque agrario del Baix Llobregat.  / Ajuntament de Barcelona

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El modelo alimentario actual está en crisis. No es sostenible a nivel medioambiental, ni sano para la población, ni justo para sus trabajadores. Los datos hablan por sí solos. Por una parte, la industria agrícola provoca el 26% de las emisiones de gases de efecto invernadero, siendo así un factor determinante en la crisis climática que ahoga al planeta. Por otra parte, se trata de un modelo que potencia las dietas inadecuadas que han llevado a que casi un 39% de la población adulta mundial padezca obesidad y a que el 22% de los menores sufran retrasos en el crecimiento a causa de su dieta. 

El sistema agroalimentario provoca entre el 21% y el 37% de las emisiones de gases de efecto invernadero

Por último, este sistema expulsa a los pequeños agricultores y propicia un reparto desigual de los beneficios en favor de las grandes compañías. Por todo ello, cada vez es más necesaria una revolución alimentaria que transforme el sistema. Una revolución que está en manos de las ciudades, ya que en ellas habita el 55% de la población mundial y en ellas se consume el 70% de la oferta global de alimentos. 

Encuentro anual en Barcelona

En este contexto, Barcelona es este año Capital Mundial de la Alimentación Sostenible con el objetivo de defender el papel estratégico de las urbes en el desarrollo de sistemas alimentarios sostenibles. La ciudad acogerá del 19 al 21 de octubre el 7º Foro Global del Pacto de Política Alimentaria Urbana de Milán, una oportunidad para dar un paso más en el despliegue de políticas y proyectos alimentarios en un año marcado por la crisis de la covid-19, que ha puesto de relieve múltiples vulnerabilidades. Barcelona encauzará este acontecimiento bajo tres ejes principales. Por un lado, la promoción de una dieta saludable sobre todo entre la población infantil, ya que el 10% de los menores entre tres y cuatro años y el 13% entre ocho y nueve años padecen obesidad, con una prevalencia más alta en los territorios con indicadores socioeconómicos desfavorecidos. 

Por otro lado, el impulso de la producción agraria ecológica y rural: según datos de Omnibus Municipal, un 73,5% de la ciudadanía tiene en cuenta la proximidad del producto, un 74% si es de venta directa de campo y un 58,3% si es ecológico. Cifras que apuntan a la alimentación sostenible como una oportunidad económica para el comercio de proximidad. Y, por último, el evento servirá para expresar la importancia de luchar contra el cambio climático a través de un nuevo modelo alimentario y de producción agrícola y llevar la voz de las ciudades a la próxima cumbre climática de Naciones Unidas en Glasgow.

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Según una encuesta de Òmnibus Municipal, un 73,5% de la ciudadanía tiene en cuenta la proximidad del producto, un 74% si es de venta directa de campo y un 58,3% si es ecológico

Un sistema alimentario sostenible debe ser beneficioso para la población, el territorio y el planeta. Debe garantizar que las personas tengan los recursos necesarios para producir, comprar, preparar y consumir alimentos seguros, saludables y de calidad. Asimismo, tiene que promover economías locales diversificadas y prósperas que distribuyan equitativamente los beneficios y respeten los derechos de sus trabajadores. Y, finalmente, es esencial que los alimentos se produzcan, transformen, distribuyan y eliminen de manera que se conserven y se regeneren los ecosistemas y recursos limitados como el suelo y el agua.