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Hoja de ruta

Estrategia 2030, la vía del cambio

En julio del 2021, Barcelona aprobó el Acuerdo de Ciudad para la Estrategia de la Economía Social y Solidaria 2030

Barcelona contará con una estrategia alimentaria acorde con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)

Barcelona contará con una estrategia alimentaria acorde con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) / Ajuntament de Barcelona

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Más allá de la Capitalidad Mundial de la Alimentación Sostenible, este año Barcelona ha puesto de manifiesto la importancia de la transformación del modelo alimentario como elemento esencial en la lucha contra el cambio climático. De esta manera, la administración de la capital catalana, en una clara apuesta por las políticas alimentarias urbanas, iniciará en noviembre del 2021 un proceso de elaboración de la Estrategia Alimentaria con horizonte 2030. Así, Barcelona, se unirá a ciudades como Londres, Nueva York, Toronto, Brighton y Valencia, que ya cuentan con una estrategia alimentaria acorde con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas (ONU). Este proceso, además, contempla un periodo consultivo ciudadano que, probablemente, se llevará a cabo a principios del 2022. 

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Marco político

El pasado mes de julio, el Ayuntamiento de Barcelona presentó el Acuerdo de Ciudad para la Estrategia de la Economía Social y Solidaria 2030, un proceso que es el resultado del trabajo iniciado en el 2019 que ha implicado a un total de 203 personas y 147 entidades. El documento se convertirá en la nueva hoja de ruta para elaborar nuevas políticas públicas municipales. La nueva estrategia #ESSBCN2030 establece un total de ocho líneas estratégicas generales: aumentar el peso de la economía social y solidaria de la ciudad; posicionarla como una realidad de prestigio para Barcelona; crear estructuras estratégicas que la fortalezcan; extenderla de manera homogénea por todos los barrios y distritos de la ciudad; generar más marcos de coproducción de políticas públicas; contribuir a prevenir y reducir las desigualdades sociales dentro de la urbe; desarrollar palancas que impulsen la estrategia, como el consumo consciente y transformador o la compra y contratación pública responsable; y transversalizar los retos de la economía digital, la economía feminista, las migraciones y la transición energética y ecológica.