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HACIA UNA CIUDAD MÁS HUMANA

Calles pacificadas, más vida de barrio

El Ajuntament de Barcelona trabaja para transformar el espacio público y disminuir la presencia de vehículos motorizados

Los ejes peatonales favorecen la tranquilidad y la convivencia de la ciudadanía, además del paseo, la larga estancia y la compra

Itinerario seguro en la calle Gran de Gràcia.

Itinerario seguro en la calle Gran de Gràcia. / Ajuntament de Barcelona

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Anna Solà

Barcelona ha sufrido cambios significativos en los últimos meses. Durante el periodo de desconfinamiento, los vecinos y vecinas de la ciudad pudieron volver a disfrutar de las calles de su barrio, pero lo hicieron de una forma diferente, más sosegada tras la reducción de la vida laboral y el turismo de la ciudad.

El cambio repentino en la cotidianidad, además de ser sorprendente, ha servido para recuperar el valor del espacio público en el entorno más inmediato y garantizar que sea seguro. Se ha demostrado que la calidad del entorno está directamente vinculada a la creación de una comunidad sólida y al bienestar físico y psíquico, ya sea durante la desescalada o en esta época de recuperación de la actividad.

Esta recién resignificación del espacio cercano entronca con una reivindicación histórica de la capital catalana y con una de las prioridades del Ajuntament de Barcelona. Para atender estas peticiones y  reencauzar el modelo de ciudad a favor de las personas que la habitan y del medioambiente que las rodea, el 'consistori' está impulsando la pacificación progresiva del tráfico en los diez distritos de la ciudad.

El objetivo es disminuir la presencia de vehículos motorizados en las calles y aumentar la superficie segura para los peatones. A través de esta herramienta, se está recuperando poco a poco el espacio público y fomentando en consecuencia los trayectos a pie y en bicicleta por la ciudad.

Durante los últimos años, y especialmente en los meses, el Ajuntament de Barcelona ha habilitado las calles para pacificar el tráfico

Para ello, a lo largo de los últimos años, y especialmente durante los meses posteriores al parón, se han ensanchado aceras y calzadas, se han impulsado las pacificaciones de las calles, se han liberado espacios hasta el momento dedicados a los vehículos a motor y se han cerrado carriles al tráfico para facilitar el paseo. Se trata de un conjunto de acciones que entroncan con la estrategia municipal y al mismo tiempo dan respuesta a la urgencia en cuanto a seguridad y distancia física en la calle.

También se ha renovado y plantado arbolado, remodelado el mobiliario urbano, incrementado la iluminación y fomentado las zonas de juego. Todo ello para reequilibrar el espacio dedicado a cada medio de transporte y llevar a cabo una reordenación diaria para recuperar espacio público y garantizar la convivencia y unas buenas condiciones ambientales y de salud.

Vida de barrio

Junto con la convivencia y la movilidad a pie, la pacificación del tráfico también ha favorecido la vida de barrio y la reactivación del tejido comercial de proximidad durante los primeros meses de recuperación económica. Las calles peatonales amparan la tranquilidad de la ciudadanía, además del paseo, la larga estancia y la compra, motivo por el cual los ejes comerciales han resistido mejor el envite de la pandemia.

Al tratarse de una ciudad de medias y cortas distancias, Barcelona tiene las cualidades para ser una ciudad en la que se realicen buena parte de las actividades cotidianas a pie o en bicicleta. Así lo refrenda el último Òmnibus municipal de comercio –una encuesta trimestral de opinión impulsada por el Ajuntament de Barcelona–, que destaca que más del 89% de las compras cotidianas de alimentación se realizan a pie.

En el resto de compras también destaca este tipo de movilidad: en el caso del consumo de ocio y cultura llega hasta un 53%, en la ropa y calzado al 43% y en los productos de menaje del hogar a un 42%. Barcelona se caracteriza por gozar de un modelo comercial propio  que resalta valores como la calidad, la proximidad, el servicio y la diversidad y que es necesario conservar a través de iniciativas como la pacificación del tráfico.

Juega, además, un papel fundamental en la vertebración de la trama urbana y la cohesión social, dado que refuerza el sentimiento de pertenencia y custodia el tejido vecinal. Tanto es así que, siguiendo el Òmnibus municipal, la ciudadanía valora especialmente el comercio local: más de la mitad de entrevistados (52%) coincide a señalar las tiendas de barrio como los establecimientos donde les atienden mejor.

Espacio de la ciudad habilitado para el paseo / MARIONA GIL

Reducción de la contaminación

Durante los meses del estado de alarma, que comportaron una limitación drástica de la movilidad hasta el 70%, la ciudad consiguió por primera vez tras mucho tiempo unos estándares ambientales óptimos. Así pues, se evidenció que la movilidad es la principal causa de la contaminación en Barcelona.

La movilidad en transporte privado es la principal causante de la contaminación del aire

Sin embargo, en la recuperación progresiva de la movilidad, el vehículo privado motorizado se ha recuperado rápidamente en la capital catalana, superando por primera vez la movilidad en transporte público en porcentaje de uso. Es precisamente en este contexto en el que se ubican las medidas de pacificación del tráfico, cuyo objetivo también es facilitar que la ciudadanía opte por el transporte público y la movilidad a pie y en bicicleta en los trayectos cotidianos.

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Además de ser sostenible, no invasiva, segura, eficiente y accesible la movilidad a pie permite luchar contra la contaminación y reivindica el espacio público, que debe volver a ser de los vecinos para mejorar su calidad de vida. Además, permite moverse activamente, gozar de la ciudad y preservar la salud. Por sus beneficios colectivos y solidarios con el resto, la movilidad a pie, en transporte público y en bicicleta son la movilidad del futuro.

Vicenç Gasca: “La gente pasa ahora su tiempo de ocio aquí”

Tras el mostrador de la histórica sastrería Gasca Moda, Vicenç Gasca ha atestiguado la metamorfosis del barrio barcelonés de Sant Antoni. Vecino del barrio de toda la vida y comerciante implicado con el tejido social y comercial, Gasca lo tiene claro: el conjunto de actuaciones que han acompañado la reconstrucción del Mercat de Sant Antoni han contribuido a la pacificación del tráfico de las calles del barrio y han cambiado por completo la fisonomía del espacio público en el que conviven.