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EN 2020, ZONA DE BAJAS EMISIONES PERMANENTE

La limitación del tráfico en Barcelona mejorará la salud de la ciudadanía

La entrada en vigor permanente de la ZBE supondrá una reducción del 15% de las emisiones de NO2

M.R.P.

Los niños y la gente mayor son colectivos vulnerables a la contaminación del aire

Los niños y la gente mayor son colectivos vulnerables a la contaminación del aire

¿Sabías que un turismo de gasolina de más de 20 años emite 58 veces más dióxido de nitrógeno (NO2) que uno nuevo. ¿Y que retirar de la circulación un vehículo diesel de más de 20 años equivaldría a sacar del tránsito 35 modernos equivalentes?


La Zona de Bajas Emisiones Rondas Barcelona permanente (ZBE) será una realidad a partir de 2020. La medida lucha contra la contaminación del aire a través de la reducción de tráfico en un área protegida, con el objetivo de mejorar la salud de las personas. ¿Cómo?


A partir del 1 de enero del año que viene, tendrán prohibido circular por la ZBE los vehículos que no dispongan del distintivo ambiental de la Dirección General de Tráfico (DGT) -el 20% de la flota de Barcelona, según calcula el Ayuntamiento- durante todos los días laborables, de 07.00h a 20.00h. Por la noche, fines de semana y festivos la circulación no estará restringida.


Para favorecer su adaptación, el Ayuntamiento de Barcelona ha previsto una serie de medidas como una moratoria de 1 año para el sector del transporte, exenciones para vehículos de movilidad reducida, de emergencias y de servicios esenciales (médico y funerario) y autorizaciones especiales de 24h –limitadas a 10 días al año- para los vehículos sin distintivo ambiental de la DGT que necesiten circular de manera puntual.

El tráfico y el NO2


Barcelona supera los niveles de contaminación marcados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) de manera diaria y continuada, y culpa de ello lo tiene su tráfico.
Es la ciudad europea con más densidad de vehículos –el doble que Madrid y el triple que Londres- y el tránsito ocupa un espacio desproporcionado: tan solo un 20% de los desplazamientos dentro de Barcelona se hacen con vehículo privado a motor. Estos, en cambio, ocupan más de la mitad del espacio público. Esto conlleva un impacto ambiental excesivo.


El 60% del dióxido de nitrógeno (NO2) tiene origen en el tránsito que, además, emite hasta el 80% de las partículas ultrafinas (PM2.5) que respiramos –con unas dimensiones similares a la de un virus-. Estas son capaces de cruzar la barrera hematoencefálica y llegar al cerebro, así como atravesar la placenta y llegar al feto. De lo que se concluye que reducir el tránsito y las emisiones que genera es, sin duda, una cuestión de salud.

La salud de todos


La contaminación es un problema grave de salud que afecta a todo el mundo y durante toda la vida. 351 personas han muerto el 2018 en Barcelona por causas atribuidas a la contaminación, que agrava algunas enfermedades y también las provoca. Actualmente, se calcula que ocasiona un tercio de los nuevos casos de asma infantil, un 10% de los cánceres de pulmón y un 30% de los ictus. 


Desde el 2010, 3.749 personas han muerto prematuramente en Barcelona debido a los niveles de contaminación –especialmente agresiva con los más vulnerables como son la infancia, las personas con problemas de salud, la gente mayor y las mujeres embarazadas-. Asimismo, la OMS estima que en 2016, tanto en las ciudades como en las zonas rurales, esta misma fue la causa de 4,2 millones de muertes prematuras en todo el mundo. 


Lo cierto es que antes de nacer ya estamos expuestos a la contaminación, que también puede producir nacimientos prematuros, retardo en el crecimiento fetal y bajo peso al nacer. En los niños y las niñas puede afectar la capacidad de atención y la memoria, el crecimiento pulmonar y del cerebro, el aumento de riesgo de sobrepeso y obesidad, y hasta puede causar problemas de conducta.

El resultado de la ZBE


Se prevé que a partir de la entrada en vigor permanente de la ZBE el 1 de enero de 2020, 50.000 vehículos sin el distintivo ambiental de la DGT dejarán de circular por la zona restrictiva. Esto supondrá una reducción del 15% de las emisiones de NO2 y un 6% de las de CO2. Del mismo modo se calcula que, en 4 años, la medida habrá afectado 125.000 vehículos y que, en 15 años, se habrán reducido en un 30% las emisiones contaminantes.

Movilidad responsable


El transporte público es la manera más eficiente y sostenible de moverse por la  Zona de Bajas Emisiones Rondas Barcelona. El área metropolitana conforma una gran red interconectada, con 36 municipios dentro de la zona tarifaria 1 y varios aparcamientos de enlace con el transporte público. 


En Barcelona el 99% de la población tiene una parada de bus a menos de 250 metros y líneas de alta capacidad con la Nueva Red de Bus, finalizada hace justo un año, que durante el 2020 recibirá nueva flota aún más limpia. Algunas frecuencias en el metro se acercan a los 2:30 minutos y se ha empezado a reforzar el servicio con nuevos trenes en las líneas con más demanda. Además, hay más de 200 quilómetros de carril bici y casi 700 de vías ciclables.


Este año, el Ayuntamiento de Barcelona ha apostado por renovar el servicio municipal de bicicletas compartidas. Conocido como Bicing, cuenta con 424 estaciones mixtas -pronto serán 519- y 7.000 bicicletas  disponibles  -6.000 mecánicas y 1.000 eléctricas-.

«La contaminación afecta al desarrollo de los niños»

Jordi Sunyer es jefe del programa Infancia y Medio Ambiente del Institut de Salut Global de Barcelona, centro impulsado por “la Caixa” /ISGlobal

Las líneas de investigación principales del investigador Jordi Sunyer son las exposiciones ambientales en el neurodesarrollo y en las enfermedades cardiorespiratorias en prenatales y niños.

La contaminación ambiental puede afectar al desarrollo de los niños.  ¿Es una evidencia?
Estamos produciendo cerca de 3.000 artículos al año, 8 al día, y cada uno es un nuevo descubrimiento. La investigación nos ha demostrado que la contaminación ambiental aumenta la mortalidad y produce enfermedades. Desde hace un tiempo atrás también sabemos que afecta el pleno desarrollo de los más pequeños. Los niños que crecen en ciudades con grandes niveles de contaminación no llegan a sus máximas capacidades, ya sean pulmonares o mentales. Tenemos las suficientes evidencias para saber que debemos actuar.


Una contaminación que también impacta en las escuelas.
Prácticamente la mitad de la exposición de los niños a la contaminación se produce en la escuela y en el trayecto hacia ella. Los centros ubicados al lado de vías con tránsito tienen niveles de contaminación dentro del aula idénticas a si estuvieran en la calle. Todo esto nos lleva a la conclusión que hace falta intervenir en las escuelas. La medida ideal sería crear una supermanzana alrededor de cada una de ellas. Evidentemente, es difícil de aplicar, pero hay otras alternativas para reducir el tráfico alrededor de los centros: Bilbao ha limitado la velocidad a 30km/h en las vías cercanas, París ha propuesto ajardinar todas las escuelas y Barcelona ha puesto en marcha la creación de 11 refugios climáticos.


Esto debe generar preocupación.
Sí. Desde que publicamos el estudio el 2015 sobre el efecto de la contaminación del aire en el desarrollo de los niños, hemos tenido muchas consultas por parte de asociaciones de padres.


En 2020 se decretará la emergencia climática en Barcelona. ¿Será demasiado tarde?
Quizás aún estamos a tiempo. Vamos con retraso respecto a ciudades como Londres, dónde la ZBE entró en vigor el 2006, pero bienvenida sea. Por fin se podrá en marcha una de las acciones contundentes que pueden revertir el problema en la calidad del aire, que tiene un impacto directo en la crisis climática.


¿Es posible un modelo de país que priorice la salud de las personas?
Los seres humanos nos hemos alejado de la naturaleza porque hemos consentido corromper nuestros valores. Si nuestro afán consumista sigue este ritmo, seguramente no podremos cambiar el modelo económico, social y político, y el fin de la civilización estará cada vez más cerca. El cambio se debe aplicar en todos los ámbitos: urbanístico, de transporte, de civismo, educativo…


Tras más de 25 años de investigación, ¿cree que hemos aprendido?
Desde que publiqué mi tesis doctoral el año 1989, considero que hemos aprendido a poner más en valor la contribución de los científicos. La ciencia es, sin duda, la mejor fuente de conocimiento para emprender acciones. Aún así, los científicos nos afrontamos a un gran problema: la negación de la evidencia. Hay una parte de la política y de grandes medios de comunicación que se dedican a desprestigiar a los científicos por intereses escondidos. Ha sucedido con el cambio climático.