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TURISMO CON RETORNO

Impuesto turístico invertido en la ciudad

El impuesto supone un retorno económico efectivo hacia el destino y su comunidad

Se crea un distintivo para identificar los proyectos financiados por el impuesto

M.Ruiz

Impuesto turístico invertido en la ciudad

El Impuesto sobre las Estancias en Establecimientos Turísticos (IEET) es un impuesto de la Generalitat vigente desde noviembre de 2012. Este representa un retorno económico efectivo de los turistas hacia la comunidad de destino y contribuye a la participación responsable de los costes del turismo.

El Ayuntamiento de Barcelona destina estos recursos a proyectos que mejoran la calidad de vida de la ciudadanía, impulsan un turismo sostenible, responsable y de calidad, permiten la protección, preservación, recuperación y mejora de los recursos turísticos y mejoran los servicios de control e inspección sobre los establecimientos y equipaciones turísticas. Son ejemplos las acciones de mejora del Parc de la Ciutadella, el trabajo realizado en los alrededores de la Sagrada Familia o  el proyecto Pla de Places en el barrio de Gràcia, que dinamizará la actividad de estos espacios altamente concurridos, especialmente en los meses de verano.

“El incremento de ingresos gracias al impuesto turístico se tiene que devolver a la ciudad, compensando y mejorando los espacios con mayor densidad turística y haciendo que los propios residentes comprueben que lo que se recauda a los turistas se destina también a mejorar los espacios públicos para los vecinos”, explica Agustí Colom, regidor de Turisme, Comerç i Mercats del Ayuntamiento de Barcelona, en relación con el retorno para la ciudadanía que supone la aplicación del IEET.

El 2017 fue el primer año que Barcelona empezó a gestionar el 50% de lo que se recaudaba del Impuesto de Estancias en Establecimientos Turísticos. Hasta el año 2016 el porcentaje que recibía la ciudad había sido del 34%. Para el 2017, se consiguió aumentar el porcentaje mediante alegaciones a la ley de presupuestos de la Generalitat de Cataluña durante su tramitación parlamentaria, impulsadas también desde el Ayuntamiento de Barcelona.

El Ayuntamiento gestióno en 2018 un total de 9.606.000 euros de la recaudación del Impuesto de Estancias en Establecimientos Turísticos en la ciudad. De estos, más de 2’3 millones han ido directamente a proyectos de mejora en los barrios, dando respuesta directamente a los distritos, y cerca de 830.000 euros, a proyectos relacionados con el patrimonio y la cultura.

En su gestión del IEET, el Gobierno municipal también limitó en junio de 2017 la aportación económica a Turismo de Barcelona proveniente de lo que se recibe del Impuesto de Estancias en Establecimientos Turísticos – fijada en el 50% de lo que se recaude – y estableció un tope hasta un máximo de 4’5 millones de euros al año, de forma que los eventuales incrementos en los fondos recibidos los pueda gestionar directamente el Ayuntamiento de Barcelona.

Sello identificativo

El Ayuntamiento encargó a finales del 2018 la conceptualización y desarrollo de un sello identificativo y de una identidad gráfica que permita reconocer cualquier elemento financiado por el IEET, simple y fácil de identificar y de aplicar. La imagen de este distintivo fue consensuada con el Consejo de Turismo y Ciudad y combina la tradicional loseta barcelonesa y una flecha circular, que representa el retorno de estos recursos para la ciudad.

Su aplicación se inició el pasado mes de febrero, con previsión de que de manera progresiva se señalen con el distintivo los proyectos que han sido financiados por el IEET. Se trata de una fórmula transparente de la gestión de estos recursos, y también un recurso que permitirá hacer más visible sobre la ciudad el retorno del dinero proveniente del turismo.

Proyectos financiados

Entre los proyectos financiados por el IEET, destacan iniciativas como el plan de mejora en verano de la oferta de autobuses de la ciudad. El objetivo de esta actuación es reforzar el servicio en las líneas que transportan más pasajeros, especialmente durante la época estival, por los desplazamientos hacia las playas y hacia la zona centro de la ciudad. En este contexto, el pasado 2018, se aumentó la capacidad en las líneas con buses articulados y se incrementó la frecuencia en función de los días, para dar respuesta al aumento de movilidad de junio hasta septiembre.

Según Colom, este plan es “un elemento de retorno de los ingresos del turismo a la ciudad, que nos sirve para mejorar los servicios y por paliar los efectos del turismo en un servicio público como es el transporte”. El regidor de Turisme, Comerç i Mercats ha destacado que el objetivo de esta actuación es precisamente dar un mejor servicio tanto a la ciudadanía como a los visitantes en la ciudad, manteniendo frecuencias elevadas en los autobuses que cubren algunas de las zonas con más demanda en verano.

Otro de los puntos en los que se ha destinado una mayor inversión del IEET ha sido la lucha contra las viviendas de uso turístico (HUTs) ilegales presentes en la capital, a través de la actividad del scraping web y las acciones realizadas por los llamados visualizadores. Ambas son fases muy importantes para el control de la actividad en las plataformas donde se ponen alojamientos ilegales al servicio de los turistas.

La aplicación del scraping web permite extraer información de sitios web en un momento dado. La información recopilada y contrastada por el software permite identificar qué plataformas publican alojamientos ilegales y trasladarles su obligación de cumplir con la legalidad.

“Esta actividad de control a través de las redes con esta tipología de herramientas ha sido impulsada de manera pionera por el Ayuntamiento de  Barcelona conjuntamente con la Subdirección de Turismo de la Generalitat y actualmente muchas ciudades turísticas en España y Europa lo usan”, comenta Eva Mur, directora de Serveis d’Inspecció del Sector d’Urbanisme del Ayuntamiento de Barcelona. Actualmente, esta técnica ha permitido la detección de miles de anuncios que han podido ser suprimidos gracias a los acuerdos de colaboración alcanzados con las grandes plataformas de alquiler vacacional.

Por otra parte, el impuesto ha permitido también financiar el Pla de millora de Convivencia de Ciutat Vella, para fomentar las relaciones de proximidad dentro del vecindario, en un territorio de gran uso turístico. El programa, con la ayuda de los agentes cívicos, prevé evitar el mal uso del espacio público y mejorar la convivencia de quienes lo comparten. El punto final es poder fomentar un turismo responsable, que tenga en cuenta la realidad de los habitantes del lugar de destino.

En clave socioeconómica, desde el programa de subvenciones “Impulsem el que fas”, gestionado desde Barcelona Activa, el Ayuntamiento ha puesto en marcha una nueva línea de subvenciones para proyectos que fomenten el turismo responsable y sostenible. En la primera edición, se han seleccionado 8 proyectos de turismo responsable para activar la economía a los barrios, con una dotación de 200.000 euros.

Entre ellos, destacan la creación de un servicio de acompañamiento turístico a personas mayores o personas con diversidad funcional o un proyecto para conectar eco-proveedores con alojamientos independientes para toda la ciudad. La creación de la modalidad de Turismo Responsable se enmarca en la voluntad municipal de promover la actividad económica a los barrios y en el Pla Estratégico de Turismo 2020, que busca  reforzar las bases productivas de la ciudad, fomentando los recursos del terriotorio, facilitando las inversiones y los proyectos empresariales turísticos innovadores y responsables, y potenciando la ocupación de calidad.

En el apartado cultural, destaca la financiación del festival Llum BCN 2018, el cual llegó este pasado mes de febrero a su séptima edición con más de 40 instalaciones artísticas ubicadas en el barrio del Poblenou. También se han financiado la reciente Bienal de Pensamiento o la Bienal de la Ciencia, la adecuación del refugio antiaéreo de la Torre de la Sagrera o el Día de la Música, entre otros proyectos.