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Menos coches, menos humos y más vida

Barcelona ha puesto en marcha medidas encaminadas a fomentar el transporte público sostenible y reducir el transporte en vehículo privado más contaminante

LUIS BENAVIDES / BARCELONA

Retenciones de tráfico en la Via Laietana de Barcelona.

Retenciones de tráfico en la Via Laietana de Barcelona. / DANNY CAMINAL

Los niveles de contaminantes del aire en la ciudad de Barcelona superan los valores límite recomendados por la Organización Mundial de la Salud y establecidos por la Unión Europea. Esta realidad, tan preocupante como cierta, pone en riesgo la salud de las personas y muy especialmente de colectivos vulnerables como niños, mujeres embarazadas, personas de avanzada edad y adultos con afectaciones respiratorias y cardíacas. Para combatir estos altos niveles de contaminación, el Ayuntamiento de Barcelona ha puesto en marcha diferentes medidas encaminadas a fomentar el transporte publico sostenible y reducir el transporte en vehículo privado más contaminante, considerado por ambientólogos y otros expertos en la materia como uno de los principales causantes de los problemas de calidad del aire en las grandes urbes.

Además de contribuir a mitigar los efectos del cambio climático, uno de los principales desafíos a nivel global; mejorar la calidad del aire podría evitar cada año unas 659 muertes en Barcelona. Y es que fomentar unos desplazamientos más limpios y sostenibles, fomentar alternativas al vehículo privado más contaminante en la capital catalana, es principalmente una cuestión de salud

RIESGO PARA LA SALUD

Numerosas investigaciones corroboran esta afirmación, que el Ayuntamiento también hace suya. Por ejemplo, un estudio centrado en la evaluación de la afectación de la exposición a la contaminación atmosférica en las escuelas y el desarrollo neurológico de los pequeños en Barcelona concluyó que existía una afectación negativa en la maduración del cerebro en esta edad crítica.

La ciudad tiene previsto hacer frente a este problema de salud con la puesta en marcha de un paquete de medidas que persiguen la disminución de los niveles medios de NO2 y PM10 en Barcelona, que registró un incremento en los últimos dos años (entre el 11 y el 13%) y superan los valores recomendados. «Barcelona sigue en la cola de las ciudades europeas, y recientemente era la 5a más contaminada», subraya el ambientólogo y experto en movilidad sostenible Jordi Castelló, copropietario de Vaic, una empresa consultora de movilidad sostenible. «Los principales contaminantes están asociados a la combustión y a la circulación. La materia particulada, por ejemplo, es un cóctel que incluye el desgaste del asfalto, los neumáticos, los frenos… Todas esas partículas quedan suspendidas en el aire y son muy peligrosas por su reducido tamaño», añade Castelló, quien recuerda que los más contaminantes son los vehículos con motor diesel, casi 10 veces más que uno con gasolina.

UN DÍA SIN COCHES

Hoy se celebra el Día sin Coches de Barcelona, para concluir la Semana de la Movilidad Sostenible. Durante toda la jornada se cortará el tráfico en numerosas calles de la ciudad ocupadas habitualmente por vehículos motorizados para desincentivar su uso y, sobre todo, generar una reflexión. Algunas vías importantes como Via Laietana y Gran de Gràcia darán preferencia a la circulación en bicicleta y al transporte público. «Al menos durante un día muchas personas se verán obligadas a replantear sus desplazamientos, a coger el transporte público  e incluso puede que se planteen ir al trabajo en bicicleta», explica Castelló. «Si la experiencia es buena, supone una oportunidad para generar un cambio», añade el experto.

Para fomentar un modelo de movilidad seguro y sostenible, el Ayuntamiento puso en marcha el Pla de Mobilitat Urbana de Barcelona 2013-2018. Este plan plantea, entre otras cosas, organizar la trama urbana de la ciudad en supermanzanas y otras medidas de pacificación del tráfico como la prioridad a las personas en algunas calles de la Vila de Gràcia. El objetivo es el mismo: devolver el espacio público a la ciudadanía, «redefinir la vida de los barrios como espacio de actividades y vida local, de reunión o de intercambio, de juegos y ocio», según fuentes municipales, en un momento en el que «entre el 50% y el 70% del espacio de las calles se destina a la circulación y aparcamiento de vehículos motorizados». Y es que se calcula que Barcelona concentra más de 6.000 coches por kilómetro cuadrado: el doble que la ciudad de Madrid y más del triple que Londres.

LAS MEDIDAS

El plan recoge otras medidas, ya en marcha, como la implantación de una nueva red de autobuses, el desarrollo de la red de carriles bici, la promoción y medidas de discriminación positiva de los vehículos de alta ocupación (VAO). «Estas medidas son posiblemente las más potentes y exitosas. Basta con mirar el contador situado en el paseo de Sant Joan para comprobar que cada año pasan por ese punto más bicicletas», subraya el experto, quien quiere pensar que muchos de estos nuevos ciclistas antes cogían el coche para moverse a diario.

Las medidas emprendidas por el Ayuntamiento para mejorar la calidad del aire también incluyen un protocolo en caso de episodio ambiental de contaminación, algo que se produce una media de tres veces al año por unas condiciones metereológicas muy concretas. 

El protocolo, cuyo objetivo es reducir los niveles de contaminación atmosféricos para evitar sus efectos nocivos en la salud, incluye el fomento del transporte público en caso de episodio de contaminación elevada, la puesta en marcha de la nueva Zona de Bajas emisiones del ámbito Rondas de Barcelona y la restricción de circulación de los vehículos más contaminantes dentro del perímetro de esta zona. 

Las claves del protocolo


En caso de episodio por contaminación de NO2 se restringirá el tráfico de vehículos contaminantes, los que no disponen de la etiqueta ambiental de la DGT, en las llamadas  Zonas de Bajas Emisiones del ámbito Rondas de Barcelona.
Las zonas de bajas emisiones son Barcelona (a excepción de los barrios de Collserola, los polígonos de la Zona Franca y las rondas), parte de L’Hospitalet de Llobregat y de Sant Adrià de Besòs, y los barrios de Cornellà y Esplugues de Llobregat situados en el interior del perímetro de las rondas.

El protocolo se aplicará a partir del 1 de diciembre y por fases. La primera afectará a los vehículos de gasolina anteriores al 2000 y diésel anteriores al 2006 por ser los más contaminantes.  Por otro lado, se pondrán en servicio toda las unidades de transporte público (TMB, buses interurbanos y metropolitanos, Rodalies, Regionales, FGC y tranvía).
 

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