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POLÍTICA CULTURAL

Golpe de timón hacia el debate social en el Museu de les Cultures del Món

El centro de la calle de Montcada inicia una etapa más comprometida con la antropología crítica

El equipamiento, que nació en el 2015 con controversia, dejará de priorizar las piezas etnológicas de otros continentes solo por su valor artístico

CRISTINA SAVALL / BARCELONA

La sala dedicada a las obras etnológicas de Oceania del Museu de les Cultures del Món. / RICARD CUGAT

La sala dedicada a las obras etnológicas de Oceania del Museu de les Cultures del Món.
El Palau Nadal y el del Marquès de Llió cobijan el Museu de Cultures del Món en la calle de Montcada, en el barrio del Born.
Una de las salas de exhibición del Museu de les Cultures del Món.

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El Museu de les Cultures del Món cambia, a partir del 10 de junio, radicalmente de rumbo. Deja atrás la reducción esteticista de exhibir objetos de Asia, África, América y Oceanía priorizando únicamente su valor artístico e inicia una etapa más comprometida con los principios de la antropología social basada en el análisis de la realidad humana. Ese día, se inaugurará 'Ikunde, Barcelona, metròpoli colonial', una exposición que indaga en un pasado oscuro de Barcelona, cuando en 1959 el ayuntamiento instaló un centro cerca de Bata, capital económica de Guinea Ecuatorial, que durante una década abasteció los fondos zoológicos, arqueológicos y botánicos a la capital catalana. Eran tiempos en que varias empresas catalanas se enriquecieron con las explotaciones de cacao y de café de la por entonces colonia española.

"Cumplo el encargo de Ada ColauEl Etnològic, en Montjuïc, y el Museu de les Cultures del Món, en la calle de Montcada, ahora son un único museo con dos sedes que siguen una misma línea que no esconde los temas conflictivos y que aborda las cuestiones comprometidas con las bases científicas que aportan los investigadores universitarios", indica Josep Fornés, director de los dos centros, para quien un museo es un espacio de confianza donde mantener conversaciones y reflexiones complejas. "Este cambio de orientación es un signo de vitalidad de la política museística emprendida por Barcelona", considera Alberto López Bargados, profesor de Antropología Social en la Universidat de Barcelona.

"Preparamos esta exposición sobre el pasado colonial de Barcelona con la sana autocrítica que le corresponde a una sociedad madura que revisita su papel en el expolio de Guinea", define Fornés, que durante los últimos años del mandato de Xavier Trias vio peligrar el carácter universal del Etnològic y no estuvo de acuerdo con el enfoque artístico y poco cientifico del nuevo museo del barrio de la Ribera, cuyas obras superaron los 9 millones de euros. El gobierno convergente quiso orientar al centro de Montjuïc casi exclusivamente a las tradiciones, a las fiestas y a las costumbres de Catalunya, decisión que provocó encendidas protestas en el sector universitario, en el Institut Català d'Antropologia y en la oposición política, especialmente PSC, ICV y PP. 

El Museu de les Cultures del Món fue inaugurado en febrero del 2015. Desde sus inicios la controversia acompañó a este equipamiento cultural impulsado por Jaume Ciurana, en su etapa como teniente de alcalde de Cultura, y por Josep Lluís Alay, entonces director de Patrimonio, Museos y Archivos del ayuntamiento que acabó siendo el director del museo, pero solo tres meses, hasta mayo del 2015, cuando Barcelona en Comú ganó las elecciones municipales. Y en octubre de ese año, el Etnològic reabrió sus puertas logrando incluir otras culturas, además de la catalana, y un espacio destinado a exhibir tesoros universales procedentes de otros continentes, aunque las mejores piezas de su colección se fueron a las estanterías del Museu de les Cultures del Món, muchas procedentes de las colecciones de la fundación Folch y de la Arqueològica Clos.

UNA MIRADA PLURAL

En la fiesta de reapertura, Colau reconoció que durante años el ayuntamiento no había cuidado al Museu Etnològic. "No lo hemos mimado. Barcelona tiene una deuda con este recinto, porque nuestra ciudad se merece un espacio que le permita explicarse a sí misma y al mundo, un lugar alejado de las miradas coloniales y de tópicos folclóricos. No solo debe ser un centro de contemplación, sino también de investigación con dos sedes que compartan una misma mirada plural, no doctómica de la sociedad", argumentó la alcaldesa, que terminó su discurso diciendo que Catalunya será "mestiza" o no será.

Cultures del Món, ubicado en los palacios del Marquès de Llió y de Nadal, nació como una plataforma de preservación, presentación, difusión y proyección social del patrimonio artístico, alejada de conceptos etnológicos y antropológicos. Muchos antropólogos e historiadores se manifestaron ante su puerta el día de la inauguración, criticando que su política cultural priorizara el valor estético de las piezas. Tacharon su apertura de "etnocentrismo total", de una operación de colonialismo simbólico con una mirada occidental que no evaluaba la importancia real de cada objeto.

"Fue una animalada ofensiva y anacrónica"

Llorenç Prats, profesor de Patrimoni Etnològic i Museologia de la Universitat de Barcelona, calificó la inauguración del Museu de les Cultures del Món de animalada ofensiva y anacrónica. Según su opinión, crear este equipamiento fue una de las decisiones "más desafortunadas" en el ámbito de las políticas culturales emprendidas en la etapa del gobierno municipal convergente.

"Es de flagrante etnocentrismo convertir en obras de arte objetos de carácter ritual, ceremonial y cotidiano de varias culturas, según un concepto [el de obra de arte] y unos gustos, todo ello desde la mirada occidental, que no hace otra cosa que continuar en plan simbólico la tradición colonialista. Invertir millones en la creación de un museo de 'delicatessen etnológicas' que nadie pide ni nadie necesita es un despropósito", señaló Prats

El antropólogo también fue muy crítico con la fallida reestructuración del Museu Etnològic. "Estaba condenado a mirarse el ombligo y hablar de una manera autista de la cultura catalana sin diálogo ni confrontaciones. Cómo si hubiéramos vuelto al siglo XIX", declaró Prats, contento ahora del nuevo rumbo emprendido por este museo.

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