02 jun 2020

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En colaboración con

ARQUITECTURA

La clínica de los edificios históricos

El estudio Chroma restaura dentro de las cocheras de un palacio del siglo XVII elementos decorativos de casas e iglesias con valor patrimonial

Cristina Savall

El artista Damon Bopp, en el estudio de restauración Chroma, de Ciutat Vella.

El artista Damon Bopp, en el estudio de restauración Chroma, de Ciutat Vella. / RICARD CUGAT

Entrar en Chroma, un taller familiar dedicado a la restauración de edificios con valor patrimonial y de bienes muebles, es viajar a finales del siglo XIX, cuando las técnicas artesanales del modernismo cautivaron a toda Europa. El estudio es un laberinto de 700 metros cuadrados con salas y pasillos llenos de puertas y ventanas de maderas nobles, vajillas, cerámicas, porcelanas, troCitos de mosaicos, de lienzos, de cristaleras y de mobiliario antiguo, que llega en mal estado y sale renovado tras un proceso casi quirúrgico, que este fin de semana se muestra a los visitantes de Tallers Oberts que quieran participar en sus actividades, algunas para adultos y otras pensadas para niños. 

Chroma se encuentra en las antiguas cocheras de un palacio del siglo XVII de la calle de Escudellers Blancs, detrás de la plaza Reial desde hace 30 años cuando Cristina Thió terminó la carrera de Bellas Artes. Al cabo de poco su hermano Eduard entró como gerente. Al principio se especializaron en bienes muebles, como la restauración de los órganos de Santa Maria del Mar y de la basílica de Santa Maria del Pi, pero desde finales de los 90 la empresa amplió su horizonte hacia el patrimonio arquitectónico.

EL PESO DE LA CRISIS

"En estos momentos estamos inmersos en la restauración de la Casa Burés, esa maravilla modernista que se encuentra en el cruce de Ausiàs March con Girona que estuvo abandonada durante años y, en breve, dirigiremos la intervención arquitectónica del gigantesco edificio de la Aduana del Port de Barcelona, que cuenta con más de 400 esculturas en su fachada", explica Eduard Thió, que, igual que su hermana, insiste en que ellos no rehabilitan, sino que restauran. "Arreglamos los edificios pero dejamos que se vean las huellas del paso del tiempo", matizan.

"En estos momentos

estamos inmersos en la restauración de la Casa Burés, esa maravilla que durante años estuvo abandonada", cuenta Eduard Thió

En todos estos años, han intervenido en la restauración de la fábrica Casaramona, actual sede de CaixaFòrum, de la iglesia románica de Sant Pau del Camp, de la torre romana del Palau Episcopal, al lado de la catedral de Barcelona, de la Casa de la Sang de la plaza del Pi, la fonda Espanya, y la Vil·la Hèlius, también conocida como Casa Grané, entre otros muchos tesoros del patrimonio catalán. 

Una de la especialidades de Chroma es la formación de restauradores y la organización de talleres para niños "con el objetivo de que aprendan a valorar el patrimonio", aseguran los hermanos, que antes de la crisis tenían una plantilla de 50 trabajadores, pero que debido al vertiginoso decenso de los encargos tuvieron que reducirla. "Hemos logrado sobrevivir, pero pasamos cuatro años muy duros. Ahora el sector se está recuperando porque por suerte en Barcelona tenemos muchos tesoros que cuidar", argumenta el gerente.