La lengua y los títulos
El idioma y el nuevo requisito de la ESO limitan el acceso al taxi en Madrid a los conductores extranjeros
La capital española tiene una regulación del servicio muy distinta a la de Barcelona, que favorece la entrada de trabajadores latinos y disuade a los paquistaníes
El interés por ser taxista alcanza el nivel máximo de la última década con más de 4.000 conductores examinados en 2025
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Taxis en el centro de Madrid, la Navidad de 2025 / Emilio Parra Doiztua / BLOOMBERG
Con algo más de 15.000 licencias de taxi en Madrid y un número adicional de conductores asalariados en torno a los 5.000, la cifra de taxistas extranjeros en la capital no resulta significativamente alto, en torno al 6,5% del total según cifras de 2023 del ayuntamiento. “Nos consta que hay trabajadores paquistaníes, yo mismo he tenido uno, pero son menos y están menos organizados que en Catalunya o en la Comunidad Valenciana”, asegura Román García, vicepresidente de la Asociación Madrileña del Taxi. “Principalmente son ecuatorianos, colombianos, peruanos… Algo que tiene que ver con que la cuestión del idioma es mucho más fácil para ellos”.
El nivel de castellano es, de hecho, una de las pruebas que se evalúan en el examen que autoriza a ejercer de conductor de autotaxi en la ciudad de Madrid, junto al conocimiento de la propia ciudad y el de la normativa y las tarifas que se aplican en el sector. En este sentido, hace un par de años hubo un endurecimiento en la prueba del idioma, de tipo test, y se pasó a exigir 18 aciertos sobre el total de 24 preguntas.
Otra modificación normativa más reciente, de septiembre de este año, también va a complicar previsiblemente el acceso a la profesión de conductores extranjeros. Se trata de la recuperación del requisito de estar en posesión del título en Educación Secundaria Obligatoria (ESO) “o acreditar por cualquier medio conocimientos similares”.
El acceso a las VTC, más fácil
“Este es un sector refugio”, detalla García. “Cuando hay crisis viene mucha gente y cuando hay bonanza, no es que sea un trabajo difícil, pero tampoco es fácil, y la gente prefiere otras cosas. Sí observamos que está subiendo el número de mujeres. También tradicionalmente llegaban mayores de 55 años que perdían el trabajo y llegaban al taxi a trabajar hasta llegar a su edad de jubilación. Y hay bastante mano de obra de españoles no nacidos en España o inmigrantes que tienen su permiso de residencia y de trabajo. Tanto ellos como los mayores de 55 son una parte importante que va a dejar de de entrar por ese tema de los estudios. Se les va a poner muy difícil y, posiblemente, tendrán que trabajar en el sector de los vehículos de transporte con conductor (VTC)”.

Un vehículo de una empresa de VTC, como Uber y Cabify, en una calle de Madrid con un taxi de fondo / Tamara Rozas / Archivo EFE
Entre los requisitos para ser conductor en este otro sector, dominado por plataformas como Uber, Cabify o Bolt, no figura el de estar graduado en ESO. En el examen, además, hay una prueba de conocimiento de castellano, pero más laxa: frente a los dos tercios de respuestas correctas que se exigen para aprobar el de taxista, en el de VTC son solo la mitad.
El idioma es uno de los puntos más polémicos de la futura ley del taxi en Catalunya. Aunque ya se debe superar una prueba básica de comunicación en catalán y castellano, la próxima regulación prevé exigir el nivel B1 de catalán y, si las negociaciones políticas fructiferan, quizá también el nivel B2 oral y escrito. El principal sindicato del taxi lo defiende pero parte de los conductores, en especial los de origen pakistaní, se oponen.
Un VTC por cada dos taxis
En la relación con los VTC es precisamente donde el taxi madrileño tiene uno de sus caballos de batalla. Según datos del Ministerio de Transportes, en toda la región madrileña hay 16.014 licencias de taxi y 9.747 VTC, una media de un VTC por 1,6 taxis. Un estudio presentado el año pasado en la Universidad Politécnica de Madrid apuntaba que se necesitan entre 8.300 y 11.000 autorizaciones de ambos servicios para alcanzar la proporción por habitante de otras ciudades europeas.
La Asociación Madrileña del Taxi discrepa. “No se entendería que dieran nuevas licencias cuando todos los días entre semana hay un 20% de la flota que está en los garajes y los fines de semana, un 50%”, señala su vicepresidente, en relación con la norma que impide a los taxis circular un día a la semana y uno de cada dos fines de semana en función del número de licencia. Hasta hace un tiempo, además, solo podían salir 16 horas diarias, hoy se admiten ya las 24 horas diarias. En Barcelona, en cambio, cada licencia tiene vetado un solo día semanal.

Taxis a las puertas de la estación Sur de Méndez Álvaro de Madrid, en una imagen de archivo / Alberto Ortega / Europa Press
El asunto divide a las organizaciones. La Asociación Madrileña del Taxi, de carácter más empresarial, integra fundamentalmente a propietarios de flotas con varias licencias y aboga por una mayor flexibilización. En cambio, colectivos como la Federación Profesional del Taxi se hallan más próximos a los intereses del autónomo con una sola licencia. Frente a otras ciudades españolas en las que se permite acumular hasta 50 licencias, en Madrid una persona física o jurídica no puede detentar más de 15 licencias, en un intento de evitar una concentración excesiva en el sector.
El número permanece estable en el entorno de las 15.700. “Se añaden algunas cuando se incorpora algún pueblo al área de prestación conjunta, pero hay muy poca variación”, explica García. “En 2005 se hizo una, digamos, restricción del número de licencias en función de la población. Y aunque es cierto que ha subido la población tanto en Madrid ciudad como en la Comunidad, teníamos el ratio muy sobrepasado, con lo cual no no corresponde dar licencias”, insiste.
Traspasos de licencias y tarifas
De esa forma, la entrada de nuevos actores en el sector del taxi en la capital apenas se da con la compraventa de alguna licencia, generalmente cuando algún taxista se jubila. “No hay un precio tasado, es un precio de mercado, pero se realiza siempre bajo el conocimiento de la administración, en este caso del Ayuntamiento de Madrid”, comenta el vicepresidente de la Asociación Madrileña del Taxi. “Ahora mismos las licencias de deben de estar traspasando por entre 160.000 y 170.000 euros”, estima. Se trata de un promedio similar al de Barcelona.
Más allá de ello, las principales reclamaciones de los taxistas madrileños tienen hoy que ver con el aumento de los costes, la carga fiscal y las tarifas. La seguridad no es hoy por hoy una de las principales preocupaciones del sector en la capital, asegura García, quien, sin embargo, califica de “cicatero” el actual sistema tarifario. “En los últimos años estamos teniendo subidas inferiores al IPC”, lamenta. Un estudio de Facua-Consumidores en Acción de 2024 entre 27 ciudades españolas señalaba a Madrid como la novena ciudad con las tarifas de taxi más elevadas. Barcelona era la decimotercera. La población con las tarifas más caras resultaba ser San Sebastián, mientras que las más baratas se encontraron en Sevilla.
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