Dos años después, más de mil niños y niñas siguen sin tener luz

La ONU ha pedido una solución urgente para estas personas.

La ONU ha pedido una solución urgente para estas personas. / Save the Children

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Laura Casajús-Izquierdo

La falta de suministro eléctrico en el barrio madrileño de la Cañada Real Galiana desde octubre de 2020 ha creado una situación de desprotección y riesgo que vulnera los derechos fundamentales de la infancia de los más de mil niños y niñas que viven allí. La ONU ya calificó de irresponsable la respuesta del Gobierno y exigió las medidas necesarias para restablecer con carácter de urgencia el suministro eléctrico a las familias afectadas.

Una de las vecinas de la Cañada Real es Yaiza, que en una entrevista contaba que sus hijos tenían vergüenza de ir al colegio porque “a veces, cuando hacen los deberes, se les manchan con cera de la vela y cuando al día siguiente van a clase hay algunos niños y niñas que les preguntan de dónde viene esa mancha”. El hijo mayor de Yaiza le pregunta muchos días que por qué en el colegio tienen luz y “nosotros en casa no”. 

“Dos años después, tras vivir situaciones extremas como la tormenta Filomena en enero de 2021 sin electricidad con la que calentar sus hogares o las olas de calor de este verano sin tener medios para refrigerar alimentos, estos niños, niñas y adolescentes comienzan un nuevo curso en una situación extrema. Seguimos ante una clara vulneración de los derechos de la infancia, como el derecho a la educación y a la salud, denunciadas también por el Comité de Derechos del Niño y el Defensor del Pueblo”, ha señalado la organización Save the Children.

Houda Akrikez, portavoz de la Plataforma Luz Ya, explica que “si los niños y niñas tenían una esperanza, aunque fueran de Cañada Real, con el tema de la luz se les ha puesto una barrera para no poder llevar a cabo sus estudios con normalidad como cualquier niño de la ciudad”. 

Pese a la movilización incesante de las asociaciones vecinales, que han convocado distintas concentraciones durante estos dos años exigiendo acceso al suministro eléctrico y contratos para las familias, las soluciones siguen pareciendo lejanas. Para Save the Children, el escenario es de “urgencia” para evitar que, en los próximos meses, ante la llegada del invierno, "vuelvan a producirse situaciones graves", como la de Lina, la niña de tres años conectada a un respirador eléctrico que tuvo que ser evacuada de urgencia el invierno pasado cuando se congeló el aparato que la mantenía con vida.

No solo se ha vivido ese episodio, sino que también, como cuenta Houda, “ha habido un fallecimiento, muchos ingresos por intoxicación de gas de butano, hipotermias, síntomas de congelación, y ha habido incendios en las propias viviendas”.

Más de 47.000 firmas para conseguir luz

Save the Children ha entregado esta semana más de 47.000 firmas recogidas a la Delegación del Gobierno de Madrid, encargada de coordinar la Comisión interministerial sobre la Cañada Real y de dialogar con la Comunidad de Madrid y los tres ayuntamientos implicados (Madrid, Rivas-Vaciamadrid y Coslada) para que se restablezca la distribución de energía en condiciones justas para todas las familias, priorizando a aquellas con hijos e hijas con mayores necesidades.

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La organización indica que un posible realojo de estas familias en el futuro “no puede paralizar la solución a esta vulneración de derechos y es necesario que se exploren otras vías de solución desde las herramientas jurídicas y administrativas de las Administraciones Públicas” para que los más de 1.000 niños y niñas tengan acceso a la luz y a sus derechos fundamentales.