Tiene frentes abiertos como Madrid Central

Dos años de Martínez-Almeida: el alcalde de Madrid, fortalecido tras el covid y Filomena

José Luis Martínez-Almeida.

José Luis Martínez-Almeida. / Europa Press / Alejandro Martínez Vélez

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El Periódico

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, cumple este martes dos años como regidor de la capital de España con la popularidad en auge y el sobrenombre de "alcalde de España" tras haber tenido que bregar con la pandemia de coronavirus y la nevada histórica de la borrasca Filomena, que colapsó la ciudad a principios de este año.

Dos años de mandato y dos han sido las ocasiones en las que el primer edil ha pedido a los madrileños que no salieran de sus domicilios. La primera vez, en marzo de 2020, cuando el coronavirus ya era una realidad en el país. Volvió a realizar la misma petición en enero de 2021, cuando caminar por las calles de la capital era imposible debido a la gran cantidad de nieve acumulada.

Entre un momento y otro, Martínez-Almeida ha consolidado su perfil de alcalde. Logró abandonar la etiqueta de "político sin carisma" para ser una de las figuras más reconocidas tanto en el PP como a nivel nacional. Ha recibido felicitaciones de madrileños y foráneos, así como de simpatizantes y personas afines a otras formaciones políticas. Su naturalidad y forma de encarar ambas crisis fueron clave para ganarse a un espectro amplio de población.

A este abogado del Estado no le tembló el pulso cuando compareció en rueda de prensa el 10 de marzo del año pasado y anunció el cierre de centros culturales, deportivos y otros de actividad no esencial como los centros de mayores. Eran los primeros días de la pandemia, y ya entonces pidió encarecidamente a los madrileños cumplir todas las medidas sanitarias.

Adoptó un perfil moderado durante la gestión de los primeros meses de pandemia. Evitó criticar al Gobierno de la Nación hasta bien avanzado el tiempo, y apeló siempre a la "unidad" y el "trabajo común" para salir de la crisis. Fue uno de los políticos más activos durante el confinamiento, con visitas a servicios esenciales de la ciudad y una constante llamada a la colaboración.

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/ Salvador Sabrià

Reconoce que el momento más duro que le ha tocado vivir en el cargo ha sido la visita al Palacio de Hielo cuando este funcionaba como morgue dada la alta cantidad de personas fallecidas por el Covid-19. Llegó a acoger 1.146 cuerpos.

Ganó puntos del mismo modo con los Acuerdos de la Villa, ya a las puertas del verano, donde todas las fuerzas políticas del Consistorio estamparon su rúbrica en una serie de medidas encaminadas a que la capital recobrase el pulso tras el confinamiento y la posterior crisis social y económica. La oposición le reprochó entonces que cuando ostentaba el bastón de mando Manuela Carmena él sólo había buscado el enfrentamiento.

Fue en agosto de 2020 cuando el presidente del PP, Pablo Casado, le nombró portavoz nacional de la formación. Más Madrid y PSOE han criticado desde entonces que Almeida es un alcalde "a tiempo parcial" y que dedica "menos tiempo" a los madrileños.

Cuando la capital comenzaba a recuperarse del azote de la pandemia, un manto de hasta 60 centímetros de nieve se acumuló en algunas zonas de la ciudad con el paso de la borrasca Filomena por el país. El alcalde, al igual que en la pandemia, salió a las calles desde el primer momento, aunque en esta ocasión fue más combativo con el Gobierno de la Nación, a quien le reclamaba la declaración de la ciudad como zona catastrófica.

La cuantía de los desperfectos que causó la histórica nevada fue un punto de desencuentro entre Gobierno central y municipal, que finalmente dejó la factura de la borrasca en 279 millones de euros de los 1.398 estimados en un primer momento para solicitar la declaración de zona catastrófica.

Buena relación con Villacís

Apuesta personal de Casado para las elecciones de 2019, consiguió hacerse con el bastón de mando cuando el PP logró 15 ediles gracias a un pacto de Gobierno con Ciudadanos y a un acuerdo de investidura con Vox. Por este pacto de Gobierno, Begoña Villacís (Cs) se hacía con la Vicealcaldía de la capital.

Ambos han presumido de su buena relación y entendimiento pese a discrepar en algunas cuestiones. La más notoria ha sido Madrid Central, ya que pese a que Almeida prometió en campaña eliminar la medida estrella de Carmena, tras pactar la Alcaldía con Cs se acordó "mejorar" la zona.

Javier Ortega-Smith, con el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, y la vicealcaldesa Begoña Villacís en la misa de Domingo de Ramos celebrada hoy en la catedral de La Almudena.

/ Ballesteros (EFE)

La nueva ordenanza de Movilidad Sostenible, aprobada de forma inicial en Junta de Gobierno, contempla el mismo área de bajas emisiones, aunque no aparece esta denominación. El regidor siempre ha reconocido que no pudo cumplir su promesa electoral de eliminar Madrid Central por el acuerdo con los 'naranjas'.

La autoría de la ampliación de las terrazas de hostelería en la capital hizo visible, a través de diversas declaraciones enfrentadas, un punto de fricción entre el primer edil y la vicealcaldesa, ya que mientras el primero atribuye esta medida al trabajo "conjunto" de PP y Cs, Villacís asegura que responde a una competencia de su área.

Retirada de placas

Otra de las polémicas en los dos años de mandato ha sido la retirada de placas. El Gobierno municipal del Ayuntamiento de Madrid quitaba en noviembre de 2019 las placas con nombres de víctimas del franquismo del Memorial de la Almudena con el objetivo de "unificar el reconocimiento a las víctimas de ambos bandos" durante la Guerra Civil en cumplimiento de lo dictado por el Comisionado de la Memoria Histórica.

Además, a propuesta de Vox, PP y Cs apoyaron en Pleno eliminar el nombre del que fuera presidente del Gobierno en la República, el socialista Francisco Largo Caballero, así como del dirigente de ese mismo partido Indalecio Prieto del callejero madrileño "en aplicación de la Ley de Memoria Histórica".

Almeida justificó el apoyo a su eliminación del callejero en el artículo 15 de la Ley de Memoria Histórica, que permite a las administraciones retirar escudos, placas o menciones conmemorativas "de la exaltación de la sublevación militar, de la Guerra Civil o de la represión de la dictadura".

Soltero y amigo de Aguirre

Casi todo se sabe ya de él. Soltero, colchonero declarado y amigo personal de Esperanza Aguirre, con quien aterrizó en Cibeles, este abogado del Estado tira de humor y retranca en las preguntas más comprometidas de la prensa. Nunca rechaza responder.

Es licenciado en Derecho por la Universidad Pontificia de Comillas (ICAI-ICADE) y abogado del Estado desde 2001. Ejerció como abogado del Estado en Gerona (2001-2002), como Jefe de la Abogacía del Estado en Toledo (2002-2003), y en Abogacía del Estado en Madrid en el Tribunal Superior de Justicia (2003-2007).

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Ya en 2007 ocupó el puesto de director general de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid hasta 2011. Entre los años 2011 y 2013 fue secretario general del Consejo de Gobierno de la Comunidad Autónoma de Madrid.

Desde septiembre de 2013 hasta abril de 2014, ejerció como secretario general del Consejo de Administración de SEPI Desarrollo Empresarial (SEPIDES), asumiendo también la Dirección de la Asesoría Jurídica. En abril de 2014 fue nombrado por acuerdo del Consejo de Ministros director de la División Jurídico Institucional de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal.