Ancianos y escolares evacuados

Tres muertos en la explosión de gas de un edificio en el centro de Madrid

  • Los cascotes salieron proyectados hacia la zona deportiva de un colegio vecino sin dañar a ningún alumno

  • Cincuenta y cinco ancianos de un geriátrico aledaño han resultado ilesos

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Tres personas han muerto y 11 han resultado heridas, según el último recuento oficial, por una violenta explosión que ha provocado este miércoles el derrumbe de cuatro de las seis plantas de un edificio en el número 98 de la calle Toledo de Madrid, en el que se ubica una vivienda de sacerdotes y diversas instalaciones de la parroquia madrileña de La Paloma.

La explosión, que fuentes del operativo de bomberos que actúa en la zona atribuyen al gas, ha derrumbado cuatro plantas del edificio, afectando al geriátrico La Paloma, cuyos residentes han tenido que ser albergados, en espera de ambulancias y otras atenciones, en el hotel Ganivet, situado enfrente y con varias ventanas rotas, y en bares y comercios cercanos.

Los perros de la Unidad Canina de la Policía Nacional han entrado con el edificio aún en llamas -por incendios residuales de gas acumulado en tuberías- para buscar al tercer fallecido, David Santos Muñoz, electricista de 35 años que había ido "a echar una mano" a la parroquia, según ha difundido e Arzobispado de Madrid.

EL PERIÓDICO abre un directo para narrar en directo todas las novedades de la explosión.

El edificio dañado es el centro parroquial de la Iglesia de la Virgen de la Paloma, cuya puerta da al otro lado de la manzana. Al lado está la residencia de ancianos, donde viven 55 internos e internas que han sido evacuadas en buen estado, según el grupo geriátrico Los Nogales, que gestiona el centro.

En esta zona se ubica también el colegio La Salle-La Paloma, cuyos alumnos han resultado ilesos. Los cascotes de la explosión han llenado casi por completo la cancha de deportes del centro escolar sin atrapar a ningún niño. Este miércoles no habían salido por el mal tiempo que hace en Madrid. Fotogalería: así ha sido la explosión.


/ José Luis Roca

El siniestro ha conmocionado a una ciudad con un largo historial de atentados y en plena alerta 4 antiterrorista. La deflagración, que según confirma el delegado del Gobierno en Madrid. José Manuel Franco, se ha producido a causa del gas, ha afectado a la fachada principal del inmueble, situado muy cerca de la Puerta de Toledo y se ha oído en kilómetros alrededor, en todo el distrito de La Latina.

El electricista que ayudaba a la parroquia en labores de mantenimiento deja esposa y tres hijos. Era un «kiko», miembro de la asociación católica Camino Neocatecumenal. Esa tarde estaba arreglando una caldera de la residencia de sacerdotes, según las primeras investigaciones. 

Junto a él se encontraba en el momento de la explosión uno de los heridos graves, el sacerdote Rubén Pérez de Ayala, que sufre quemaduras y daños por la onda expansiva.

La explosión ha aterrorizado a los vecinos, y muy especialmente a los familiares de los internos de la residencia. José María Arqueros, uno de ellos, hijo de María Martínez, de 98 años, ha tenido la fortuna de encontrar a su madre sana y salva, refugiada junto a parte del personal del geriátrico en una farmacia de la acera de enfrente. Aún nervioso, contaba lo vivido a EL PERIÓDICO:

José María Arqueros, hijo de María Martínez, de 98 años, residente del geriátrico La Paloma afectad por la explosión de Madrid.

Un número que no ha trascendido de los ancianos que vivían en la residencia aledaña al edificio padecen covid. Los enfermos fueron trasladados a otros geriátricos «con las debidas medidas de seguridad», aseguran fuentes municipales.

Las víctimas

Según informa Emergencias Madrid, uno de los fallecidos tiene 85 años. Como el segundo cuerpo rescatado, pasaba por la acera en el momento de la deflagración.

Según las mismas fuentes, un hombre de 26 años ha sido trasladado al Hospital de La Paz en estado moderado-grave con una fractura de tobillo y trauma lumbar y otro de 53 años al Hospital Ramón y Cajal con traumatismo craneoencefálico. Además hay once heridos leves por diversos traumatismos.

Dos policías nacionales han sido trasladados con heridas leves a la Clínica Nuestra Señora de América y otro hombre ha sido trasladado con un fractura en una pierna al Hospital Clínico.

La explosión ha podido escucharse en todo el barrio madrileño de La Latina, y los cascotes cubren gran parte de la calle Toledo. Durante la primera mitad de la tarde había en el tramo afectado de la calle Toledo un fuerte olor a gas y a quemado.

A los pocos minutos del estallido, en cuanto el vecindario más próximo salió de la estupefacción, varios hombres de los locales de enfrente se pusieron a recoger cascotes y restos de plástico y otros materiales para dejar paso libre a las ambulancias.

Vista aérea del edificio afectado por la explosión de gas en la calle de Toledo de Madrid.

Cuando los bomberos comenzaron a actuar, grandes llamaradas salieron de la planta baja, aparentemente menos afectada en el edificio que las superiores, y en la azotea sonaba el desplome de algunas partes del techo.

Fuentes del operativo de seguridad que actúa en la zona descartaron a EL PERIÓDICO que hubiera en el edificio bombonas almacenadas. Ha sido, apuestan, una explosión causada en algún sector interno del gas canalizado.

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el ministro de Interior, Fernando Grande-Marslaska, han visitado la zona siniestrada.

Diversos testigos señalaban a la nieve y el frío que reinan en Madrid como el detalle que evitó una catástrofe de dimensiones aún mayores. A la hora de la explosión la calle estaba casi vacía, como la zona de recreo del colegio, y diversos comercios vecinos. "Ha sido brutal, brutal", repetía, en estado de shock, el dueño de un bar cercano.

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Al final de la tarde, bajo una lluvia helada, un silencio triste solo interrumpido por el desescombro se adueñó de la calle Toledo, habitualmente animada. El propio alcalde reflejó el estado de ánimo de los vecinos: “No están siendo tiempos fáciles. Estamos rodeados de adversidades”, dijo.

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