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Acusaciones del presidente del Grupo

El denunciante de Los Nogales asegura que tiene pruebas

Francisco Palomino ha acusado a tres trabajadores de maltratar a su madre en la residencia madrileña

El Periódico / Agencias

Una de las residencias del grupo Los Nogales en Madrid.

Una de las residencias del grupo Los Nogales en Madrid. / GOOGLE MAPS

El denunciante de los casos de maltrato en la residencia de Los Nogales, Francisco Palomino, ha asegurado este martes que dispone de todas las "pruebas" que demuestran que no miente "en nada", como le acusaba el presidente del Grupo Los Nogales, Pascual Berlanga, que está estudiando querellarse contra él.

Francisco denunció el caso de su madre de 83 años, enferma de alzheimer que ingresó en el año 2015 en la residencia y murió dos meses antes de que su hijo denunciara el caso. Asegura que fue "poco a poco" presentando hematomas, torceduras de tobillo, inflamaciones de rodilla, incluida la rotura de las gafas", algo que pudo constatar después con grabaciones en la habitación de la madre.

A raíz de esta denuncia, la Fiscalía de Madrid presentó la semana pasada ante el juez una denuncia contra tres empleados de la residencia Los Nogales de Madrid por presuntos malos tratos físicos y psicológicos a dos ancianas que tenían a su cargo.

El presidente de la residencia sostuvo que muchas de las cuestiones que está denunciando Palomino son "rotundamente falsas". "Si yo tuviera en un centro de día a mi madre maltratada continuamente, como dice él, no esperaría ni un día para sacarla del centro y no esperar meses", lanzó.

Tres trabajadores despedidos

No obstante, Pascual Berlanga también confirmó que ha despedido y emprendido acciones judiciales contra tres trabajadores que supuestamente han maltratado a algunos ancianos. También se personarán como acusación en el caso judicial que investiga el maltrato físico y psicológico a dos ancianas en Hortaleza y ofrecerán toda la documentación a las autoridades.

Por su parte, Francisco Palomino ha defendido que no ha dicho "ninguna injuria" y si el presidente de la residencia tiene "alguna duda", le ha instado a ponerse en contacto directamente con él. "Las pruebas las tengo, si él cree que hay alguna mentira tenemos que hablar en qué cree que he mentido. Pero yo no he mentido en nada y se puede contrastar con las pruebas", ha aseverado.

Además, cree que si se abriera una comunicación anónima con el resto de personas afectadas, saltarían más casos donde se podría contrastar "su verdad". De hecho, considera que es posible que la muerte de su madre, pese a estar enferma de alzheimer, podría haber visto acelerado su fallecimiento por el trato que recibió en el centro.

En cuanto a si piensa que la directora del centro era conocedora de estos casos y debería ser inhabilitada, Francisco indicó que si se trata de una sanción que beneficia a los ancianos estaría de acuerdo, pero le parece que se trata de un procedimiento "más bien administrativo a instancias de la Comunidad". "Ellos sabrán lo que tienen que hacer", lanzó.

A su juicio, para cambiar esta situación tendrán que ser los familiares de los residentes los que "controlen la situación" del centro, colocándose cámaras de vigilancia en todas las habitaciones que estén "controladas por las familias" y, además, que se les permita visitar a sus familiares en horario nocturno para poder ver cómo duermen o cómo se les ducha.