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Vuelve a su color original

Metro Madrid se cambia de chaqueta: del granate al azul

La compañía ha encargado la renovación de su uniforme a El Corte Inglés por 2.805.739 euros

El Periódico / Agencias

Metro de Madrid.

Metro de Madrid. / @metro_madrid

Metro Madrid renovará el uniforme de más de 5.000 empleados en el año de su centenario con una vestimenta cuya principal novedad es la vuelta al color azul, que marcaba la imagen corporativa del personal del suburbano antaño, en detrimento del granate imperante en las dos últimas décadas. 

La compañía acaba de adjudicar el contrato del suministro de vestuario de línea y de oficio para el personal del suburbano a El Corte Inglés por un importe total de 2.805.739 euros. El Consejo de Gobierno ya fue informado el pasado martes de esta concesión. 

Con esta nueva licitación, lanzada por la finalización del contrato anterior, la compañía Metro "ha querido renovar y modernizar el diseño y los materiales de las prendas que componen el vestuario de línea, adecuándolas a los nuevos tiempos y necesidades de los trabajadores". 

La renovación del vestuario de la línea está destinada a los más de 3.800 empleados cuyo trabajo se realiza de cara al público (incluyendo posibles futuras incorporaciones) y, por lo tanto, representa la imagen corporativa de la entidad (personal de estaciones, maquinistas de tracción eléctrica, entre otros). 

Además, según ha adelantado el diario 'El Mundo', se incluye la renovación del informe del personal de oficio, alcanzando en total a más de 5.000 empleados.

El suburbano cumple 100 años

Está previsto que este nuevo uniforme se entregue a los trabajadores a lo largo del último trimestre del año, coincidiendo con la celebración del Centenario de Metro.

La renovación del diseño del vestuario de Metro se realiza dos décadas después del último gran cambio de diseño, que tuvo lugar en los años 90.

Con este nuevo uniforme, insisten en la compañía, Metro de Madrid busca que el vestuario "se adapte a las necesidades del personal de la línea, además de que sea representativo y se identifique rápidamente para facilitar la interacción con el usuario, que debe reconocer de forma sencilla a los trabajadores de la compañía". 

"El nuevo uniforme es una apuesta de Metro por adaptarse a los nuevos tiempos y modernizar su imagen, buscando la comodidad y funcionalidad de las prendas de vestir que utilizan sus empleados, no solo renovando el diseño, sino también incluyendo prendas con cualidades técnicas específicas y necesarias como pantalones térmicos, corbatas antiatrapamiento, guantes táctiles, y anorak de abrigo, entre otras", han enfatizado desde el suburbano. 

Transformaciones del uniforme

El uniforme laboral de Metro Madrid ha sufrido numerosos cambios a lo largo de sus 100 años de historia. En sus comienzos, el personal femenino llevaba un vestido o guardapolvos, que no sufrió demasiadas transformaciones hasta los años 70, a excepción del abotonado del traje, el largo del mismo y el progresivo aumento del tamaño del logo insertado en él. 

En el caso del personal masculino, el uniforme era de "corte militar", estaba dotado de gorra y adornado con los galones que indicaban la categoría profesional.

A partir de los 70, el uniforme evoluciona a la falda con blusa y chaqueta, en el caso de las mujeres y al traje tipo sastre para los hombres. En cuanto a la gorra, en el 1976 empezó a dejar de utilizarse, sin autorización de la Dirección de la Compañía, al llegar la época de calor. 

La Dirección de entonces consideraba que la gorra teresiana "era un elemento de identificación del personal que prestaba servicio, además de constituir un símbolo de la autoridad de los empleados de Metro", rememoran desde la empresa. 

Empleadas con pantalón

En los años 80, la gabardina se incorporó al uniforme femenino como prenda de abrigo, aunque la mayor novedad vino cuando en esa década las empleadas de Metro comenzaron a utilizar el pantalón como parte de su vestuario laboral.

En los años 90 es cuando la uniformidad sufre una mayor transformación, tanto en el estilo como en el color. Del azul, protagonista de las décadas anteriores, se pasa a un tono granate y se van introduciendo nuevas prendas para adaptarse a las necesidades del personal como el vestuario pre-mamá o las prendas térmicas. 

Estos últimos diseños, con algunas mejoras emprendidas durante los años siguientes, son los que han permanecido hasta la actualidad.