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PLAN CULTURAL

'Artistas del barrio': los creadores urbanos de Madrid abren sus puertas

Más de 300 artistas y 100 escuelan se unen para visibilizar el arte contemporáneo en Madrid

Daniel Andrés

Imagen de uno de los talleres adscritos en Artistas del Barrio 2018

Imagen de uno de los talleres adscritos en Artistas del Barrio 2018

Como cada día, Raquel de Prada franquea la puerta de su escuela, ubicada en un patio en Miguel Servet, 13, cerca de la glorieta de Embajadores. Nueve años después, el recinto se ha convertido en La Lavandería de Lavapiés, un centro insigne que abre sus este fin de semana en el marco de ‘Artistas del Barrio’, una iniciativa que congrega a más de 300 artistas y 100 escuelas para exhibir el arte urbano del Madrid contemporáneo.

"No es por el dinero- reconoce esta profesora de acuarela- sino por abrir nuestras puertas y que la gente sepa donde estamos". El resultado, todo un conjunto de cuadros y disciplinas que van desde el grabado hasta la cerámica. ¿Los protagonistas? Desde artistas reputados con exposiciones a nivel nacional a nuevas promesas, sus alumnos; pero, sobre todo, el visitante. 

El ilustrador Ramón Amorós cada vez confía menos en exponer. Nacido en 1991 en Argentina, sabe que ser joven y dedicarse al arte está complicado. Conoció esta iniciativa hace dos años y, desde entonces, ha abierto las puertas de su casa a todo aquel que haya querido visitarla.

Raquel de Prada en una de las salas de La Lavandería / EL PERIÓDICO

Su obra se basa en un conjunto de criaturas y bestias imaginarias formadas a través de pequeños detalles, líneas y puntos. "Para entenderlo bien hay que mirarlo un rato", reconoce. Una serie de dibujos que han aparecido en distintas revistas de arte y que buscan, como fin último, sacar una sonrisa al espectador.

Cultura a precio reducido

Este proyecto busca llevar a los espectadores a aquellos sitios en los que se crea, donde nace el arte. Por esta razón, y por solo cinco euros, los espectadores podrán visitar los talleres y conocer la obra a partir de la observación de esta y del diálogo con el autor.

Eponine Francx, la organizadora del evento, afirma que el objetivo es "cuidar esta relación entre el artista y el público, que no sea ver una obra de arte en una galería o un museo, que es siempre más frío".

Además, por otros cinco euros más, todo aquel que desee puede hacerse con el catálogo oficial del evento en los distintos puntos de encuentro repartidos por estos barrios. Una iniciativa en horas bajas para el arte que supone "un esfuerzo de todo el gremio en su conjunto para dar visibilidad", considera Amorós.

Denuncian la falta de ayuda

Este dibujante sigue moviéndose. Se presenta a todas las iniciativas que puede y está decidido a entrar en el arte urbano y comenzar a llenar la capital con sus dibujos. Sin embargo, cursa un máster para convertirse en profesor y reinventarse.

Todos buscan fuentes de ingreso alternativas con las que subsistir. De Prada combina sus creaciones propias con enseñar a sus pupilos en la escuela.  "Son cosas dependientes pero están relacionadas. Enseñar te hace aprender", apunta. Ninguno de los dos cuenta con una ayuda o subvención de ningún tipo y echan en cara la poca importancia que los gobiernos le dan a la cultura. "Ya intentamos colaborar con el Ayuntamiento de Madrid cuando estaba Gallardón y no se nos ha hecho caso".

Amorós también reconoce que "estamos bastante atrasados", ya que este artista ha llevado su obra a otras ferias internacionales y admite que en Europa el arte es una prioridad, mientras que en un mercado como el Madrid, a pesar de haber pocos productos, se encuentra sobrecargado.

En esta tesitura, el tejido creativo del corazón madrileño lucha porque su latido se escuche, y por ello echa abajo puertas y ventanas este sábado y domingo.

Temas: Madrid