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El sorteo más esperado

Por qué hay gente supersticiosa, según la psicología

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Dos niñas de San Ildefonso, en el pasado Sorteo de la Lotería de Navidad.

Dos niñas de San Ildefonso, en el pasado Sorteo de la Lotería de Navidad. / Sport

Barcelona
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Cada 22 de diciembre, millones de españoles repiten los mismos rituales: comprar el décimo en la administración “de siempre”, guardarlo en la cartera junto a una estampita o pedir que lo toque a alguien reconocido por su buena fortuna. Con la llegada de la Lotería de Navidad, el sorteo más esperado del año, las supersticiones se disparan, pero ¿por qué seguimos creyendo en pequeños gestos mágicos que, en teoría, nada tienen que ver con el azar? La psicología tiene las respuestas.

Uno de los principales motivos que explican la existencia de personas supersticiosas es la necesidad de tener la convicción de controlar situaciones que se alejan del alcance real de las personas, una ficticia manera de hallar sensación de seguridad ante estas situaciones.

Así, la fe en amuletos y rituales se entiende como una manera de protegernos antes la ansiedad y el estrés que genera la constatación de no tenerlo todo bajo nuestra voluntad. Una realidad que se hace evidente en determinadas culturas, especialmente marcadas por estas creencias sin fundamento lógico.

La influencia del entorno

Asimismo, las supersticiones se transmiten en muchas ocasiones en el entorno, puesto que convivir o tener cerca a una persona supersticiosa facilita que otro acabe siéndolo.

La psicología también explica las supersticiones por el sesgo cognitivo que supone la necesidad de reafirmarnos en nuestras ideas. Las costumbres y rituales que se asocian a la buena fortuna refuerzan la idea previa de que realmente funcionan, pese a que muy probablemente poco o nada han tenido que ver con la consecución del objetivo.

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