Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Gordo de Navidad

Si comparto el décimo de la Lotería de Navidad y nos toca, ¿quién tiene que ir a cobrarlo?

Comprobar números premiados en la Lotería de Navidad 2025

Premios de la Lotería de Navidad 2025

Buscador de números de la Lotería de Navidad 2025

Agraciados por la Lotería de Navidad

Agraciados por la Lotería de Navidad

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Compartir un décimo de la Lotería de Navidad es casi un ritual navideño: en la oficina, en casa, entre amigos o incluso en grupos creados solo para esto. Pero cuando de verdad cae un premio, aparece siempre la misma duda. ¿Quién tiene que ir a cobrarlo y cómo se reparte sin problemas?

Quién cobra el premio

La respuesta es más simple de lo que parece. El décimo lo cobra la persona que lo tiene físicamente, la que lo ha guardado en la cartera, en un cajón o donde haya pasado las últimas semanas. Para Loterías y Hacienda, ese es el titular del premio, y es quien debe acudir al banco para iniciar el cobro.

A partir de ahí, todo depende de que quede claro que el billete es compartido. Si no hay ninguna prueba, la Administración entenderá que el dinero pertenece íntegramente al depositario.

Cómo demostrar que el décimo de la Loteria de Navidad es compartido

En premios importantes, el banco pedirá los datos de todos los participantes para repartir el dinero de forma individual. Para eso basta con tener alguna constancia previa: un mensaje de WhatsApp con la foto del décimo y los nombres de quienes participan, una nota escrita o cualquier documento sencillo. No hace falta nada formal, solo algo que deje claro el acuerdo.

Cuando esa prueba no existe y el depositario cobra todo el premio para repartirlo después, la situación puede complicarse. Hacienda puede interpretar esos movimientos como donaciones, lo que implica impuestos adicionales que nadie esperaba. Por eso es más seguro que el reparto lo haga directamente la entidad bancaria.

Al final, compartir un décimo es fácil; compartir un premio sin líos, no tanto. Una foto o un mensaje enviado antes del sorteo evita malentendidos y hace que, si llega la suerte, cada uno reciba lo que le corresponde sin sobresaltos.