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Lotería del Niño

"Es un subidón de adrenalina dar el Gordo": diez décimos del primer premio del Niño vendidos en Zaragoza

La administración de lotería El Rosario, situada en la calle Don Jaime, reparte dos millones de euros tras vender una serie del número 06703

Alejandro Aznar, responsable de la administración de loteria El Rosario de Zaragoza, descorchando una botella de cava por el primer premio de la lotería del Niño.

Alejandro Aznar, responsable de la administración de loteria El Rosario de Zaragoza, descorchando una botella de cava por el primer premio de la lotería del Niño. / Jaime Galindo

Zaragoza
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El primer premio de la Lotería del Niño volvió a sonreír a Zaragoza gracias a la administración de lotería El Rosario, situada en la calle Don Jaime número 11, en pleno corazón de la ciudad. Diez décimos de una misma serie -la 54- del numero 06703 vendidos íntegramente por ventanilla han repartido dos millones de euros entre otros tantos agraciados, a razón de 200.000 euros por boleto. Un pellizco de los que dejan huella en una calle acostumbrada al trasiego de vecinos y turistas, pero no siempre a semejante explosión de alegría.

Alejandro Aznar, responsable de la administración de loteria El Rosario, junto a dos de sus trabajadoras, Maribel Vinués y Marta Baena.

Alejandro Aznar, responsable de la administración de loteria El Rosario, junto a dos de sus trabajadoras, Maribel Vinués y Marta Baena. / Jaime Galindo

"Es un subidón de adrenalina dar el Gordo", ha afirmado Alejandra Aznar, responsable del establecimiento, sonriente y con esa mezcla de orgullo y asombro que deja el haber vendido el primer premio del Niño. A su alrededor, el ambiente es de alegría desbordante. "Es muchísima felicidad, aunque no nos haya tocado a nosotros. Dar suerte, dar dinero en esta época, en estos tiempos, es fantástico", ha reflexionado acompañado de dos de sus trabajadoras Mariben Vinués y Marta Baena y ante una nube de periodistas que han acudido al lugar a cubrir la noticia.

El lotero ha recordado el instante exacto en que ha conocido el golpe de fortuna que ha dado a una decena de agraciados. Primero ha llegado la pequeña celebración al comprobar que una de las centenas que habían pedido coincidía con el primer premio. “Sabíamos que cobrábamos la centena”, ha explicado. El verdadero salto ha llegado después, frente al ordenador, al revisar el listado informatizado de números vendidos: el Gordo no solo había salido, sino que había pasado por su ventanilla. “He pegado un bote en la silla. De cero a cien en un segundo. Y ya sabes que tienes que salir corriendo a abrir”, ha explicado.

Y eso es lo que ha hecho. Apenas 20 minutos después de cantarse el Gordo el Niño, Aznar ha subido la persiana de su establecimiento, cerredo este martes al ser festivo. Ya le esperaban un nutrido grupo de periodistas ávidos de conocer todos los detalles. A toda prisa, ha impreso el cartel que consagra el éxito logrado por su administración de lotería y no ha faltado el clásico descorchamiento de una de cava.

Un número "salpicado"

La serie premiada llegó en una segunda consignación solicitada tras intuir que la demanda iba a crecer. Un envío “salpicado”, con variedad de números, entre ellos uno bajo y con cero por delante, una combinación que tradicionalmente genera recelo. “Ese rechazo se ha ido perdiendo; al final la gente se lo lleva todo”, ha apuntado Aznar, que ha confirmado que los diez décimos se vendieron en Zaragoza, después de noviembre, y a particulares.

El premio ha caído en una administración con larga memoria lotera. Aznar lleva 42 años en el oficio y, aunque es el primer gran premio del Niño que reparte como titular, en la familia ya había antecedentes. “No sé lo que se siente al cobrarlo, pero sí al darlo. Y no creo que me alegrara más si me tocara a mí”, ha confesado, con la adrenalina aún visible al descorchar el champán.

Entre consejos a los ganadores, a los que aconseja discrección y acudir cuanto antes al banco a cobrar el premio, y reivindicaciones sobre la fiscalidad y las comisiones congeladas a los loteroes, Aznar ha ensalzado la satisfacción que siente por el trabajo bien hecho: “Hoy hemos hecho felices a diez personas. Y hacerlo con el Gordo es algo muy grande”.

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