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    20 AÑOS DESPUÉS

    Theresa Zabell: "Ojalá los jóvenes vivan en Madrid lo que yo viví en Barcelona"

    Medalla de oro en Barcelona 92 en clase 470 de vela

    JOAN CARLES ARMENGOL

    "Tuve la gran suerte de vivir, y ganar, unos Juegos Olímpicos en mi país, y nunca se lo agradeceré lo suficiente a la gente que los consiguió: Samaranch, Maragall, Abad... Y ahora que tenemos la posibilidad de que se hagan en Madrid, me gustaría, desde el otro lado de la barrera, hacer posible que los jóvenes deportistas de ahora tengan la oportunidad de vivir lo que yo viví en Barcelona".

    En esa frase se resume la ilusión que ahora anida en la penetrante mirada azul, como el mar, de Theresa Zabell, situada, como dice, al otro lado de la barrera después de haber sido la regatista más laureada de la vela mundial. Dos títulos olímpicos (reeditó su oro de Barcelona cuatro años después en Atlanta), cinco mundiales, tres europeos y tres años número uno en la clasificación mundial avalan a esta malagueña, nacida en Inglaterra y afincada en Madrid, que en Barcelona vivió intensamente una de las etapas más bonitas de su carrera.

    Y no fue solo durante los 15 días de Juegos. Theresa se fue a vivir a la capital catalana en 1985 para entrenarse en el espigón del Port Olímpic cuando aquello estaba en obras. "Estábamos nosotros y los obreros; muchas veces teníamos que echar el barco un poco más allá porque molestaba". La regatista vivió en primera fila la impresionante transformación de la ciudad donde se consagró campeona, y después residió en la propia Vila Olímpica hasta que, en 1998, por los negocios de su marido se trasladó definitivamente a Madrid, donde vive con sus hijos, Olimpia (15 años) y Eugenio (11).

    Y es ahí donde, como consejera delegada de la candidatura para los Juegos del 2020 (Madrid compite ya solo con Tokio y Estambul), tiene la ilusión de conseguir para la ciudad la organización olímpica en el tercer intento consecutivo. "No solo es una oportunidad para los deportistas, sino para muchas personas que se pueden abrir puertas cara al futuro. Y eso en España es algo de lo que tenemos una gran necesidad ahora: todo lo que podamos hacer para ayudar a la gente joven tenemos la obligación de hacerlo".

    Zabell, que fue eurodiputada (1999- 2004), habla casi como una política, pero no olvida de dónde viene y para qué trabaja: para el deporte, para el deporte femenino y para la vela. Barcelona 92 marcó el camino en los tres aspectos, y lo recuerda con satisfacción. "Fue el boom del deporte femenino, y del deporte español en general. En Seúl se habían ganado solo 4 medallas y, de repente, 22; y las mujeres no habían ganado ninguna, y logramos 8 en Barcelona. Además, la vela ganó 5 de 10 posibles, 4 oros y una plata. Ojalá se repita alguna vez, porque la vela siempre cumple, pero el listón está muy alto".

    En Barcelona, la vela cumplió más que nunca, y fue una de las modalidades estrella. "Éramos los únicos deportistas que íbamos andando a nuestra sede. Los otros deportistas de la Vila Olímpica se acercaban a ver qué hacíamos. Cuando ganamos, el mar era un hervidero. Todos los barcos esperando, nos acompañaron al puerto y aquello fue una pasada, una gran fiesta. Poder participar en unos Juegos en tu país es algo irrepetible. Y si encima ganas una medalla y es de oro, pues apaga y vámonos; a más no se puede llegar".