Nikola Jokic sonríe en un partido de la temporada regular. /ELS /AFP

Nikola Jokic sonríe en un partido de la temporada regular. /ELS /AFP / ELS /AFP

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Luis Mendiola
Luis Mendiola

Periodista

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La ocurrencia de bautizar a Nikola Jokic como ‘The Joker’ fue de Mike Miller, excompañero de Pau y Marc Gasol en los Grizzlies antes de llegar a los Nuggets, donde ambos coincidieron. Un juego de palabras. Era más fácil de pronunciar. Así de simple. Era el año 2015 y Miller, que enfilaba su etapa final como jugador, no sabía que acabaría haciendo fortuna el sobrenombre que le dio a aquel chico serbio de 20 años, de 2,11 de estatura y 113 kilos, poco musculado y con algo de barriga, que acababa de aterrizar en Denver para forjarse una carrera en Estados Unidos.

En realidad, Jokic es todo lo contrario al villano del cómic y la gran pantalla. Pura excelencia cuando salta a la cancha. Pero si preguntas en cualquier pabellón de la NBA por el Joker, nadie dudará de quién se habla. Tras ocho temporadas, de ser escogido dos veces MVP de la Liga (2021 y 2022), finalista este 2023 y, sobre todo, de llevar a los Nuggets por primera vez a la final de la NBA, sus hazañas corren de boca en boca y los elogios se acumulan en una carrera que empezó sin demasiadas expectativas (fue escogido en la segunda ronda del 'draft') y que ahora roza la cima, convertido en uno de los jugadores más determinantes de la competición.

Jokic pelea con varios jugadores de los Lakers por capturar un rebote en la reciente final del Oeste

/ Allison Dinner / Efe

Es verdad que Denver cuenta con excelentes jugadores, un brillante técnico como Mike Malone, pero nadie duda de que Jokic es la razón por la que Denver barrió en la final del Oeste a los Lakers, después de dar cuenta de los Phoenix Suns de Durant.  Y por la que ahora los Nuggets se presentan en la final como los grande favoritos.

El ejemplo de 'Anteto'

 “El Joker es especial. No puedes cometer errores con él. E incluso cuando lo defiendes bien, se pone el balón detrás de la cabeza como Larry Bird y consigue encestarla. Así que solamente puedes quitarte el sombrero ante él”, le reconoció LeBron James, a quien ha hecho plantearse su continuidad tras la derrota

En el primer partido frente a los angelinos consiguió un ‘triple doble’ de 34 puntos, 21 rebotes y 14 asistencias. Y en el último, el que cerró la serie, firmó el octavo ‘triple doble’ de los ‘playoffs’ para convertirse en el jugador que más ha sumado en una misma postemporada. El título de MVP de la Conferencia fue para él. Números excepcionales para alguien que, a sus 28 años, ha superado ya a una leyenda como Wilt Chamberlain y se ha situado en quinto lugar en esta categoría.

Tras el precedente del alero griego Giannis Antetokounmpo con los Bucks y el campeonato del 2021, existe la convicción de que Jokic camina hacia su primer anillo con la fuerza de una supernova y que está más que justificada la extensión de contrato que le ofreció Denver al final de la pasada temporada: 264 millones por cinco años.

No dio demasiadas pistas Jokic en sus primeros pasos de que caminaba hacia la grandeza, tras una carrera discreta en Europa. Si llegó a la élite fue por el instinto de Misko Raznatovic, uno de los agentes de más prestigio en Europa, que lo llevó a su equipo, el Mega Vizura, con 17 años. Es sabida la historia de que el Barça tenía casi cerrado su fichaje, fue a verlo en directo a Serbia y un mal día de Jokic hizo que el trato se rompiera. Un exazulgrana, Arturas Karnisovas, que entonces trabajaba en los Nuggets, fue quien le avaló para llegar a la NBA. Denver lo escogió en una segunda ronda del ‘draft’ del 2014, , en el puesto 43, sin tener ni idea de que estaban blindando su futuro.

Talento frente a físico

Alejado del perfil atlético de los jugadores de la NBA, Jokic ha cambiado la percepción de que hay que ser un portento físico para dominar en la liga estadounidense. Lo suyo es puro talento. Es un base con el cuerpo de un pívot y una cabeza privilegiada. “Hace que todo parezca muy simple, pero también milagroso al mismo tiempo”, cuenta su compañero Eric Gordon.  “Juega al ajedrez en la pista. Su conocimiento de juego es increíble. Es como un ordenador, toma la decisión correcta en 99 de cada 100 veces” valora su técnico Mike Malone.

El cambio físico experimentado desde su llegada a EEUU también ha sido espectacular. Ha perdido cerca de 20 kilos, muy lejos del jugador con sobrepeso que se instaló en Denver, consecuencia de su afición por los pasteles y la Coca-Cola desde la infancia. Su ética de trabajo es lo que ha destacado el base argentino Facun Campazzo, tras su paso por Denver. “Sé lo duro que trabaja. Después de cada partido va al gimnasio. Da igual si son las nueve o las diez de la noche. Es el primero que llega y el último que se va, aquí no hay nada de suerte en los resultados”.

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Tipo tranquilo, muy cercano a su gente, sin redes sociales, admirador de Djokovic, y amante de los caballos, Jokic vive rodeado de su núcleo familiar. Natalija Macesic, su novia de toda la vida, con la que se casó en 2020, y sus hermanos Strahinja y Nemanja, que también le acompañaron en su nueva etapa en EEUU. El primero jugó al baloncesto en la Universidad de Detroit Mercy, donde estudió Administración de Empresas. Nemanja es un luchador de Muay Thai.

“Es un ejemplo de una superestrella sin nada de egoísmo”, resume Mike Malone. “Alguien al que le avergüenza recibir tanta atención”. Y esa normalidad es lo que hace precisamente de Jokic un jugador tan especial.