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Ricky Rubio, en la recta final de su vuelta a las pistas: “En la NBA no me queda mucho”

El base catalán se sincera en el podcast ’ El Reverso’ y asegura que sueña con vivir la experiencia de unas finales

Ricky Rubio, ante Valanciunas, en una imagen del partido ante Pelicans de diciembre de 2021 en el que cayó lesionado

Ricky Rubio, ante Valanciunas, en una imagen del partido ante Pelicans de diciembre de 2021 en el que cayó lesionado / Stephen Lew / USAToday sports

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El Periódico

Ricky Rubio apura la cuenta atrás para su regreso a la competición en la NBA cuando está a punto de cumplirse un año de su lesión. En diciembre de 2021, en pleno ascenso de los Cleveland Cavaliers y en la mejor temporada de su carrera, sufrió un desgarro en el ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda en uno de los últimos partidos de 2021, ante los Pelicans, que aún lo mantiene de baja.  

El base de El Masnou asegura que tiene ganas de volver a las pistas tras su larga y apuntó que  que le quedan unos dos o tres años a lo sumo de jugar en la NBA, ya que desea volver en un futuro cercano a su casa, a Badalona.  "En la NBA, para ser sincero, no me queda mucho. Cuando mi hijo empiece a estar en la escuela, me gustaría estar asentado en mi casa de Badalona. Dos-tres años diría que me quedan", asegura en el nuevo episodio del podcast 'El Reverso' con Gonzalo Vázquez y Andrés Monje. disponible en NBA ID a partir de  este lunes  noche a las 22h.

 No obstante, mientras dure su periplo en la NBA, consideró que su casa es Cleveland. "Creo que he encontrado mi sitio en Cleveland, estoy a gusto y quiero llegar con este proyecto a la cima. Sueño con vivir la experiencia de jugar unas Finales", se sinceró.

Sin correr riesgos

Desde su operación en la rodilla izquierda en el mes de enero, Ricky ha seguido un estricto plan de recuperación para volver lo antes posible, pero también con la idea de correr riesgos innecesarios. "Esta lesión ha sido una montaña rusa, con muchas emociones en mi mente, desde ganas, emoción, miedo, intriga", comentó sobre una lesión de rodilla similar a la que ya padeció en 2012.

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 Así, en esa montaña rusa emocional, uno de sus apoyos fue su mujer. "Me acuerdo de un día, cuando llegué a El Masnou a las dos semanas de operarme, estaba con muletas y no sabía bajar las escaleras de mi casa. Eran las 5 de la mañana, con el jet lag, y empecé a llorar", reconoció.  "Entonces mi mujer me abrazó y con eso fue suficiente, supe que iba a ser duro pero que la iba a tener al lado. Y eso me ha ayudado muchísimo en momentos duros", explicó.

 Por otro lado, el base internacinal aseguró que con el paso de los años se ha dado cuenta de la importancia de la figura del entrenador. "Cuando empiezas a jugar piensas que el entrenador no es tan importante. Mirando atrás en mi carrera, al final el jugador es tan bueno como la confianza que tiene el entrenador en él", valoró.