La final de la NBA

Warriors y Celtics, dos mundos opuestos a la conquista del anillo

  • El regreso de Thompson al lado de Curry y Green sustenta las opciones de unos Golden State que brillan en ataque

  • Tatum lidera la apuesta de Boston, que se ha abierto paso a la lucha por el título gracias a su excelencia defensiva

Theis, Tatum, Horford y Grant Williams (de izquierda a derecha) celebran la clasificación de los Celtics a la final de la NBA

Theis, Tatum, Horford y Grant Williams (de izquierda a derecha) celebran la clasificación de los Celtics a la final de la NBA / Andy Lyons / AFP

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Luis Mendiola
Luis Mendiola

Periodista

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Pocos espectadores seguirán más complacidos la final de la NBA que se inicia este jueves noche (madrugada del viernes en España), que Gregg Popovich. Dos de sus discípulos en los Spurs, ocuparán los banquillos de los Golden State Warriors y los Boston Celtics, dos equipos que forman parte de la aristocracia de la Liga.

Steve Kerr busca su cuarto título. Ime Udoka puede ser el décimo entrenador debutante en lograrlo, siguiendo los pasos de Nick Nurse que fue campeón en el 2019 con los Raptors de Marc Gasol, Serge Ibaka y Sergio Scariolo como ayudante en el banquillo.

Ambos han seguido caminos opuestos para alcanzar la última etapa en la pelea por el anillo. Kerr ha convertido a los Warriors en un bloque arrollador en ataque, imparable cuando está conectado. Ningún equipo ha alcanzado esta temporada la excelencia defensiva de los Celtics de Udoka, su compromiso para blindarse atrás. La pelea por el anillo será el escenario de dos mundos en colisión.

No es nueva la presencia de los Warriors en la final. Será la sexta en los últimos ocho años, en los que acumulan tres títulos. Los Celtics solo suman un campeonato desde la época de Larry Bird: el del 2008, con Paul Pierce, Ray Allen y Kevin Garnett en sus filas y los Lakers de Kobe y Pau Gasol como víctimas.

La experiencia está del lado de los Warriors de forma abrumadora. Los jugadores de Kerr acumulan más de cien partidos en finales por ninguno en los Celtics. Sus dos únicas ausencias en los ‘playoffs’ en el 2020 y 2021 llegaron por culpa de las lesiones. Pero la forma en la que han renacido es asombrosa. Hace dos años tuvieron el peor récord de la liga. Solo ganaron 15 partidos. El año pasado cayeron en el play-in con Memphis. Pero han logrado reconstruir su núcleo duro (Steph Curry, Klay Thompson, Draymond Green) y vuelven a ser favoritos en las apuestas.

Thompson se perdió la primera parte de la temporada y en total suma 941 días de baja después de sobreponerse a una lesión de ligamentos de la rodilla y a otra del talón de Aquiles. Draymond Green ha estado dos meses ausente por una lesión de espalda, Stephen Curry, tocado en el tobillo, se perdió un mes. Pero el pasado adelante en este curso de Jordan Poole, Andrew Wiggins y Kevon Looney y las apariciones cada vez más importantes de Gary Payton, Otto Porter o Kuminga han permitido que no hayan bajado en todo el año del Top 3 del Oeste.

“Entendemos lo complicado que es ganar. Lo hemos visto estos dos últimos años. Y para todos, esta final es especial”, dice Curry. En caso de victoria, los Warriors sumarían su séptimo anillo y desempatarían con los Bulls como la tercera franquicia con más títulos.

'Playoff' agotadores

También el cansancio puede ser un factor a tener en cuenta. Los Warriors eliminaron a los Mavericks de Doncic en cinco partidos y han tenido tiempo desde el pasado jueves para descansar y preparar la final. “Los playoffs son una etapa muy estresante y agotadora de dos meses y cualquier pequeño descanso que venga es un regalo”, admite Kerr. Los Celtics, en cambio, barrieron a los Brooklyn Nets de Kevin Durant y Kyrie Irving en la primera ronda (4-0), pero han necesitado siete partidos para deshacerse de los campeones Milwaukee Bucks en semifinales y también de Miami Heat en la final del Oeste. Jayson Tatum, Jayleen Brown y Al Horford, tres de sus referentes han superado los 38 minutos por partidos en estas dos últimos serie y jugaron 44 en el séptimo partido ante Miami.

El regreso del dominicano Al Horford a la plantilla, la sublime temporada de Jayson Tatum, el MVP de la final del Oeste, y de Jayleen Brown, los dos mayores talentos de la plantilla, y el excepcional trabajo defensivo de los Celtics, que dio un salto cualitativo a partir del mes de enero, han construido el camino hacia la final de Boston, que aspira a su 18º título de campeón, lo que le permitiría desempatar ahora mismo al frente del ránking con los Lakers.

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En esa imagen de solidez defensiva juega un papel trascendental el escolta Marcus Smart, elegido Jugador Defensivo del Año, y el que parece destinado a emparejarse con Curry para desconectarlo. La intimidación de Robert Williams y el trabajo de Grant Williams y Daniel Theis dan, en teoría, cierta ventaja interior a Boston.

“Creemos en nosotros. Tenemos un compromiso en la defensa,” explica el veterano Horford sobre el mejor argumento de Boston y la cuestión más trascendental que plantea esta final: ¿podrá la defensa de los Celtics desactivar el letal ataque de los Warriors?