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El secreto de Chris Paul

A sus 35 años, el base de Phoenix Suns ha refrendado su estatus de superestrella

Chris Paul, en un partido con los Suns.

Chris Paul, en un partido con los Suns. / AFP

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Carlos Abadía Luque

La NBA es una competición imprevisible, con una clara tendencia a los cambios y a las sorpresas. Es sorprendente, por ejemplo, que Philadelphia hace cinco años estuviera arrastrándose por la temporada regular para conseguir las elecciones más altos en el draft y ahora sean colíderes del Este. Es también sorprendente que haya jugadores como Quinn Cook que tengan dos anillos y estrellas de la talla de Carmelo Anthony o Allen Iverson no hayan conseguido nunca besar el Larry O’Brien. Pequeños detalles, a veces incontrolables, que marcan la diferencia entre ganar o perder.

Chris Paul es un jugador único, uno de los mejores bases que ha pasado por la liga. Está a las puertas de su retirada (35 años) y aún no ha tocado el cielo, pero este año ha vuelto a refrendar su estatus de superestrella.

Es cierto que Phoenix Suns era ya un equipo hecho y en línea ascendente. En la burbuja de Orlando fueron el mejor equipo de los seeding games y acabaron con un récord de 8-0 que no les sirvió para meterse en el play-in, pero consiguieron enamorar a los espectadores con su juego coral y dinámico. Cuando se abrió el mercado y Ricky Rubio acabó en Oklahoma traspasado por Chris Paul, nadie dudaba que Phoenix había ganado con el cambio. Los Suns se deshacían de un buen base para incorporar a un base top. Lo que nadie podía imaginar era el impacto que iba a tener el efecto Chris Paul y todas las victorias que han conseguido este año.

Números altos

Actualmente son el segundo mejor equipo del Oeste, solo por debajo de Utah Jazz, a quien se enfrentaron en su último encuentro. El partido fue de escándalo. Aunque a priori parezca un partido descafeinado para ser un primero contra un segundo del Oeste (todos pensamos en Lakers, Clippers o Denver) ni Jazz ni Suns defraudaron. Tras un primer cuarto de tanteo, los Suns consiguieron irse al vestuario con una renta de 11 puntos al descanso. En la reanudación Utah reaccionó a través de sus titulares con un Donovan Mitchell a la altura de sí mismo.

Un partido de 41 puntos de Spida ya no sorprende, es un jugador muy capaz en todos los aspectos del juego a pesar de su pequeña envergadura (1,85cm). Con -3 en el marcador y a falta de 15 segundos subió la bola y sin pensarlo se levantó en la línea de 3 para meter un triple que empataba el encuentro. El partido finalmente se fue a la prórroga y en el tiempo extra, Phoenix consiguió, esta vez sí, atar la victoria y recortarle así un partido a su rival más cercano.

Pues bien, en este partido tan igualado con prórroga incluida, Chris Paul acabó con 29 puntos, 9 asistencias y 3 rebotes. Números normales en él. Pero si analizamos más a fondo las estadísticas, podremos observar un dato que demuestra el impacto que tiene Paul en el juego. Su +/- en este partido contra Utah fue de +17,es decir, cuando Chris Paul estaba en cancha su equipo ganó el partido por 17 puntos. Conseguir esta cifra contra el equipo con mejor récord de la liga (38-13) es una auténtica animalada.

La poción mágica

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¿Y cuál es el secreto de este pequeño hombre? Anoche lo pudimos descubrir cuando la cámara enfocó al banquillo y apareció en la pantalla Chris Paul bebiendo de su botella. En ella aparecía escrita la frase Chris Paul’s Secret Stuff que traducida al castellano significa “El secreto de Chris Paul”. Así que ya sabemos el motivo por el cual Paul rinde a este nivel. Bebe de la misma poción que Michael Jordan en Space Jam. Ojalá poder darle unos sorbitos a ese jugo mágico.

Seguramente Phoenix no conseguirá ganar el anillo. Hay equipos que en Playoffs cambian el chip y suben dos o tres escalones respecto a la regular season. Aún así, ver un partido de Phoenix es sinónimo de diversión y será muy entretenido ver al pequeño base enfrentarse a los gigantes de la liga.

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