NBA

Ricky Rubio, muy crítico con su rol en Minnesota: "Tengo que ser mejor"

Los Timberwolves, que iniciaron el curso con máxima ilusión, encadenan seis derrotas tras caer en Portland y ya son el peor equipo del Oeste

Ricky Rubio, en acción, en el encuentro del Moda Center de Portland

Ricky Rubio, en acción, en el encuentro del Moda Center de Portland / Soobum Im / Efe

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La elección del número uno del ‘draft’, Anthony Edwards y el regreso de ‘hijo pródigo' Ricky Rubio eran una promesa de tiempos felices para los Minnesota Timberwolves en la nueva temporada de la NBA. Incluso, ¿por qué no? de un billete con destino a ‘play-offs’, dejando atrás balances tan negativos como el del último curso (19 victorias, 45 derrotas).

 Pero el equipo de Ryan Saunders, que la pasada madrugada cayó en la pista de Portland por 135-117 con 39 puntos de Lillard, se está estrellando contra una descorazonadora realidad: el balance es de 2-6 en ocho partidos disputados, con seis derrotas consecutivas, y ya son el peor equipo de la Conferencia Oeste junto a los Memphis Grizzlies.

Las razones de esa racha tan negativa hay que buscarlas en la ausencia de la gran estrella del equipo, el pívot de origen dominicano Karl-Anthony Towns por una dislocación de la muñeca izquierda, pero también en las nulas sensaciones de Ricky Rubio, que llegaba a Minneapolis después de su mejor campaña en la NBA con los Phoenix Suns y decidido a ejercer su liderazgo, pero al que un inicio muy malo, lo ha relegado incluso a la suplencia.

“Tengo que ser mejor en la creación de jugador, anotación y traer más energía al equipo. Cuando las cosas no van bien me centro en mí mismo”, admitió Ricky Rubio, asumiendo un tono muy autocrítico en la conferencia de prensa posterior al encuentro en Portland. “Vine aquí para ser un líder y tengo que hacer más en ese área”.

Sin identidad

En Portland, Ricky estuvo lejos de su mejor versión: 2 puntos de tiros libres, 5 rebotes y 10 asistencias con 0 de 4 en tiros de campo. Lleva dos partidos sin anotar, de lejos su peor racha, que compensó en parte con su trabajo para gestionar el juego y también en la defensa. Tampoco el equipo levanta cabeza, con la peor defensa de la Liga: 118 puntos por cada 100 posesiones. La única nota positiva fueron los 12 puntos y 6 rebotes de Juancho Hernangómez, que sigue ganando confianza.

“Creo que es simplemente encontrar un ritmo”, lo disculpó el técnico Ryan Saunders. “Debo ayudarlo a ubicarlo en jugar donde puede tomar decisiones, hacer que otros jugadores mejoren en la transición. A medida que sigamos conociéndonos, que sigamos formando realmente la continuidad, también mejoraremos en eso”.

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Hace tiempo que Ricky Rubio ha dejado de escudarse en la corrección. Su madurez como jugador ha coincidido también con una versión mucho más analítica y sincera, sin miedo a transmitir lo que está pensando, y hacer hincapié en lo que cree que debe mejorar cuando las cosas no salen. Y, en estos momentos, el base de El Masnou, cree que no está al nivel que necesita el equipo.

"Tengo que ser mejor para traer a todos en el mismo barco. Ahora mismo no tenemos identidad. Tenemos que encontrarla, porque nadie va a sentir pena por nosotros. Ni hay tiempo para lamentarse. Hay que ver los vídeos, analizar qué sale mal, ir a la cancha, jugar los sistemas correctos en los lugares correctos. Si hacemos esto bien podemos empezar a pensar en el resto de asuntos. Tenemos que trabajar ", explicó Ricky, que después de un mensaje tan contundente, dejó abierta una puerta a la esperanza. “La experiencia me hace pensar que si trabajas duro las cosas funcionarán“.